Un final de gestión envuelto en polémicas

Luces y sombras de la empresa Pagés

0
936
La polémica centra las gestiones de los empresarios Ramón Valencia y Eduardo Canorea al frente de la Maestranza.
La polémica centra las gestiones de los empresarios Ramón Valencia y Eduardo Canorea al frente de la Maestranza.

La familia Pagés-Canorea lleva 80 largos años al frente de la plaza de la Maestranza. Nadie pone en duda que se está viviendo sus últimos y más polémicos años. En este reportaje se analizan de forma resumida las luces y sombras de los últimos 13 años, los más polémicos, bajo la gestión de Eduardo Canorea y Ramón Valencia.

Javier García-Baquero.-

     El gato de Schrödinger, un extraño problema paradójico de física cuántica, nos inquietaba con lo que podía pasarle a un gato encerrado en una caja junto a un dispositivo que resultaba letal en el 50% de las ocasiones. Una vez transcurrida una hora, tiempo que debía durar el experimento, las opciones lógicas eran dos: o el felino estaba muerto, o el gato estaba vivo. Pero mientras no se abriese la caja, se multiplicaban las posibilidades filosóficas, matemáticas, dialécticas… Los dos estados posibles eran reales, es decir, el gato estaba vivo y muerto a la vez, o medio vivo y medio muerto. O no sabíamos como estaba. O se había muerto de viejo o…

     Esta milonga viene al caso por que nadie sabe cuál es la situación de la empresa que regenta la Maestranza desde hace 80 años, Pagés, en la crisis de las cinco figuras. ¿Está viva? ¿Esta muerta? ¿Cuál será su reacción al órdago de los cinco toreros? ¿Está reunida con la Maestranza, o estará reunida con Moeckel? ¿Podrán reaccionar y confeccionar carteles atractivos esta temporada?

     Curiosa esta empresa que fundó don Eduardo Pagés, catalán y revistero en sus años mozos, y que a mediados del siglo pasado, no sin pleitos, pasó con su mayor activo, a su yerno, Diodoro Canorea, toledano y bancario antes de entrar, por la honrada vía del matrimonio, en el entramado empresarial taurino. Entre ambos parientes cambiaron la fisonomía de una plaza de corridas en fiestas a una plaza cuya feria pasó de 5 corridas a 20. Presumían de haber sido la primera empresa en pagar un millón por tarde a un torero, con don Diodoro nació y murió el mito de Curro Romero, tomó impulso el Domingo de Resurrección,…

     Las relaciones con la prensa siempre fueron su fuerte. El periodista y su hábil y avispado yerno supieron dar cariño a los que contaban cosas: presentación de carteles con importantes ágapes, sus abonos, su palco, sus ruedas de prensa (dicen que las inventaron ellos), sus filtraciones, sus convidadas, su sitio… Bueno, hay que decir que en realidad don Eduardo y don Diodoro se llevaron bien con casi todo el mundo con quien se manejaban en el negocio. Ganaderos (Eduardo Pagés también ejerció de tal), con las figuras, apoderando y estando muy cerca de muchos de ellos, con los caballeros maestrantes, con el resto del entramado empresarial, con el público… Fueron grandes aficionados, hombres del toro y hombres queridos.

     Y con el nuevo siglo llegó la tercera generación, primera nacida en Sevilla, ‘Canorea Pagçes’ y consortes. Por cierto, como curiosidad, comentar que de las dos empresas que intervienen en los contratos actuales, una tiene domicilio social en Madrid. Al mando de la nave, un hijo de Diodoro Canorea, Eduardo como su abuelo, y un yerno, natural de Albacete, que es casi como si fuera de Cuenca. Se cuenta en las escuelas de negocio que las empresas familiares que llegan a la tercera generación no superan el 10%. Dicen los malvados que no hay un capital que soporte tres generaciones.

     El mayor capital de esta familia Pagés, el sacrosanto y misterioso contrato de alquiler de la Maestranza, ha durado ya 80 años. Algo han debido hacer bien cuando son una de las dos familias empresariales taurinas en activo más antigua de España. Algo han debido hacer mal cuando son la empresa más denostada de nuestro país.

     Partimos de la base de que nuestros hombres presumen de “no ser del toro”. Yo siempre los he definido, como a otros tantos: empresarios panaderos. “Somos empresarios taurinos por que en nuestro patrimonio heredado existe la gestión de una plaza de toros, si hubiera habido una panadería rentable, hoy seríamos panaderos”. No gustan de ‘juntarse’ con la gente del toro, no alternan, no aspiran a más en este negocio. Simplemente explotan como mejor saben un negocio que han heredado, donde se desarrolla un arte que no aman y al que no sabemos si le ven visos de continuidad en su familia. En otras palabras, si no fuera porque este es su modus vivendi, estos señores no tendrían Canal Plus en casa para ver los toros, ni un abono en la plaza que gestionan.

     Partamos de la base que la tercera generación de Pagés no se ha hecho rica en los últimos 13 años. La gran o magra fortuna que atesoren sería anterior. Tampoco creemos que se hayan arruinado. Así que analicemos sus méritos y deméritos lejos de la lástima que se puede sentir por el ‘palmao’ ni de la admiración por ‘el triunfador’.

     Respetamos los detalles de un acuerdo que es privado entre dos instituciones privadas, y del que hasta la fecha Pagés no ha sabido, o no ha querido o no ha podido aclarar sus términos contractuales, nacidos en el 64. Misterios son el famoso porcentaje, ¿21, 23 ó 25. ó a lo mejor del 17?, ¿Con mínimo de cuánto? La duración: ¿quinquenal prorrogable? Los problemas con Hacienda derivado de las entradas de servicio y las 250 entradas por festejo incluido el palco de Diputación, que deben entregar a la Maestranza… rumores y medias verdades que la empresa se ha encargado de obscurecer.

     Por cierto, a este obscurantismo Pagés responde a quien quiera oírlo que guarda “el mismo misterioso silencio que los toreros con sus sagrados dineros, ¿Alguién se atrevería a pedir que los toreros explicaran lo que han cobrado en cada plaza? Pues entonces… que nadie nos pida las cuentas.

¿Qué ha hecho esta empresa bien en la última década larga?

  • El mayor triunfo de Pagés ha sido mantenerse en amor y compaña con la Real Maestranza de Caballería, institución que a la postre es de quien depende su negocio. Manejar sus contratos, renovarlos y mantener las relaciones y los márgenes comerciales.

  • Ha sabido generar correctas y fructíferas relaciones con el resto del oligopolio que conforma la trama empresarial taurina española: Matilla, Chopera, Choperita, ¿Casas?… son aliados.
  • En tiempos muy complicados financieramente para todos, sigue manteniendo la credibilidad como una empresa seria. Paga bien y en plazo aquello a lo que se compromete. No hay quejas generalizadas ni puntuales notorias de impagos o retrasos.
  • Hace dos años, en la crisis del G-10, supo navegar, romper la unidad del enemigo y dejar tocada la nave de los 10 toreros de All Sport Media.

¿Qué ha hecho mal la empresa Pagés desde al año 2000?

  • Empezó dilapidando el patrimonio de imagen que habían conseguido erigir sus ascendientes. No ha innovado en ningún aspecto de la Fiesta.

  • Han practicado una nefasta política de precios, quedando fuera de la realidad. El aficionado más purista les podrá achacar la falta de variedad en los encastes lidiados en los últimos años. No sabemos hasta qué punto es culpa suya este mal generalizado de la Fiesta.
  • De tener abonada a un 70% de la plaza han dejado marchar en los últimos cuatro años a más del 50% de sus clientes. El abono de Sevilla ha bajado a guarismos nunca conocidos y este año se teme otra desbandada.
  • Su trato despectivo con los toreros y ganaderos o sus representantes ha dado lugar a un malestar generalizado. Todo el mundo habla mal de unos empresarios, de los que Eduardo Canorea es la imagen ‘borde y grasiosa’ y Ramón Valencia la ‘engreída y distante’. Raro es el torero que no guarda algún agravio, más allá de las lógicas polémicas insalvables del “me ha puesto mal” o “me ha puesto poco”, o incluso del “no me ha puesto”.
  • Te cuentan continuamente de situaciones vejatorias en los despachos con toreros y sus apoderados: “te quito tantos mil euros porque no has llenado y la Feria va fatal…”, “no tenéis cojones de llenar, ¿cómo tienes para pedir?”, un ultraje moral “sí, sí… mucha figura eres pero no interesas en Sevilla”, “hoy no te has arrimado y se te ha ido uno que era de dos orejas”, de chuleos a ganaderos que cuando piden por sus toros el mismo dinero que el pasado año “yo no pago esa fortuna por una corrida, estamos en crisis”. Mientras, mantienen el precio de entradas y abonos…
  • Como cualquier empresario que se precie, estos empresarios son quejicas: “El Domingo de Resurrección a plaza llena le perdimos a la corrida 96.000 €”. Este tipo de comentarios se vuelve en contra suya, máxime cuando el mismo Canorea se precia de decir que “lo más caro de un libro es la portada y Resurrección ejerce de portada del libro que es cada año la temporada en Sevilla”.

  • La espontaneidad desbordante de Canorea hace que no cuide delante de quien habla y así usa apodos despectivos. ‘El Enano’, ‘Posturitas’ y ‘El Nilo’ podrían formar un cartel de Domingo de Resurrección… Si esto llega a mis oídos, suponemos que habrá llegado antes a los de los interesados y su entorno. Si embargo, si atendemos fríamente a los carteles, este ‘mal rollo’ no se ha traducido en perecederas ausencias notables. Un fiscal de este caso lo achacaría a que “la Maestranza es tan importante para el toreo que los toreros y ganaderos han venido a pesar de Pagés”. Un defensor siempre dirá que “es mérito de la empresa, que por su especial idiosincrasia, sabe manejar sus palos y sus zanahorias”.
  • La forma en que se despidió quien había sido santo y seña de esta plaza durante cuatro décadas, Curro Romero, de quien dicen que era usado por don Diodoro como límite salarial. Pues aquel espetó en su retirada un misterioso: “a mi no se me arrastra como a una ‘caja de pescao'” sirva como paradigma de una actuación que ha conseguido poner de acuerdo a todo el toreo: “Pagés es despótica en el trato”.
  • Su gestión, además de los cambios culturales y de ocio del sevillano, ha provocado y permitido que se pierda la identidad de una plaza de temporada, dejando en el camino fechas tan señeras como el lunes de resaca, Corpus o la Virgen de los Reyes.
  • No han sabido relacionarse con la prensa, donde tienen firmes defensores institucionales en vetustos medios locales y enemigos irreconciliables en otros ámbitos.

     La caja, el gato y el riesgo siguen cerrados. Hasta que no se abra no sabremos qué hay dentro, y hasta el día en que salgan los carteles de la temporada 2014, los nombres de los toreros, los precios de los abonos… esto no son más que dimes y diretes sobre una empresa con sus luces y sus sombras, que es menos mala de lo que parece y que podía haber hecho mucho más por una Fiesta a la que no ama, pero que le da para vivir holgadamente.

     En estos días se juega su futuro Pagés, en el que se adivinan, como en su pasado, luces y sombras. En esta caja, el gato no es sólo Pages, están juego muchas más cosas.


*Publicado en ambitotoros.blogspot.com

LOS COMUNICADOS DE LOS TOREROS

EL ESCÁNDALO PASO A PASO

Dejar respuesta

diecisiete − 10 =