AL NATURAL

Los maestrantes, cómplices del hundimiento de Sevilla

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Los cuñados y herederos del trabajo de Diodoro Canorea no han sabido mantener la importancia de tres fechas nobles del calendario taurino sevillano: Corpus, 15 de agosto y 12 de octubre.
Los cuñados y herederos del trabajo de Diodoro Canorea no han sabido mantener la importancia de tres fechas nobles del calendario taurino sevillano: Corpus, 15 de agosto y 12 de octubre.

«…Sevilla no se merece estos empresarios. Sevilla no puede ser prisionera de unos empresarios desganados, sin ideas, sin ilusión, que están de vuelta de todo. Sevilla ya no es plaza de temporada. Doce años han bastado para retroceder décadas. Y los cómplices son los propios maestrantes, que consienten, permiten y avalan la pérdida de fechas emblemáticas…»

Francisco Mateos.-

     Sevilla ha dejado de ser plaza de temporada. Sevilla va dejando de ser. Así de claro. Sevilla se hunde. O la hunden. O la hundimos. Todo es posible. Según quien mire y a través del cristal con el que mire. Esto se va al carajo. Más de tres meses consecutivos en plena temporada con sólo cinco becerradas en la Maestranza. En junio, julio, agosto y más de la mitad de septiembre no habrá ni una corrida de toros, ni una corrida de rejones, ni una novillada con picadores; sólo las becerradas nocturnas del mes de julio. Más de 100 días seguidos sin toros propiamente dicho.

     En doce años de gestión heredada, los empresarios Eduardo Canorea y Ramón Valencia han ido abonando el terreno para que fueran cayendo las tres fechas destacadas tras la Feria de Abril y el miniciclo de San Miguel: el Corpus, la corrida del 15 de agosto (festividad de la patrona, la Virgen de los Reyes) y el 12 de octubre. En SEVILLA TAURINA veníamos anunciando la intencionalidad de la empresa, bastante antes de buscar la recurrente excusa de la realidad económica. No tenían ganas ni ánimos de esforzarse por mantener fechas que el recordado Diodoro Canorea supo mantener y hasta lanzar a fechas nobles del calendario sevillano, como el brillo que tuvo en épocas de Diodoro el 12 de octubre, con carteles de primera línea. Sus herederos se mueven sólo hacia la caja segura; nada de arriesgar ni de apostar. Caja y billetes. No hay más. La afición y la bohemia se enterraron con Diodoro. Ahora sólo quieren el abono, lo seguro, el aficionado cautivo de su propia afición. Y los festejos fuera de abono, en los que hay que esforzarse y pensar y repensar qué le gustaría a la afición sevillana, a tomar viento.

     Primero fue el 15 de agosto, la corrida de la patrona de la ciudad, la Virgen de los Reyes. Ya venían amagando con su deseo de eliminarla… y lo han conseguido. No podían con el anterior teniente hermano mayor, Alfonso Guajardo Fajardo; «mientras yo sea teniente de hermano mayor de la Maestranza, en Sevilla habrá toros el día de su patrona», aseguraba contundente el recordado teniente de hermano mayor hace cuatro temporadas a este portal, lanzando el mensaje direto a los cuñados empresarios. Pero con el relevo en la cúspide maestrante y con la llegada del actual y ‘ausente’ Javier Benjumea en el cargo, se allanó el terreno, y a las primeras de cambio, el 15 de agosto pasa a mejor vida y una fecha para toreros sevillanos eiminada.

     El segundo objetivo era el Corpus. Metido en el abono, había que intentar abaratar costes, y con el respaldo de esa inclusión en el abono se hace más defendible si se la convierte en simple novillada, que no están los cuñados empresarios para mucha imagimación y buscar otros incentivos. ¡Al rico recorte! Y otra fecha señera en Sevilla, el festivo Corpus, reconvertido por obra y gracia de los cuñados en una novillada más de abono, desprovista de la importancia de una corrida de toros. Segunda fecha devaluada.

     Y restaba aún una tecrera fecha, la del 12 de octubre, la que en época de Diodoro Canorea era el cierre oficial de temporada con Curro en el cartel. Por cierto, un Curro que tras aquella primera bronca ‘a distancia’ con los herederos de Diodoro del arrastre de la caja de ‘pescao’, decidió retirarse dos minutos antes de tener que sentarse a negociar con los cuñados, entre otras razones. Y con Curro en el cartel, el viejo Canorea sabía combinar como ninguno otras figuras para rematar una fecha -el 12 de octubre- que hacía que el AVE Madrid-Sevilla hiciera horas extras. Pero con la llegada de los cuñados empresarios no ha habido ni un sólo 12 de octubre como aquellos; ni uno en 12 años. Hasta que esta temporada, con la complicidad como siempre de los maestrantes, han logrado que la corrida del 12 de octubre se convierta en un mero fesival. Un festival en el que además parece que vendrán toreros actuales, de los que torean: Morante, Manzanares, Padilla, Talavante, Perera, Juli,… Estos u otros de los actuales. ¿Qué coño pintan a final de temporada lidiando seis novillos desmochados en la Maestranza figuras de toreo actuales? Si al menos tuvieran el decoro los cuñados de montar una festival con Ojeda, Manzanares padre, Espartaco, Joselito, José Antonio Campuzano, Dámaso, Ruiz Miguel,… Pero claro, eso significa mucho curro y llamadas,… y hasta estar dispuesto a ‘hacer la pelota’ para convencerles… Y eso sí que no… Pues nada, novillos desmochados a final de temporada para los mismos que vimos en Feria con toros en puntas, o algo parecido… Y la tercera fecha emblemática, la del 12 de octubre, que sucumbe ante la dejadez y desilución de unos empresarios caducos y antiguos que sólo se mueven al olor de los euros.

     Y las cinco corridas de toros menos de la Feria de Abril. Y el recorte en las novilladas de junio. Y la eliminación de las dos o tres novilladas de septiembre fuera de abono, antes del miniciclo de San Miguel… Sevilla no se merece estos empresarios. Sevilla no puede ser prisionera de unos empresarios desganados, sin ideas, sin ilusión, que están de vuelta de todo y sólo miran más allá de los ocho o diez años que le resten para llevarse las últimas migajas del pastel que fue la Maestranza. Sevilla ya no es plaza de temporada. Doce años han bastado para retroceder décadas en lo conseguido en Sevilla. Y los cómplices de los cuñados en esta forma de dinamitar la temporada maestrante son los propios maestrantes, que consienten, permiten y avalan la pérdida de fechas emblemáticas del calendario taurino sevillano, y el retroceso en tres años a varias décadas atrás. ¿Pero qué podemos esperar de unos señores maestrantes que son los primeros en no asistir a los toros, como ha demostrado reiteradamente SEVILLA TAURINA?

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