Interesante, por complicada, corrida de Miura

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El torero sevillano Esaú Fernández, con la oreja ganada a un toro de Miura.

El torero sevillano Esaú Fernández le ha cortado una oreja al primer toro de su lote, dentro de una interesante corrida de la legendaria divisa de Miura. El granadino El Fandi ha dado una vuelta al ruedo. Manuel Escribano, que reaparecía tras la cornada del pasado sábado por un ‘victorino’, ha sido ovacionado. La plaza se ha llenado.


 SEVILLA / Corrida de toros 

TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de Miura, bien presentados, bravos en el caballo, exigentes y complicados en la lidia. De muy corta embestida, el primero; noblón con un molesto cabeceo, el segundo; muy complicado por exigente, el tercero; sin humillar, el cuarto; parado, el quinto; con peligro el sexto.
ESPADAS:David Fandila ‘El Fandi’ (de verde y oro), saludos y vuelta al ruedo.
Manuel Escribano (de blanco y oro), saludos tras aviso y saludos.
Esaú Fernández (de azul y oro), oreja y silencio.

INCIDENCIAS: Lleno.


Manuel Viera.-

Ha habido demasiadas circunstancias para generar una extraordinaria expectación. Tanta, que Manuel Escribano llenó la plaza. Quizás también porque rara vez defrauda las expectativas. Al héroe de Genera le tributaron tras romperse el paseíllo una clamorosa ovación, recordando lo ocurrido con los ‘victorinos’ el pasado sábado, que recogió con un emotivo saludo desde el tercio. Y, después, no defraudó. Lo dio todo en las diferentes lidias, como lo dieron también El Fandi y Esaú Fernández, Tres toreros que, a su manera, le han podido a una corrida interesante, por dura y complicada, de la legendaria ganadería de Miura.

     Es el toro de los ¡uy! o el de la emoción. Un toro que no aburre y tiene al espectador en continua tensión. Los silencios de expectación han sido hoy abismales. No se sabía por qué derroteros iría la lidia. Pero ha habido toreros capaces de doblegar embestidas e incluso poder torear.

     El recibo de El Fandi delante de chiqueros, al primero de la tarde, fue de auténtico valor. El granadino tiene su fuerte en el capote y la larga cambiada resultó limpia igual que los acompasados lances posteriores. Lució al toro en el caballo, que se fue de largo como casi toda la corrida cumpliendo con creces en las cabalgaduras, unos con más estilo que otros, pero todos galoparon hacia el caballo. David compartió banderillas con Escribano -lo harían ambos juntos en cada uno de sus respectivos toros- Facilidad en el hacer de David y espectacularidad en el de Manuel. Y poco más con un complicado toro que se revolvía en un palmo de terreno y acortaba la embestida con peligro. No tuvo forma el granadino de hacerlo pasar por la tela. Fue toda una pelea por querer y no poder. De pinchazo hondo lo tumbó.

     El cuarto, noblón y sin humillar, se le quedó parado en otro intento de portagayola. Se tuvo que levantar, pero con suficiente mando lo lanceó por delantales hasta lo medios. Volvieron a lucirse, ambos, en banderillas, pero poco consiguió hacer David con unas embestidas que viajaban por las nubes. Le pudo en ese toreo tan suyo que a muchos les dice poco. Le hundió la espada, le pidieron la oreja y se dio una vuelta al ruedo muy aplaudida.

     Sí toreó Manuel Escribano, que no dudó en caminar hasta delante de chiqueros para recibir a sus dos toros. El segundo empujó con fuerza al peto del caballo llegando a la faena de muleta con complicado cabeceo. Pero la derecha apareció dispuesta a romper la hegemonía de una faena que, tras el espectacular inicio de pases por la espalda, apelando al menos es más, consiguió despojar de artificios innecesarios un toreo sin complejos, ora por la derecha, ora por la izquierda, que no supo firmar con la espada, perdiendo un bien ganado apéndice.

     El quinto se le paró demasiado pronto. Hizo su esfuerzo, sobre todo con un par de banderillas en las tablas, muy característico suyo, con el que se la volvió a jugar. Después la porfía por sacar un muletazo digno no valió para nada. Al toro se le apagó el motor.

     Esaú Fernández sabía lo que quería. Iba a por ello y a punto ha estado de conseguirlo de forma tajante. El sevillano es un torero con una técnica muy depurada y un impresionante arrobo a la hora de crecerse ante las circunstancias. A Esaú lo he visto torear muy bien en la pasada temporada y hoy lo he visto lidiar de manera notable. A dos toros muy complicados y difíciles. Al tercero, de muy corta embestida, le bajó la mano para conseguir un toreo capaz de llegar a los tendidos hilvanando muletazos diestros y notables pases de pecho. Bajó el diapasón de la faena con la izquierda, pero algún que otro natural le sirvió para reforzar su valor. Con estocada lo tumbó y la oreja le supo a gloria.

     Quería más y a portagayola se fue a esperar al sexto para darle una perfecta larga cambiada y torear despacio con el capote. Pero el toro resultó todo un ‘prenda’. Fue de largo al caballo del picador, pero salió de él con la cara arriba y acometidas por las nubes. Esaú Fernández lo intentó todo y de todas maneras, pero no hubo forma de hacer pasar al ‘miura’ por las telas. Difícil prueba que supo solventar.


 AL NATURAL 

Más allá del albero

Francisco Mateos.-

     La mirada del aficionado o espectador (abunda bastante más de lo segundo que de lo primero) se centra principalmente en el trozo de ruedo por el que se mueven toro y torero. Sin embargo, el aficionado se deleita la vista con mil detalles durante la celebración de una corrida, detalles dan sentido a la misma, más allá del trozo de albero que ocupe en cada momento el toro. Y hoy ha sido un deleite contemplar a El Fandi ejercer de director de lidia. Antes, el detalle de brindar a Manuel Escribano la faena del primer toro. Sabiendo que el gran protagonista de la corrida era Manuel Escribano, no le importó cederle más protagonismo sacándolo al tercio para dedicarle su primer trasteo, reconociendo así de torero a torero la emotiva actuación de garra y pundonor del de Gerena en la corrida de Victorino Martín, lidiando al sexto con la pierna recién cosida en la plaza.

     Me ha recordado a Juan José Padilla. Más allá de su toreo, son diestros que están muy comprometidos y pendientes a la lidia en cualquier momento. Hoy ha habido hasta cinco portagayolas; salvo en el primer toro de Esaú Fernández, en todos los demás ha habido saludo rodillas en tierra frente a toriles. Nunca vi algo similar, y mucho menos en una corrida de Miura. El Fandi -salvo en sus toros, claro- se ha ido a burladeros cercanos para hacer un posible quite providencial. Lo hizo con Escribano al perder su capote y llevarse al toro. Estuvo ayudando y haciendo indicaciones a la cuadrilla de Esaú que pasó un quinario para colocar los palitroques. Y estuvo pendiente de los inicios de faena al otro lado de las tablas con capote en mano para saltar al ruedo de inmediato ante una posible incidencia. Ese compañerismo, más allá de la sana rivalidad, es también parte de la esencia del toreo. Y El Fandi -al césar lo que es del césar- sabe ejercer a la perfección de director de lidia, más allá de su toreo.


 LA CORRIDA, AL COMPÁS 

En breve

Fernando Naranjo.-

(En breve)


 GALERÍA GRÁFICA (Pagés) 

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