Decepcionante abono sevillano

Real Maestranza 2012: carteles para la polémica

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La pobe cartelería del abono indica que de nuevo bajarán los abonados. (FOTO: Javier Martínez)
La pobe cartelería del abono indica que de nuevo bajarán los abonados. (FOTO: Javier Martínez)

«…a ver quién es el listo que reduce el número de festejos para ganar en atractivo. Que se fastidien los que pagan y que paguen por los muchos carteles que no quieren ver para que puedan ver los tres o cuatro que quieren ver, pensarán las mentes lúcidas que confeccionan las ferias. Quizá por tan elemental razón, cada vez son más los que se resisten a ser engañados y menos los que pasan por taquilla…»

Antonio Lorca.-

     ¿Son atractivos los carteles de la Feria de Abril? ¿Ilusionantes, tal vez? ¿Anodinos, acaso?

     Decepcionantes, al menos, ha sido el calificativo utilizado por la mayoría de los que han opinado públicamente sobre ellos: las ausencias son llamativas; faltan combinaciones rematadas y abundan los toreros de mediano interés. Pocos han preguntado por los toros, como si se tratara de un asunto menor. Están anunciados los hierros más afamados (lo mejor de cada casa), que, como cada año, compondrán un rosario de inválidos. Pero es lo que hay.

     Pero, ¿cómo son los carteles? O mejor: ¿cuántos son? 16 corridas, una novillada y dos festejos de rejoneo componen la Feria de Abril. Muchos festejos. Demasiados, sin duda, para el elenco actual de toreros sugestivos. ¿Y cuántos pueden presumir hoy de esta condición? Tres, quizá cuatro: Morante, Manzanares, El Juli y Talavante… ¿Alguno más? Sugestivo, sugestivo, ninguno. Si a ese reducido grupo de elegidos le restamos El Juli, quedan solo tres. Y con tres es difícil, harto difícil, confeccionar 16 corridas de toros.

     Pero como la pela es la pela, (y aún no se ha inventado atraco mejor perpetrado que un abono) a ver quién es el listo que reduce el número de festejos para ganar en atractivo. Que se fastidien los que pagan y que paguen por los muchos carteles que no quieren ver para que puedan ver los tres o cuatro que quieren ver, pensarán las mentes lúcidas que confeccionan las ferias. Quizá por tan elemental razón, cada vez son más los que se resisten a ser engañados y menos los que pasan por taquilla.

     ¿Cabe en cabeza alguna que no hayan contratado a El Juli, un torerazo en plena madurez que ha triunfado a lo grande en sus últimas comparecencias sevillanas? Se dice que todo es una venganza por ser el cabecilla de los derechos de imagen. Vaya, hombre, pues alguien debe saber que la venganza la paga el cliente, al que se le hurta la posibilidad de disfrutar con el torero. Incomprensible. ¿Y por qué no está Curro Díaz, autor de una muy bella faena del pasado otoño sevillano y que nada tiene que ver con los derechos de imagen?

     Más preguntas: ¿cuáles son los méritos del señor Castella para que lo contraten cuatro tardes en el abono? Ni Daniel Luque ni El Cid concitan tampoco valores para similar número de paseíllos. ¿Y cómo se justifican las dos tardes El Fandi? ¿Y quién es capaz de explicar la presencia de los anodinos Rivera Ordóñez y El Cordobés? ¿A quién se le ha ocurrido que tome la alternativa el jueves de Feria un joven llamado López Simón?

     Junto a ellos, hay una hilera de diestros que no molestan ni sorprenden. Están bien donde están; son valerosos, esforzados y comprometidos, pero no calan en el corazón de los espectadores. Hoy, o se es un artista, caso de Morante y Manzanares, o un torerazo, como El Juli.

     Conclusión: la sorpresa puede saltar cualquier tarde y la gloria le puede tocar a cualquiera que se vista de luces. Pero, con la mano en el corazón, a la Feria de Sevilla le sobran por los menos, por lo menos, diez carteles. Porque abunda la cantidad y falta calidad. Ahora, le llaman polémica, pero es mentira. Es el dinero, el maldito parné, el único que sostiene un abono tan largo y tan insulso como el de la Real Maestranza.


*Antonio Lorca es periodista y escritor sevillano. / Publicado en el blog ‘Primer aviso’ del diario El Pais.


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