Reflexión sobre los carteles del abono

La peor Feria de la historia

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Los empresarios y el 'cemento' de la Maestranza; ¿será una premonición?
Los empresarios y el 'cemento' de la Maestranza; ¿será una premonición?

«…tenemos la peor Feria de Abril que jamás he visto; ni un cartel rematado. Don Diodoro: ¿por qué nos has abandonado? Otra cuestión es el mal gusto, la falta de originalidad, la escasez de interés que despiertan las combinaciones. En la presentación de los carteles de Sevilla no vimos al nuevo teniente de hermano mayor de la Maestranza: ¿conocedor como yo quizás de la debacle?…»

Ignacio de Cossío.-

     Despierto por fin de mi invernal letargo, harto de aguantar los ataques, la indeferencia, el abuso, el mal gusto, la falta de originalidad y el desinterés general existente en todas las partes intervinientes de la Fiesta.

     Buenas tardes, tenemos la peor Feria de Abril que jamás he visto; no hay ni un cartel rematado, cuesta buscarlo, no existe. Don Diodoro: ¿por qué nos has abandonado? Vaya por delante que la empresa no es la culpable máxima de todo este asunto, apostó por la televisión y las figuras le han dado la espalda. Pagés contra las cuerdas, hizo todo lo posible por contratar a Tomás, a Ponce, aunque bien es cierto -a tenor de los resultados- que no tuvo un especial interés por hacerlo con El Juli, Perera, Cesar Jiménez, Curro Díaz,… aunque a todos les buscó un lugar en Sevilla.

     Don Eduardo, don Ramón: ¿no era más fácil rescindir el contrato y pagar la indemnización al Plus? La Feria de Abril debió hacerse primero con los toreros, y luego con la televisión. Sevilla era un referente de lujo y remate en los carteles frente al resto del país. A lo mejor Sevilla no es Feria de veinte corridas y sí de una semana magnífica. Lo otro se parece mucho a Madrid y ya sabemos lo insoportable que resulta. Creo que ahora las tornas han cambiado y Madrid será, por primera vez, quien tenga los mejores carteles. Se lo hemos puesto a huevo. De cualquier manera, creo que la caída del abono será suficiente para hacer pensar a la empresa en otra reacción el próximo año; este no le arriendo las ganancias.

     Otra cuestión es el mal gusto, la falta de originalidad, la escasez de interés que despiertan las combinaciones en los carteles de Sevilla, alguien lo quiso hacer bien pero escogió el peor camino. Mira que hay un elenco de toreros mexicanos interesantes, otros toreros como Curro Díaz o Juan Mora que podían haber venido, meter a las figuras sólo en carteles de figuras, no hacer carteles en donde siempre uno desentone por su escaso y mal afortunado bagaje taurino. No mezclemos churras con merinas. ¿Cuál es la causa por la que el bendito aficionado deba soportar a los que nunca dicen nada, y encima verles lidiar una gran ganadería de lujo para que se le vuelvan a ir más toros? Ya les adelanto que es eso precisamente lo que vamos a ver este año. Muchos toros irse de Sevilla sin que se les corte las orejas; lo tendremos difícil para elegir el mejor por farolillos. La esperanza se centra en Daniel Luque, que tienen en su mano reventar la Feria desde el Domingo de Resurrección. No se verá en otra igual en su vida. Es la hora del tigre de Gerena, allí estaré para verte subir al cielo o descender al infierno.

     José Tomás no ha querido venir. Tampoco Enrique Ponce, por todo el oro del mundo que me consta que se les ha ofrecido por parte de la empresa. Tomás ya no es el Mesías; bien es cierto que desde hace tiempo lo dejó de ser. Está agotado, no quiere ni que le hablen de toros, padece ataques de ansiedad, se esconde de su propia sombra. Es lógico; la cornada mexicana aún pesa demasiado. Boix busca argumentos que parecen excusas de un tiempo que parece consumirse como una vela. Fue hermoso mientras duró, pero ya sólo quedan cenizas donde ante había fuego. Mi programa fue el único que pronosticó que no vendría mientras otros mercaderes vendían a la puerta del templo sus corridas y sus toros, y hasta daban dos carteles casi hechos. ¡Qué lástima! ¡Cuánto periodista plegado a la causa! ¡Cuánto políticamente correcto! ¡Cuánta pleitesía barata sevillana en pro de perder nuestro único valor en alza: la independencia y el rigor informativo!

     Ponce no sabe cómo retirarse de un desolador campo de batalla sin hijos ni herederos que le sucedan capaces de levantar al gremio. Julián López ‘El Juli’ ha sufrido un desagravio y su soberbia de figura máxima no le permite ver con claridad. Apuesta equivocadamente por mediocres y comisionistas, que son la misma cosa. Son tiempos de crisis y traiciones; todas las espadas le han dado la espalda al cabecilla de la revuelta. Bueno, todos no, salvo uno: Miguel Ángel Perera, su fiel y único compañero en este viaje, sin duda un hombre de honor.

     La traición de Manzanares y Talavante, ha tenido que ser muy dolorosa: primero Valencia, ahora Sevilla. No es justo cuando es él la máxima figura del toreo actual, la única que nos ha levantado dos Ferias con dos Puertas del Príncipe cuando nada pasaba. Él solito revoluciona la Maestranza cada vez que entra en la plaza. Madrid le espera y allí no habrá paz para los malditos.

     Al final, los culpables máximos, la televisión versus Canal Plus y Manuel Molés se van de rositas como siempre, empobreciendo ferias a golpe de talonario. Apuesto por las retransmisiones en abierto, en cadenas públicas o privadas, autonómicas o locales; no quiero dictaduras ni monopolios que hagan mi Feria de Abril. Esto nunca beneficiará a los toros. A ver si se ponen de acuerdo todos los toreros alguna vez y apoyan decididamente a los verdaderos aficionados que les siguen y le esperan con entusiasmo. Somos los primeros en defender y mantener la Fiesta con todo su esplendor; no lo olviden nunca o serán todos pasto del recuerdo. Por cierto, se me olvidaba: en la presentación de los carteles de Sevilla no vimos al nuevo teniente de hermano mayor de la Maestranza: ¿conocedor como yo quizás de la debacle? Ni estuvo ni se le esperó.


*Ignacio de Cossío es periodista y escritor taurino.

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