El sevillano asegura que seguirá banderilleando

Manuel Escribano decide dar por cerrada la temporada

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Manuel Escribano en el salón de la casa familiar, y detalle del estado actual de la enorme cicatriz abdominal. (FOTO: Javier Martínez)
Manuel Escribano en el salón de la casa familiar, y detalle del estado actual de la enorme cicatriz abdominal. (FOTO: Javier Martínez)

El diestro sevillano Manuel Escribano ha recapacitado y va a tomarse la recuperación con la lentitud y tranquilidad que le exigen los médicos. Sentado en el salón de su casa, con trabajo para estirarse en pie por la enorme cicatriz abdominal, confirma a SEVILLA TAURINA que no toreará más en España esta temporada.

Francisco Mateos.-

     El diestro sevillano Manuel Escribano no volverá a vestirse de luces en lo que resta de temporada taurina española, según ha comentado a SEVILLA TAURINA. Aunque la evolución de las lesiones de la grave cogida sufrida en Sotillo de la Adrada el pasado 7 de septiembre es positiva, el torero ha reflexionado con serenidad y valorado su debilitado estado, además de las recomendaciones de los médicos de hacer una recuperación lenta y tranquila porque se movieron muchos órganos y vísceras abdominales del torero durante la larga y delicada operación quirúrgica, además de que aún es pronto para forzar con bombeos de sangre con ejercicios la destrozada y suturada vena ilíaca.

     «Estaré de reposo lo que queda de septiembre, sólo con algunos paseos por casa y poco más, y el mes de octiubre me lo voy a tomar de vacaciones y descanso absoluto para recuperarme poco a poco y ganar la masa muscular que he perdido. En un primer momento, el ímpetu del torero, y sobre todo más en mi caso, es no dejarse perder los contratos que tanto me ha costado ganar. El último que tenía en firme era para el 8 de octubre, pero he de ser realista y es imposible torear antes de noviembre o diciembre. No voy a torear más en España este año. Queda abierta la posibilidad de torear a partir de diciembre en la temporada americana, que ya espero estar completamente fuerte y recuperado», comenta Manuel Escribano a este portal.

     De esta forma, Manuel Escribano pierde el intenso mes de septiembre que tenía en cuanto a contratos. Ayer lunes por la mañana visitó nuevamente la consulta del doctor Domingo Jimenez. El cirujano le sometió a una completa analítica de sangre para estudiarla, y una ecografía que no detectó ningún derrame interno ni lesiones en órganos. Es decir, que la evolución sigue siendo muy positiva, pero la recuperación de la grave cogida va a ser lenta y dolorosa, sobre todo recuperar la movilidad y fortaleza de la musculatura abdominal, que está partida en dos por la enorme cicatriz de la operación.

«Pensé que eran mis últimos minutos con vida»

     Sentado en el sofá de su casa de Gerena, Manuel Escribano ha conversado con SEVILLA TAURINA. «El toro no había hecho nada exraño. Me gustaba. El tercer par lo puse al quiebro como suelo hacerlo, pero nada más que lo ví arrancarse sabía que estaba cogido; no pude reaccionar y sólo me quedó quebrar con valor aun sabiendo que me cogía. Me enganchó por el vientre y me llevó colgado hasta estrellarme y aplastarme contra las tablas. Allí fue donde con el pitón, sin que llegara a entrar, me destrozó por dentro la vena ilíaca. Yo pensaba que me había metido todo el pitón. Cuando me llevaban a la enfermería y los primeros minutos que estuve allí sabía que me moría, era consciente que eran mis últimos minutos con vida, que de esta seguro que no salía…»

     Los dramáticos pensamientos de Escribano en tan terribles momentos tuvieron un punto de inflexión cuando su mozo de espadas, David, tras quitarle el vestido los médicos, le dijo: «Manuel, tranquilo, que no llevas cornada». Escribano reconoce que esas palabras de su hombre de confianza le dieron esperanza, «pero notaba cómo me iba y venía; era una sensación muy rara, que jamás he sentido en otras cornadas, porque no era como un desmayo por el terrible dolor de las cornada, sino que me abandonaba el cuerpo, y al minuto volvía de nuevo. Como si se desprendiera una parte de mí y quedara el cuerpo, pero de nuevo volvían a unirse, porque nunca perdí la consciencia hasta que me anestesiaron para operarme en Móstoles».

     El torero de Gerena seguirá poniendo banderillas. «El año pasado me corneó también un toro en un par al quiebro, y este año otro. Y además uno por el derecho y otro por el izquierdo, de forma que así no tengo que cogerle manía a un lado… Pero seguiré poniendo banderillas. Antes deberé fortalecer mucho la parte de la musculatura abdominal, porque ahora es que no ouedo ni ponerme derecho, estirado, por la cicatriz. Las banderillas es algo que siento, que forma parte de mi espectáculo, y no lo concibo sólo como una suerte para calentar el ambiente para la faena. Es algo que me gusta. Supongo que llegará un día en el que me haya sentido ya lleno, pleno, y será el momento de ir dejándolas salvo para días especiales, pero este percance en banderillas no me va a quitar de los palos», concluye el torero.


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