Si cesaba a compañeros del 'caso Zalduendo'

Los veterinarios ‘amenazaron’ a Carmen Tovar con analizar los pitones de toda la Feria

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La polémica delegada de la Junta, Carmen Tovar, año y medio sin ofrecer explicaciones taurinas. (FOTO: PSOE-Sevilla)
La polémica delegada de la Junta, Carmen Tovar, año y medio sin ofrecer explicaciones taurinas. (FOTO: PSOE-Sevilla)

Los veterinarios de la Real Maestranza estaban dispuestos a enviar a análisis post-mortem todos los pitones de todos los toros de la Feria de Abril si la delegada de la Junta de Andalucía, Carmen Tovar, no readmitía a los tres veterinarios del ‘caso Zalduendo’. Finalmente, la delegada tuvo que doblegarse y readmitir a los facultativos que ya había apartado.

Frnacisco Mateos.-

     Los veterinarios de la Real Maestranza pusieron poco antes de la pasada Feria de Abril a la controvertida delegada de la Junta de Andalucía en Sevilla, Carmen Tovar, contra la espada y la pared. De hecho, según ha podido contrastar SEVILLA TAURINA, la delegada Carmen Tovar se vio obligada finalmente a variar su postura inicial y doblegarse a las exigencias de los veterinarios de la Real Maestranza.

     El caso es complejo, aunque tiene una cronología y pautas bien definidas. Todo arranca con la denuncia pública de SEVILLA TAURINA sobre la corrida de toros de Zalduendo lidiada en Sevilla en el ciclo de San Miguel, y que resultó todo un atentado al prestigio de la plaza de la Maestranza. Semanas después, SEVILLA TAURINA publica pruebas concluyentes del desastre, y sobre todo demuestra con un certificado del Gobierno vasco que el toro número 91 de Zalduendo esuvo en los corrales de la plaza de Bilbao un mes antes (en agosto) y fue finalmente rechazado al presentar el pitón derecho «despitorrado», lo que significa su inutilidad para la lidia al no estar permitido que se ‘arregle’ ni ‘tocar’ los pitones.

     Ese toro regresó a la finca de Zalduendo, y un mes después, en septiembre, se presenta a los tres veterinarios sevillanos –Francisco Herrera, Alfredo LuzardoJosé González Aguilar-Palomeque– del equipo del presidente Gabriel Fernández Rey. Los tres facultativos no observan nada ‘extraño’ en sus pitones y lo dan como ‘apto’ para la lidia. Obviamente, los toros debían haber sido ‘tocados’ previamente para no presentar señales externas ‘aparentes’ de ‘despitorrado’, pero se supone que los veterinarios deben ser capaces de distinguir a escasos metros en el corral de reconocimiento si un toro presenta, al menos, sospecha de manipulación artificial. Ninguno de los tres observaron nada que no fueran ‘pitones íntegros’.

INVESTIGACIÓN ABIERTA

     Tras publicarse en SEVILLA TAURINA el certificado del Gobierno vasco que demostraba que ese toro de Zalduendo, al menos, tendría que haber sido ‘manipulado’ y ‘limpiado’ en el campo durante el mes que transcurrió desde que fue rechazado en Bilbao por ‘despitorrado’ hasta que fue aprobado y lidiado en Sevilla, el equipo de la delegada Carmen Tovar se vio en la ‘obligación’ de abrir una especie de investigación para esclarecer los graves hechos e intentar parar el monumental escándalo. Llamó a declarar a los tres veterinarios y al presidente de la corrida, mientras que el ganadero de Zalduendo, Fernando Domecq, no asistió al requerimiento realizado para declarar. La delegada Carmen Tovar pidió a la Facultad de Veterinaria de Córdoba algunos informes técnicos sobre el caso. De forma paralela, le pide al Colegio de Veterinarios de Sevilla que defina el término ‘despitorrado’ de forma técnica, para poder delimitar la gravedad de la lesión que presentaba el asta.

     Con todo el escándalo montado, sin ningún tipo de información, sin ninguna rueda de prensa explicativa, con la presión constante de la Unión Taurina de Abonados de Sevilla y de este mismo portal que exigía simplemente que la delegada diera la cara y explicara qué había sucedido y qué medidas estaba tomando en el ‘caso Zalduendo’, desde la Dirección General de Espectáculos Públicos de la Consejería de Gobernación, el ya dimitido Manuel Brenes, exigió a la delegada Carmen Tovar medidas ejemplares ante los graves hechos que venía a derrumbar definitivamente la ya muy deteriorada imagen de la Junta de Andalucía en materia taurina en los dos últimos años. La delegada asumía esa ‘recomendación’ de la Consejería.

     El lunes 7 de marzo, cuando queda poco para nombrar a los presidentes de la nueva temporada, se da a conocer que el presidente del ‘caso Zalduendo’, Gabriel Fernández Rey, le ha solicitado a la delegada Carmen Tovar que no le nombre. Carmen Tovar no pensaba nombrarlo, porque también desde la Dirección General de Espectáculos Públicos habían exigido su cese por el escándalo; fue una salida airosa y digna. Justo al día siguiente del cese ‘encubierto’ de Fernández Rey, el martes 8 de marzo este portal vuelve a mostrar una nueva prueba que hasta ese momento había preferido guardar porque la imagen era más que evidente: una primer plano de la cabeza del toro número 91 de Zalduendo, en el que se observa que un pitón es visiblemente más ‘corto’ que el otro; curiosamente el derecho, el mismo que estaba ‘dañado’ por ‘despitorrado’ en Bilbao…

SITUACIÓN INSOSTENIBLE

     La situación es insostenible y la delegada asume la recomendación de la Dirección General de Espectáculos de la Consejería de Gobernación y, una vez que ya Fernández Rey no será presidente, también decide dejar sin nombrar (‘castigar’, al fin y al cabo) a los tres veterinarios del ‘caso Zalduendo’. El propio Ignacio Oroquieta, presidente del Colegio de Veterinarios de Sevilla, así lo ha reconocido a SEVILLA TAURINA. «Efectivamente, la delegada de la Junta, Carmen Tovar, a instancias del que en ese momento era director general de Espectáculos, Manuel Brenes, decide dejar de nombrar a los tres veterinarios de la corrida de Zalduendo. Hasta ese momento, mi intervención siempre fue limitada. Pero en ese momento en el que, sin prueba alguna, decide apartar a tres veterinarios taurinos sobradamente cualificados de la Maestranza, por unos indicios en todo caso, pero sin demotrarse nada porque no existen los pitones para analizarlos, es cuando tanto los restantes veterinarios de la Maestranza como yo mismo como presidente del Colegio, comienzo a mantener constante diálogo con la delegada Carmen Tovar, al entender que no era una medida justa».

     La relación de Oroquieta con la delegada Tovar hasta ese momento era «distante… digamos que institucional. Sin embargo, a partir de ese momento sí mantengo varias conversaciones largas con la delegada para mostrarle el malestar de los veterinarios de la Maestranza y el mío propio al entender desproporcionada la medida de apartar a tres veterinarios sobradamente cualificados por unos meros indicios y sin prueba alguna, ya que no existen pitones que se puedan analizar. De llevarse a cabo el cese de los tres veterinarios, sería una mancha en sus carreras sin justificación alguna». Los veterinarios sevillanos, respaldados por su presidente, deciden entonces tomar medidas y presionar a la delegada Carmen Tovar: antes de reconocer los toros de la Feria de Abril, preguntarían al presidente de turno si esos toros a reconocer habían estado en alguna otra plaza, conocer su trazabilidad y los motivos de rechazo. Evidentemente, estos datos no se pueden ofrecer actualmente. La recomendación era que los veterinarios hiciesen constar en el acta que el presidente no les ofrecía información sobre la trazabilidad del toro, con lo que desconocían si había estado en otras plazas y hubieran sido rechazados por el motivo que fuere. «En ese caso -indica Ignacio Oroquieta en la entrevista a este portal, y en presencia del abogado del Colegio de Veterinarios-, para que no se produzca el mismo estatus de indefensión y desprotección ocurrido con los tres veterinarios del ‘caso Zalduendo’, los restantes veterinarios mandarían todos los pitones de todos los toros a analizar post-mortem». En Sevilla no se manda a analizar un pitón desde hace años.

CARMEN TOVAR CEDE A A PRESIÓN DE LOS VETERINARIOS

    Esta medida ‘extrema’ de presión y que sonaba a auténtica amenaza hace saltar todas las alarmas en el equipo de la delegada Carmen Tovar, porque ya no es que se manden a analizar todos los pitones de la Feria de Abril -con lo que podria acarrear-, sino que los ganaderos podrían retirar la corrida al completo por la mañana, ya que los veterinarios han de advertirles previamente que van a remitir los pitones a analizar de todos los toros por sospecha. El Reglamento les concede a los ganaderos la decisión, en ese caso, de mantenerlos o retirarlos. Es entonces cuando la delegada da marcha atrás, se doblega a la presión de los veterinarios y decide readmitir a los tres veterinarios que había apartado por el ‘caso Zalduendo’, desoyendo asi la petición de la Dirección General de Espectáculos.

     El presidente Ignacio Oroquieta confirma a este portal que efectivamente la petición de dejar de nombrar a los tres veterinarios del ‘caso Zalduendo’ provenían del anterior director general de Espectáculos, Manuel Brenes, y que la delegada de hecho llegó a cumpir la recomendación. Esta tensa situación, más los problemas derivados del fallido nombramiento del presidente Paco Teja, fueron los que provocaron el considerable retraso para el nombramiento de los equipos de esta temporada.

     Finalmente, los tres veterinarios fueron readmitidos -los tres, aunque posteriormente por una rocambolesca situación que explicaremos la próxima semana, uno de ellos, José González Aguilar-Palomeque, fue apartado finalmente de la Maestranza, pero no por el ‘caso Zladuendo’-. Y, que se sepa, ningún pitón ha sido enviado a analizar. El pacto parece haberse cumplido por las partes: se readmiten a los veterinarios del ‘caso Zalduendo’ y no se envían pitones a analizar; al menos, que se sepa.


EL ESCÁNDALO, PASO A PASO

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