REAL MAESTRANZA - 5ª Feria de Abril

Sevilla le abrió a Daniel Luque la Puerta del Príncipe

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El sevillano Daniel Luque, por la Puerta del Príncipe.

Con tres orejas cortadas a una interesante corrida del hierro de Núñez del Cuvillo, el torero sevillano Daniel Luque ha salido en hombros por la Puerta del Príncipe. Le cortó una oreja a su primero y las dos al sexto, en una faena de mucha entrega, poder e inteligencia. Diego Urdiales y Alejandro Talavante pasearon un apéndice.


 SEVILLA / Corrida de toros 

TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo, justos de presentación, nobles y de interesante juego. Con poca fuerza y calidad en la embestida, el primero; noble y con clase, el segundo; justo de fuerza, el tercero; a la defensiva, el cuarto; serio y encastado, el quinto; bravo, justo de fuerzas, el sexto.
ESPADAS: –Diego Urdiales (de negro y oro), oreja y saludos.
Alejandro Talavante (de tabaco y oro), oreja y saludos.
Daniel Luque (de nazareno y oro), oreja y dos orejas tras aviso.
CUADRILLAS: Saludaron en banderillas Iván García y Jesús Arruga.
INCIDENCIAS: Tres cuartos de plaza. Daniel Luque salió en hombros por la Puerta del Príncipe.


Manuel Viera.-

     No será posible olvidar jamás ese instante preciso donde llega el toreo provocado por la ambición y la rabia contenida. Un toreo cuya gran virtud es aparecer espontaneo y sencillo. Prueba de la entrega y la calidad de su toreo fue la admiración que le profesó Sevilla. Tanta, que le entregó las llaves para abrir una Puerta del Príncipe a modo de premiar su valor, su coraje y, cómo no, su exigencia ante cualquier tipo de adversidad y la seducción emotiva producida ante dos faenas colmadas de intensidad. Daniel Luque ha dado una gran tarde de toros. Le esperaba la Maestranza y lo hecho y dicho ante la interesante corrida de Núñez del Cuvillo; se lo ha agradecido con creces.

     Al tercero, justo de fuerza y noble, la faena que firmó el diestro de Gerena denotó una excelente manera de hacer el toreo. Toda dicha para el goce y la emoción. Excelencia con el capote y auténtico deleite en el toreo de izquierda. Una lidia hilada por naturales y servida con una trasparencia inusual y sin perder un ápice de expresividad y calidad. Algunos naturales fueron modélicos y el arrimón final de órdago. Como la espada fue un cañón la oreja concedida hizo justicia a lo hecho.

     Con su indudable potencial consumió con notable calidad la bravura del noble, aunque mermado de fuerzas, jabonero sexto. Daniel lo dejó distante a la cabalgadura para lucir una suerte de veras donde el toro galopó presto al caballo. Y ahí comenzó el desarrollo emocional de una lidia con la que encandiló a una gente entregada a la causa. Fue faena muy representativa del concepto de este torero. Hubo muletazos diestros fenomenales y naturales de una gran fuerza expresiva, pero a todo le faltó continuidad, quizá, por la limitación de fuerzas del buen toro de Cuvillo. No obstante, acabó el sevillano con un lúcido final por luquesinas y una estocada que, aunque trasera, tumbó al astado. El público quería verlo salir por la Puerta del Príncipe y el presidente se sumó a ese deseo.

     Su peculiar manera de decir el toreo lo sitúa en una posición destacada en la tauromaquia de hoy. Un toreo que, tarde tras tarde, se percibe de forma pura y auténtica. Sin llegar a la máxima altura lo hecho por Diego Urdiales al noble primero sí sumó altas dosis de calidad en extraordinarios muletazos diestros templados y hondos. Una lidia que, tan auténtica como infrecuente, incluyó una larga serie al natural de fascinante trazo que alcanzó categoría excepcional. Un regalo para los amantes de la pureza. Acabó la excelencia de un toreo por bajo para dejar la espada hundida hasta la empuñadura. Oreja de ley.

     El cuarto fue un toro a la defensiva con el que se lució a la verónica. Después, un molesto cabeceo a la defensiva hizo que la lidia se basara en sólo instantes de extrema calidad. Detalles al natural en trazos de auténtica pureza y algún que otro muletazo diestro. Pinchó antes de la estocada con la que tumbó al toro.

     Talavante sigue por el camino del triunfo. Parece otro, y su toreo llega a la gente con inmediatez. Lo desgranó ante el buen segundo, un toro noble y demostrada clase en sus embestidas, con un pulso rítmico y elegante. Tuvo la faena armonía en los muletazos diestros enriquecida por el temple y la ligazón. Los de pecho fueron singulares y un cambio de mano sensacional. Fue escaso el toreo al natural, pero los trazados en redondo, lentísimos, adquirieron categoría e hicieron gozar a los tendidos. Dejó la espada en lo alto y premio para el pacense.

     Al quinto, serio y encastado, lo recibió por faroles en el tercio para ejecutarle después un toreo muy propio, de mano baja, inconfundible, de gran fuerza expresiva. Un toreo que seduce y hace disfrutar de su belleza. Pinchó y todo quedó en ovación.

     Hay esperanza tras el comportamiento de los toros de Núñez del Cuvillo. Corrida muy justa de presentación, pero con calidad en las embestidas nobles de sus toros. Algo, que a día de hoy, es para agradecer.


 AL NATURAL 

El desmadre

Francisco Mateos.-

     Se han cortado cinco orejas. Los tres espadas han recibido premio. Con esa información y siendo la plaza de Sevilla, cualquiera podría imaginar que se ha visto una corrida de toros cumbre, de un nivelón altísimo. Pues no. Va a ser la Feria más triunfalista en todos los aspectos. Dudo que sea en calidad, aunque se están viendo momentos muy interesantes. Hoy mismo ha habido pasajes y momentos de mucha calidad. Con capote, con muleta y con la espada. Pero de nuevo ha fallado lo que se presumía: el toro.

     Lo primero que se debe exigir a una corrida de toros en Feria de Abril es que venga bien presentada. Ni los toros de ayer de Juan Pedro Domecq, ni los de hoy de Cuvillo debieron aprobarse. Ninguno. Sin trapío, remate ni presencia para una plaza de primera categoría. Los de Núñez del Cuvillo de hoy eran novillos. Los novillos de Madrid tienen mucho más cuajo y presencia que los supuesto ‘toritos’ lidiados hoy. Es una aberración y un insulto a la Fiesta, a la plaza y a los aficionados presentar estos toros para una Feria de Abril. Y más culpable la Junta de Andalucía que, a través de sus nefastos presidentes en Sevilla, los que fallan año tras año y sin embargo son renovados, admiten y aprueban estos sucedáneos de toros.

     La suerte de varas no ha existido. El supuesto castigo en varas es el simple topetazo contra el peto. ¿Qué castigo va a haber a unos toritos tan justos de fuerzas? Y después, la valoración artística de las faenas. Urdiales, Talavante y Luque, cada uno en su estilo, han mostrado buenos momentos. Urdiales con su seco y solemne toreo, y el cañón de su espada; Talavante con su desestructurado orden -o su estructurado desorden- de faena y la creatividad inesperada; y Luque con el poso de la madurez del toreo más sevillano y unas ganas inmensas. Pero cinco orejas… Muchas, muchísimas son. Los trofeos se han sobredimensionados. Podemos estar en la Feria del record de salidas a hombros. A partir de mañana, con un público aún más festivo al comenzar la Feria en el Real de Los Remedios, el exagerado triunfalismo puede ir aún a más.

P.D.: ¿Qué hace el presidente Luque Teruel tras conceder la primera oreja a Luque en el sexto, mirando a los tendidos a derecha y a izquierda, como valorando la petición existente de la segunda oreja? Está bien que tome de referencia la intensidad de la petición, pero sabiendo el festivo público que asiste actualmente, es él quien debe valorar la condición del pseudotoro, lo hecho por Daniel y la categoría de la plaza. Y la solución de esa ecuación con tres variables no era el doble trofeo.


 LA CORRIDA, AL COMPÁS 

Entre azahares de Feria

Fernando Naranjo.-

Corrida de ‘pipirrana’.
De quienes tan feo asunto
donde el toro es un presunto.
¡Maestranza sevillana!
¿De pueblerina y villana
consintiendo tal desorden?
Ponte seria e implanta el orden,
no se vaya de tus manos
tanto arraigo sevillano
envidiado por el Orbe.

Como dijo Cañabate,
‘cuánto recuerdes’, no más.
No presentaron compás,
sólo sus mansos regates.
Toros faltos de remates,
mermados estos Cuvillos.
Otra tanda de torillos,
ni crudos en la muleta
convencen a los profetas
ni al tendido de alcahuetillos.

Oreja por la estocada
a tan recio espada, Urdiales.
No apuntó por soleares
por mansedumbres cantadas.
Todo quedó en pinceladas
con lo elegante que vino
el de la tierra del vino
recamado en ricos oros.
No funcionaron los toros
de un desraizado destino.

Su tizona irresponsable
le privó la principesca
puerta, toda entreabierta,
a un Talavante loable.
Su desafinado sable
no rubricó tal gestión
donde afluyó ligazón
y tersura original
imantada al natural
de plenitud y emoción.

Tu rango por fin llegó
donde tenía que llegar,
y abrió aquel sacro lugar
donde un príncipe salió
cuando acobardado el sol
y en olor de multitudes
te premió por actitudes
a la puerta de tu casa.
Hoy Sevilla a ti se abraza,
para premiar tus virtudes.

A cañonazos dos moscas
tuviste que despenar,
y por tanto reseñar
que sabes jugar a la Oca
y todo cuanto te toca
en plazas donde más serios
se humillan a los criterios
de tu toreo macizo.
Dios, de una ferianta te hizo,
y no hay mayor magisterio.


 GALERÍA GRÁFICA (Pagés) 

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