ESCÁNDALO en la Maestranza

Zalduendo presentó toros con menos de 450 kilos

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Acta veterinaria, con los pesos de los toros presentados por Zalduendo.
Acta veterinaria, con los pesos de los toros presentados por Zalduendo.

Tras hacer públicas la Unión Taurina de Abonados de Sevilla las actas individualizadas de los tres veterinarios actuantes en la desastrosa corrida de Zalduendo en el pasado ciclo de San Miguel se ha sabido que la falta de peso era realmente considerable, con astados que no llegaban ni a los 450 kilos.

Francisco Mateos.-

     La corrida de toros de Zalduendo del pasado ciclo de San Miguel sigue pendiente de la ‘investigación’ que la Junta de Andalucía en Sevilla asegura que está llevando a cabo para depurar responsabilidades sobre el mayor desastre de las últimas temporadas. Poco a poco se van conociendo más datos del escándalo. Ahora, tras hacer públicas la Unión Taurina de Abonados de Sevilla las actas individulaizadas de los tres veterinarios que actuaron ese día –Francisco Herrera, Alfredo Luzardo y José González-Aguilar Palomeque-, bajo la presidencia de Gabriel Fernández Rey, se ha conocido otro dato que no deja de ser relevante y revelador.

     De las actas de reconocimiento de los veterinarios, donde se detalla en peso de cada uno de los toros reconocidos, se desprende que el ganadero Fernando Domecq, propietario de la ganadería de Zalduendo, presentó astados con menos de 450 kilos de peso en la Maestranza. Este dato del peso es conocido con detalle ahora, ya que en las exiguas notas informativas que se exhiben en el exterior de la plaza, sólo se reseña que el toro ha sido rechazado por falta de peso, pero sin indicar cuánto le ha faltado para alcanzar el mínimo permitido para plaza de primera. Ahora comocemos que realmente la falta peso era considerable. El astado número 95 tan sólo pesó en la báscula 446 kilos, mientras que otro de Zalduendo, el número 188, pesó poco más, 450 kilos.

     El ganadero, en declaraciones realizadas a SEVILLA TAURINA, justificó el mal juego de los cuatro toros aprobados (que rodaron por el albero) y los rechazados por falta de peso por un problema de infección intestinal, lo que les acarreó una pérdida de peso. El empresario Ramón Valencia ha declarado recientemente que la empresa desconocía por completo que los toros tuvieran esa afección intestinal, porque de habérselo advertido el ganadero habrían cambiado de ganadería.


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