ESCÁNDALO en la Maestranza

La Unión de Abonados exige a la Junta de Andalucía las actas de los tres veterinarios de los toros de Zalduendo

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El veterinario Francisco Herrera y el presidente Gabriel Fernández Rey. (FOTO: Sevilla Taurina)
El veterinario Francisco Herrera y el presidente Gabriel Fernández Rey. (FOTO: Sevilla Taurina)

La Unión Taurina de Abonados y Aficionados de Sevilla está a la espera de que la Delegación de la Junta de Andalucía en Sevilla le remita las actas individualizadas de los tres veterinarios que reconocieron en San Miguel el toro de Zalduendo rechazado un mes antes en Bilbao por tener el asta derecha «despitorrada».

Francisco Mateos.-

     La Unión Taurina de Abonados y Aficionados de Sevilla sigue ahondando en exigir que se arroje luz sobre el escándalo de la corrida de toros de Zalduendo lidiada en la plaza de la Maestranza el pasado 26 de septiembre, en el cierre del ciclo de San Miguel. La Delegación de la Junta de Andalucía de Sevilla, aceptando el escrito que presentó la Unión de Abonados hace varias semanas a raiz de las pruebas publicadas en SEVILLA TAURINA, anunció que abría una ‘investigación’ para esclarecer los hechos y, en sus caso, depurar responsabilidades. Aún no se sabe en qué está consistiendo la investigación.

     En cualquier caso, la Unión de Abonados prosigue en sus propias exigencias y ha solicitado a la delegada de la Junta de Andalucía en Sevilla, Carmen Tovar, las copias de las actas de cada uno de los tres veterinarios del día del escándalo, y especialmente las actas de cada uno de ellos sobre el reconocimiento del toro número 91, que había sido rechazado un mes antes en Bilbao por tener el asta derecha «despitorrada», según un certificado del Gobierno Vasco que publicó este portal. La Unión de Abonados está a al espera de que la Delegación de la Junta de Andalucía le remita dichas actas individualizadas, un documento público que tendrá mucha importancia por cuanto servirá para conocer si los veterinarios dieron por bueno el estado de los pitones, ya que o vino ‘despitorrado’ el toro -lesión que se produjo en los corrales de Bilbao entre el pimer y el segundo reconocimiento-, o bien vino aparentemente ‘limpio’, pero significaría que alguna manipulación debió producirse en el campo, en la finca de la ganadería, y si fuera así los veterinarios no se dieron cuenta y lo dieron por válido.

     Esta corrida de toros estuvo presidida por el presidente Gabriel Fernández Rey y los veterinarios Francisco Herrera -el veterinario con mayor puntuación según el Baremo del Colegio de Veterinarios-, Alfredo Luzardo y José Luis González-Aguilar Palomeque.


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