REAL MAESTRANZA - 10ª Feria de Abril

Manzanares sublima el toreo

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1858

El diestro alicantino José María Manzanares, tras excelso toreo, pierde la salida por la Puerta del Príncipe por fallar con los aceros, quedando el premio en ovación y vuelta tras dos grandes faenas. Vuelta al ruedo también para David Galván, y silencios para Rivera Ordóñez ‘Paquirri’. Buena corrida de Núñez del Cuvillo.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados, serios y astifinos, bravos y nobles. Una notable corrida. Blando y un punto soso el primero; de excelente calidad el segundo; buen son en la embestida tuvo el tercero; mansito y de pronta embestida el cuarto; bravo y de notable pitón derecho el quinto; buen son, aunque venido a menos, el sexto.

ESPADAS: -Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ (de nazareno y oro), silencio y silencio.

-José Mª Manzanares (de negro y azabache), ovación tras aviso y vuelta al ruedo tras aviso.
David Galván (de verde y oro), silencio tras aviso y vuelta tras aviso.
 
CUADRILLAS: Saludaron en banderillas Rafael Rosa, Luis Blázquez y Curro Javier.
   
INCIDENCIAS: Plaza llena. El banderillero Juan García pasó a la enfemería tras caer el cuarto, siendo atendido de «cornada cerrada en cara posterior de muslo derecho que interesa a planos musculares con una trayectoria ascendente de 10 cm. Se procede bajo anestesia raquidea a desbridaje, limpieza, hemostasia y colocación de drenaje. Pronóstico menos grave».

 

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Javier Martínez
PUERTA DEL PRÍNCIPE
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Manzanares, en la vuelta al ruedo tras lidiar al quinto.

 

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AL NATURAL
(En breve)

Francisco Mateos
LA VOZ DEL ABONADO
Vuelta a la normalidad

Unión Taurina de Abonados de Sevilla
PATIO DE ARRASTRE
Tan cierto que…

Sixto Naranjo

 


Manuel Viera.-

     Fueron dos obras donde el empaque alternó con la hondura de la naturalidad y, donde una vez más, destacó la interminable despaciosidad de cada muletazo. Ora circulares rematados detrás de la cadera, ora largos muletazos diestros, con el epílogo de descomunales pases de pecho al hombro contrario. Ora naturales infinitos de profundidad suprema. Y todo muy despacio, escandalosamente templado, con la fluidez del ritmo, la belleza de la estética y la plasticidad y concreción de un inmenso toreo. Muletazos verdaderamente soberbios para la ejecución de dos faenas portentosas. Faenas para volcar a la vez sobre la barandilla del balcón presidencial los dos pañuelos blancos del justo triunfo.

     José María Manzanares mostró el toreo que delata su ambición. Acometió la faena al gran toro de Núñez del Cuvillo lidiado en segunda lugar con absoluta convicción. Desde la lentitud en el lance de la verónica hasta los portentosos pases de pecho, molinetes y trincherillas finales. Tal vez lo mejor estuvo en la concentración y solidez para hacer un toreo suficiente para transmitir emoción. Unió la finura y la belleza de unos trazos realmente insuperables. Y por encima de todo, una inspiración arrolladora, inagotable, con la que no dejó de producir el asombro.

     La faena al bravo quinto, de suprema calidad en sus embestidas, con excelentes pases en redondo, soberbios naturales rematados con inmejorables de pecho, fue magnífica. Residiendo su interés en la excelente versión del natural y el emotivo remate del pase de pecho. Contundente y, por apurar, de categoría superior. Y hasta se olvidó en un desplante de lo que tenía delante, con la consecuencia de ser empitonado y enviado a las alturas para besar el albero en espeluznante caída.

     Y a ambas obras, sentidas, profundas, expresivas, templadas e intensas, les faltó la firma de autor. Una espada, siempre poderosa, malogró una nueva Puerta del Príncipe para quien hoy es, sin duda, el torero más querido por el público de Sevilla. Y esta vez ganada por sublimar el toreo.

     David Galván demostró su valor, aplomo y seguridad, haciendo creíble lo hecho al sexto, otro buen toro de la bien presentada, seria y brava corrida de Núñez del Cuvillo, candidata al más alto escalón del podium de triunfadores. La faena del gaditano se hizo interesante según transcurría la lidia, y tras sufrir una aparatosa cogida sin consecuencia aparente. El toreo diestro se hizo presente con valor y ligazón para acabar acortando las distancias y metido entre los pitones. Pese a pinchar le obligaron a dar la vuelta al ruedo.


Si hay un hecho difícil de entender es por qué vuelve Rivera Ordóñez, con veinte años de alternativa 


       Con el noble tercero de la tarde no se entendió el torero gaditano, adentrándose en un laberinto de pases sin conseguir poner orden en una faena dispar sin ningún contenido emocional. Pinchó con la espada y su labor fue silenciada por el público sevillano.

    Si hay un hecho difícil de entender es por qué vuelve Rivera Ordóñez ‘Paquirri’, con veinte años de alternativa a sus espaldas. Pero los hechos son los hechos y aquí está. De nuevo en la Maestranza. Y Sevilla ni lo notó. Su toreo lineal, a media altura y sin exponer un alamar quedó perdido en el respetuoso silencio de respeto. Al blando y soso primero le dibujó muletazos a derecha e izquierda en trasteo anodino y sin contenido. Y con noble cuarto, de prontas embestidas, se enredó en una faena desigual y demasiado punteada. De estocada finiquitó a ambos toros.


AL NATURAL

(En breve)

Francisco Mateos.-

     (En breve)

 


LA VOZ DEL ABONADO

Vuelta a la normalidad

Unión Taurina de Abonados de Sevilla.-

     Se cumplió el guión establecido. Volvemos al medio-toro, el que no se pica, el toro antirrepublicano, noble todo él, que se cría solo y exclusivamente para que ofrezca veinte o treinta muletazos. Por descontado nada de toreo de capa ni quites. La corrida, muy astifina, estuvo bien presentada con la excepción del segundo y tercero, más terciados. Se fue al desolladero con todas las orejas, cuando en manos de otros toreros se hubieran cortado un esportón de ellas. Seguimos con la mala costumbre de poner a los toros en suerte prácticamente bajo los caballos. Los presidentes no hacen nada por remediar estos resabios. Se aplaude a los picadores por no picar.

     Los tres matadores ofrecieron un auténtico recital de pases de muleta a toros de embestida borreguil. De estos pases no se recuerda que alguno de ellos pasara de notable. Era un estar delante del toro, ofrecer la muleta sin cruzarse y nada de temple ni bajar la mano en la mayoría de los pases.

     Es una incógnita los motivos por los que un torero del montón como Rivera Ordóñez ha vuelto a torear. Para hacer lo que hizo, mejor se quede en su casa y deje paso a otros que más lo merezcan y no tengan apellidos toreros ilustres. Alguien le dijo con toda la razón que su toreo era vulgar. Mostrando una soberbia inaudita al oírlo, arreó con la espada al toro en los lomos. Se hartó de dar muletazos insulsos, sin profundidad; el público festivalero de esta tarde no le dedicó ni un olé. Váyase, señor Rivera Ordóñez; aquí no pinta ni ofrece nada.

     Manzanares, el torero consentido del público de clavel y pandereta, cumplió con lo establecido. Mostró su toreo estético-desviado, que lo hace a la perfección y engatusa a la concurrencia, que no al aficionado. Esta tarde echó un gran borrón al matar. Estuvo muy mal, evitando con ello otro de sus particulares ‘triunfos’.

     El convidado a esta merienda del medio-toro fue David Galván, y como no podía ser de otra forma, también se fundió con el medio-toro a base de pegar muchos pases, ninguno bueno, hasta que en el sexto sufre una cogida espectacular sin consecuencia, afortunadamente. El chaval se repone y rectifica su mediocridad para convertir su faena en un arrimón de valiente ante un toro que le miraba mucho y que anunciaba que podía echarle mano de nuevo. Esta actitud llega a los tendidos y la gente se le entrega. Mata mal y seguramente pierde la orejita que a buen seguro le solicitarían.

     Otra tarde más, mención especial para Curro Javier: espectacular lidiando y en banderillas.

 

 


 

PATIO DE ARRASTRE

Tan cierto que…

Sixto Naranjo.-

     Que José María Manzanares es el ídolo de Sevilla es tan cierto como que Cuvillo mostró en Sevilla este viernes su mejor cara. La ganadería gaditana necesitaba como el pan una tarde así para recuperar el crédito perdido en varias tardes trascendentes de los últimos años.

     Que José María Manzanares es el consentido de Sevilla es tan cierto como que aún no sabemos los motivos de Francisco Rivera para regresar a los ruedos con tan pobre estado de forma.

     Que José María Manzanares es el ídolo de la Maestranza es tan cierto como que la fragilidad de David Galván tiene un sustento de valor que le valió para superar una tarde de cara o cruz para su carrera.

     Que José María Manzanares es el actual príncipe de Sevilla es tan cierto como que la espada, su mejor baza en esta Feria, le dejó precisamente sin eso, sin Puerta del Príncipe.


*Sixto Naranjo es director del programa ‘El albero’ de la Cadena Cope.

 


GALERÍA GRÁFICA (lamaestranza.es)

Rivera Ordóñez.

Rivera Ordóñez.

Rivera Ordóñez.

Rivera Ordóñez.

El banderillero Juan García.

José Mª Manzanares.

José Mª Manzanares.

José Mª Manzanares.

José Mª Manzanares.

José Mª Manzanares.

José Mª Manzanares.

José Mª Manzanares.

José Mª Manzanares. José Mª Manzanares. David Galván.
David Galván. David Galván. David Galván.
David Galván. David Galván. David Galván.
  David Galván.  

OTRAS IMÁGENES (Javier Martínez)

Manolo García sustituía hoy al habitual alguacilillo Javier Zulueta.

El presidente lanza la llave de los toriles a los alguacilillos para que la entreguen al torilero.

La aglomeración provoca la intervención de la Polícía en el tendido.

El cantaor Manolo Orta se arranca a un cante al torero.

Manzanares le brinda un toro al equipo de médicos.

Francisco Rivera Ordóñez le brinda el toro a su mujer,

 


PUERTA DEL PRÍNCIPE (Javier Martínez)

La periodista Ana Rosa Quintana.

El ganadero Álvaro del Cuvillo.

El banderillero Rafael Torres.

 

 


 

LOS TOROS, UNO A UNO (Javier Martínez)

El primero de Cuvillo.

El segundo de Cuvillo.

El tercero de Cuvillo.

El cuarto de Cuvillo.

El quinto de Cuvillo.

El sexto de Cuvillo.

 

 


 

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