La prensa vuelve a señalar de forma unánime la pasividad de la empresa ante la lluvia

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Los periodistas especializados coinciden en destacar que se se volvió a dejar el ruedo sin protección, sin usar la lona, dejando que el ruedo se empapara lentamente de agua, lona que recomendó usar recientemente el mismo teniente hermano mayor. Por otra parte, además de demandar una solución rápida, se apunta el escaso público asistente para un cartel con tres rejoneadores de élite, y por tanto de escasa rentabilidad para la empresa.


El ruedo mojado bajo un sol que se abría ayer, 12 de octubre.
FOTO: Javier Martínez.

Redacción.-

     La prensa especializada ha vuelto a criticar de forma unánime la actitud de la empresa Pagés y su pasividad ante la más que probable lluvia que se anunciaba para el fin de semana del 12 de octubre. Los compañeros de la información taurina, al igual que señaló este medio en la crónica del festejo, señalan sobre todo la no colocación de la lona y la desprotección del ruedo, sobre todo después de la propia recomendación del teniente hermano mayor de la Maestranza, afirmando que el uso de las lonas era la forma más efectiva de combatir la lluvia actualmente. También se apunta el escaso público asistente y por tanto la escasa rentabilidad del festejo.

     Sevilla Taurina ha recopilado extractos de las crónicas de la séptima suspensión de la temporada, que reproducimos a continuación.

ABC-Sevilla (Fernando Carrasco)

     De nuevo, y con la de ayer son siete, Sevilla sin toros. Por séptima vez en esta temporada apareció la pizarra en la que se indicaba que la corrida quedaba suspendida. Auténtico récord digno de figurar en el libro Guinness y que será difícil, muy difícil, de superar. A las doce del mediodía se procedía al sorteo de los toros de Fermín Bohórquez que tendrían que lidiar Andy Cartagena, Diego Ventura y Leonardo Hernández. A esa hora, aunque tímidamente, el agua caía sobre la ciudad. Pero el piso de la plaza estaba, todavía, en buenas condiciones. Pero a partir de la hora del ángelus el agua cayó con mayor intensidad y sin dar un atisbo de tregua. Cuatro horas seguidas. Martillando poco a poco, haciendo daño al piso de plaza que, como ha venido siendo la tónica mantenida por la empresa, no tenía la lona puesta, para que así se airease mejor el albero. A pesar de ello, pasadas las cuatro de la tarde la lluvia cesó. Pero ya el ruedo estaba con una estocada en todo lo alto. Tanto que a las cinco, el presidente del festejo, Gabriel Fernández Rey, requirió a los caballeros rejoneadores para que inspeccionaran el piso de la plaza. Los tres salieron. Ninguna duda al respecto: el ruedo estaba impracticable para el toreo a caballo. Suspensión, la séptima, al canto. Y un dato a tener en cuenta: en los tendidos, un cuarto de plaza (la corrida era fuera de abono). ABC de Sevilla intentó, sin éxito, contactar a lo largo de la tarde de ayer con la empresa Pagés para que expusiera su parecer. Triste adiós a una temporada marcada por las suspensiones: tres corridas en la Feria de Abril, la primera novillada de abono, las dos corridas de San Miguel y la de ayer de rejones.

EL CORREO DE ANDALUCÍA (Álvaro Rodríguez del Moral)

     Esta séptima suspensión en una misma campaña ha vuelto a certificar la imperiosa necesidad de buscar una solución definitiva para evitar que cualquier chaparrón pueda dar al traste con la celebración de un festejo y deje impracticable el ruedo aunque no llueva durante el espectáculo. La famosa lona, además, volvió a brillar de nuevo por su ausencia con lo que la lluvia empapó a placer el bizarro y tradicional albero al que ahora se ha puesto en la picota como chivo expiatorio de los males del coso del Baratillo. En cualquier caso, en esta ocasión la suspensión no supuso un disgusto serio para nadie. Si en los reducidos círculos de la afición hispalense había caído como un tiro que una corrida de rejones cerrara la temporada en la otrora prestigiosa fecha del 12 de octubre, también se había derramado un serio chaparrón en la taquilla de la Maestranza que hacía que, a estas alturas, el inevitable plato de caballos se le hubiera indigestado a todos. De todas formas, una vez más, se esperó sin demasiado sentido hasta la tarde -haciendo acudir al público para nada- para suspender el festejo a pesar de que a mediodía las previsiones meteorológicas estaban claras y casi nadie cercano a la empresa o la autoridad apostaba ya lo más mínimo por su celebración. Siete suspensiones que han generado una encendida polémica entre los aficionados y los medios especializados por la ausencia de cualquier tipo de infraestructura que permita paliar los efectos de la climatología, tal y como ha demandado recientemente la Unión de Abonados en un comunicado. En este sentido, el teniente de hermano mayor de la Real Maestranza, Alfonso Guajardo Fajardo, señalaba hace escasas fechas que según un estudio encargado por el Real Cuerpo, "la mejor solución para el albero es la lona". En contraposición con esta opinión, el empresario Eduardo Canorea siempre ha sostenido que el uso de la lona tiene “más inconvenientes que ventajas".

DIARIO DE SEVILLA (Luis Nieto)

     De nuevo, lluvia, agua y una historia que se ha repetido hasta en siete ocasiones durante la temporada 2008: llueve sobre mojado. En concreto, la decisión de ayer llegó tras una madrugada y una mañana con varios chubascos. A las doce de la mañana, hora del sorteo, el ruedo ya acusaba esa huella y además comenzó a llover. Sin embargo se sorteó. Hubo que esperar a la tarde para saber si se celebraba. Treinta minutos antes de la hora prevista para el comienzo -cinco y media-, rejoneadores y autoridad llegaban a la decisión de la suspensión. Con el sol luciendo espléndidamente y todavía escaso público en los tendidos un operario paseaba una pizarra en la que se leía "Por mal estado del ruedo y de decisión unánime de los rejoneadores, suspendida". Toreros o bien sus representantes afirmaban después que el ruedo ya no se encontraba en condiciones desde la mañana, entre tanto la autoridad consideraba que a la hora del apartado todavía estaba bien. En cualquier caso, lo increíble es que no se había escarmentado tras seis suspensiones anteriores. La empresa ni siquiera coloca una lona, ya que afirman que de esa manera la arena no transpira; y la Maestranza, propietaria del coso, tampoco parece dar con una solución a un drenaje, que a día de hoy es algo inexistente. Lo único que queda claro entre tanto nubarrón es que el público ha mantenido el tipo con suma templanza, con el incordio de largas colas para las devoluciones, en una temporada que quedará grabada en los anales de la Maestranza por las citadas siete suspensiones.

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