REAL MAESTRANZA - 10ª Feria de Abril

Morante toreó… y banderilleó

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Morante de la Puebla.

Solitaria oreja para Alejandro Talavante en el segundo de la tarde de la desigual, aunque interesante, corrida del hierro de Núñez del Cuvillo. Morante de la Puebla fue ovacionado con fuerza en su primero, con una actitud distinta a corridas anteriores, y David Mora dio la vuelta al ruedo en el tercero. La plaza se llenó.


SEVILLA / Corrida de toros

TOROS: Se han lidiado toros de Núñez del Cuvillo, desiguales en presentación y hechuras. Serio de pitones, anovillado noble y con clase el primero; noble y con movilidad pastueña el segundo; noble y de buen tranco el notable tercero; manso y huyendo el cuarto; descastado y de bruscas embestidas el quinto; noble y con clase el rajado sexto.
ESPADAS:Morante de la Puebla (de coral y oro), saludos tras dos avisos y saludos.
Alejandro Talavante (de nazareno y oro), oreja y silencio.
David Mora (de berenjena y oro), vuelta al ruedo tras aviso y saludos.
CUADRILLAS: Saludaron en banderillas Ángel Otero y José María Tejero.

INCIDENCIAS: Lleno de ‘No hay billetes’.


Manuel Viera.-

    Morante dejó para el final lo más grandioso de su toreo. No más de seis naturales le permitieron desentrañar la compleja faena y aportar naturalidad a su arte. Todo lo que ha toreado Morante, poco o mucho, ha sido bueno. Y la plaza quedó henchida de emoción. Emoción, y aún más, porque de manera tan peculiar logró, quizá, el natural más despacio, más puro y bello de la Feria. La cadencia y el ritmo, la facilidad para el trazo, la portentosa elegancia, son cualidades que quedaron demostradas.

     Hoy no se limitó al detalle contemplativo, sino que insistió e insistió en hacer del natural su inspiración. Hubo mucho toreo de izquierda en el sevillano de La Puebla. Tan soberbio como emocional. Un toreo que hizo honor a su monumentalidad en esa faena inconclusa al noble primero de la interesante y desigual corrida de Núñez del Cuvillo. Un toro que buscaba la querencia en los inicios y que embistió, después, con demostrada clase en la muleta. Fue una obra discontinua, de altibajos, con un viento molesto que le condicionó la lidia, Pero faena marcada  por la alta calidad del natural. Buena muestra de la riqueza expresiva de un toreo hondo y a cámara lenta. Naturales que provocan ese respingo en quien los ve y que, por unos instantes, es transportado a otro mundo. A otro toreo  tan diferencial como distinto. Tres lentísimos muletazos diestros abrochados con su característico de pecho sobresalieron también de una obra intermitente e incompleta. Una estocada tendida alargó la muerte y, pese a la petición, todo quedó en una ovación.

     Con el cuarto, último toro de su particular Feria, un manso huyendo de las telas, se entregó en cuerpo y alma  a modo de desmenuzar el toreo y hacer de la lidia un derroche de emociones. No pudo ser. Morante movió el capote con inusitado compás en dos verónicas y la media. Y no hubo más. Pero lo más curioso fue el sorpresivo y solvente terció de banderillas ejecutado con su acostumbrada naturalidad y un enorme valor en un comprometido par al quiebro por los adentros. Parsimonia e intimismo al clavar. Después, un cambio de mano majestuoso queda en el recuerdo de una lidia en la que se implicó. Una estocada habilidosa, y en lo medios saludó la larga ovación.

     A Talavante, hoy, le faltó un hervor. Apático y dubitativo no tuvo tarde de inspiración. Acelerado y breve se mostró con el noble segundo de pastueña movilidad. Tras un buen inicio genuflexo todo quedó después en series cortas, ora con la derecha, ora con la izquierda. Aislados naturales hondos y expresivos e hilvanados muletazos diestros sin demasiada emoción. Se entregó en la estocada y la pañolada no se hizo esperar. Cayó la oreja.

     El quinto fue un  toro de escasa casta y de embestidas bruscas y brutas, Alejandro quiso buscarle las vueltas consiguiendo sólo aislados muletazos zurdos y algunos más con la diestra sin ninguna emotividad. E incluso se pasó de metraje en una lidia cansina y aburrida. Con medio estoque hundido acabó.

     David Mora tuvo toros para el triunfo. Para hacer realidad el sueño sevillano en una tarde de Feria de Abril. Y no pudo ser. Con el tercero, un buen toro de excelente tranco y clase en sus nobles embestidas, realizó un toreo elegante aunque distanciado y con un punto de frialdad. Y aunque toreó hilvanado y, a veces, expresivo, faltó contenido y continuidad en la lidia; quizá un simple baño de brillo y la confianza necesaria para remontar. Pinchó antes de acabar de estocada.

     Con el sexto, otro buen toro de noble embestida, anduvo decidido desde el saludo en el tercio con larga cambiada de rodillas y suaves lances a pies juntos. Después, a la faena también le faltó profundidad, aguante, decisión, apuesta. Todo quedó en cortas series con ambas manos con su acostumbrada cadencia en una lidia que no convenció. Tras finiquitar de estocada le despidieron con una ovación.


AL NATURAL

Estudiar el examen en el último día

Francisco Mateos.-

     Y lo digo porque me ha pasado. Recuerdo esas etapas de Bachillerato y Universidad, cuando es difícil conciliar la edad de querer disfrutar del ocio incipiente de un joven con la obligación de llevar al día tus estudios. Y pasa que vas retrasándolo, dejándolo todo para el final, justo para los días previos al examen, y no salen las cosas como quieres. A todos nos habrá pasado; a algunos menos, y a otros nos ha pasado más. Por mucho que te decían en casa o en el aula que “no dejéis todo el estudio para el final, para los días previos al examen, sino que mejor vayáis haciendo un poco cada día, porque de lo contrario os va a pillar el toro -nunca mejor dicho-, nosotros más veces de las debidas hacíamos caso omiso y creíamos que con dedicarle todo el esfuerzo e intensidad al final sería suficiente… Y después, en el examen, pasaba lo que pasaba: que a veces sale bien y otras no.

     Morante de la Puebla ha hecho como los malos estudiantes: dejarlo todo para el final. Dejar pasar Resurrección, dejar pasar la primera de Feria, la segunda de Feria, y en este cuarto paseíllo ha querido hacerlo todo. ¡Si hasta por fin se ha vestido de oro, con tanto azabache triste! Repetía el guión del año pasado, con ese ‘atracón’ en el último suspiro que hace un año le fue bien, con las dos orejas cortadas al Cuvillo en el último toro cuando se le escapaba la Feria en blanco.

     Este año ha repetido el guión, porque nada tenía que ver la disposición de Morante hoy con la mostrada en los tres paseíllos precedentes. ¡Ay, Morante! Si todas las tardes estuvieras igual de dispuesto, con la misma intensidad e intencionalidad…. Y este año, ese dejar todo para última hora le ha pasado factura, como a los malos estudiantes que lo dejan para el último día antes del examen, y no ha podido ser. La primera faena fue de altibajos; estando bien y con momentos bellísimos, no terminó de conjuntarlo, y el cuarto fue imposible por manso y huidizo. Pero Morante mostró disposición desde el momento uno, ¡hasta puso banderillas!, siempre con una actitud muy distinta a la de las otras tres corridas. Pero este querer sólo en la última corrida, esta vez, no ha salido bien y el examen -de la Feria- no ha sido aprobado. Era la gran apuesta de la empresa, y ha fallado.

     Con dos temporadas seguidas, habría que preguntarse si para que Morante muestre la disposición de hoy no es preferible anunciarlo sólo dos tardes… así no nos hace esperar tanto… ya sabemos que la ‘buena’ de Morante va a ser la última, que es donde va a mostrar una actitud muy distinta. Y lo hace -de cajón- porque Sevilla se lo consiente; obvio.

     La cuestión es que quizás José Antonio no cae en la cuenta, pero los tacos del almanaque van cayendo sin piedad… y ya han caído 20 tacos completos desde que tomara la alternativa en 1997 en Burgos. Y en 20 años de matador… una Puerta del Príncipe. No es un detalle que sea indispensable, pero si indicativo. Y cada vez que cae un taco de 12 meses, se hace y se hará más cuesta arriba poder. Que recapacite el torero. Que recapacite la empresa. Y recapacitemos todos. Se le está poniendo todo favorable: cuatro corridas que accede la empresa, las que elija; la presentación que decida la aprueba la presidencia; y hasta rozando lo mínimo, que hasta ha lidiado dos novillos por edad; y un público bendito y devoto que le permite todo… ¿Y a cambio? Morante tiene varias anotaciones en su ‘debe’ con Sevilla.


LA CORRIDA, AL COMPÁS

Del jueves de ‘farolillos’

Fernando Naranjo.-

La Sevilla postinera
se acicaló ‘pa’ los toros
y hasta el sol atenuó su oro
para amainar su quimera.
Tan sólo el viento quisiera
en el ruedo maestrante
poner nota discordante
en recta de farolillos;
donde tornaron ‘cuvillos’,
algunos interesantes.

¡Cómo fueron las cuadrillas
en primaveral fragancia!
¡Qué pulcritud y elegancia,
y esa sorpresa, Sevilla,
tu Morante en banderillas!
Quiso dejar a su paso
mejorar el bien escaso
de su ciclo maestrante;
y ser esa voz cantante
de este torero Parnaso.

Y llegó de coral y oros
muy dispuesto a torear,
justificar el jornal
por matar sus ocho toros
con todo lujo y decoros
como en él es natural:
rotundo a carta cabal,
artista y repajolero,
con ese toro primero,
y con su segundo igual.

Brevedad y seriedad
en el toreo talante
de Alejandro Talavante,
buscando la eternidad
a tan inmensa verdad
de su toreo macizo;
y acortara con hechizo,
demostrando su talento
de no dejar hoy al viento
regodearse plomizo.

Elegante el de Toledo
deja una buena impresión,
pues encontró la emoción
en su lote que fue bueno
y en su toreo sereno
hubo compás y buen gusto,
pero todo fue tan justo
que efímero terminó
cuando el sol se abucharó
tras el tejadillo augusto.


GALERÍA GRÁFICA


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