15ª FERIA de ABRIL

Miuras, complicados para la lidia, bravos en el caballo

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El sevillano Manuel Escribano, cambiándose al toro de Miura por la espalda.

El sevillano Manuel Escribano logra cortar la oreja del cuarto toro de la ganadería de Miura, tras una muy buena estocada. El torero valenciano Román dejó dos faenas compactas, saludando desde el tercio. Pepe Moral tuvo pocas opciones de lucimiento con su lote. La corrida cumplió en el caballo.


SEVILLA / Corrida de toros

TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de Miura, bien presentados, bravos en el caballo y muy complicados para la lidia. Justo de fuerza y sin humillar el primero; con peligro el segundo, lidiado como sobrero; noble el tercero; invalido el cuarto; con mucho peligro el quinto; de complicado pitón izquierdo el sexto.
ESPADAS:Manuel Escribano (de verde agua y oro), saludos y una oreja.
Pepe Moral (de blanco y plata), silencio y silencio.
Román (de purísima y oro), saludos y saludos.
CUADRILLAS: Saludó tras parear al segundo Juan Sierra. Picó bien Francisco Romero al quinto.
INCIDENCIAS: Casi lleno.


Manuel Viera.-

     No resulta fácil determinar si hizo fácil lo difícil; o al contrario: difícil lo fácil. Sin llegar a ese punto medio donde el toreo pasa a ser emotivo. Y es que, a pesar de las insulsas embestidas por la alarmante falta de fuerzas del cuarto ‘miura’ de la tarde, le fue posible trazar el natural con esa sensibilidad con la que acabó imponiéndose. Fueron contados, pero de esos que ilustran la calidad de cada trazo. Auténtica la ejecución: temple, ritmo y profundidad en el lento avance. Supo a poco lo dicho por Escribano durante una lidia de altibajos motivada por la invalidez del toro. Los detalles finales de trincheras y cambios de mano finiquitaron un toreo aderezado por la obligada portagayola y ese tercio de banderillas, en él usual. La estocada bien valió la oreja.

     En este otro caso, la faena al primero, con un punto de violencia en sus acometidas, le fue difícil e intensa de realizar. Topaba el toro, y tampoco pasaba. Un tira y afloja, ora con la derecha, ora con la izquierda, hasta conseguir ese punto emotivo de equilibrio expresivo. Una lidia abierta de hinojos delante del portón de chiqueros y continuada con la espectacularidad de las banderillas del diestro de Gerena. La estocada resultó caída.

     El quinto toro tuvo sus peligros, pese a la bravura mostrada en el peto del caballo del picador. Por un lado, salvo algunas excepciones, las embestidas no tuvieron márgenes para el lucimiento. Por otro lado, la definición expresiva de Pepe Moral fue casi imposible. No hubo posibilidad de dibujar un trazo nítido. Todos resultaban ligeros y nerviosos ante las complicadas acometidas de un toro que se revolvía con saña de cogida. El caso es que pese al esfuerzo nada consiguió, pese a que su toreo es un continuo encuentro con la verdad. Verlo implica emoción y algo más. Un morbillo por aquello de traspasar el propio valor. Hoy no tuvo opción.

     Tampoco con el segundo, lidiado como sobrero. Otro toro de nula calidad en sus embestidas, distraído y sin humillar en las telas, al que recibió delante de chiqueros con un ramilletes de lances a la verónica intensos y muy jaleados por el público. Los intentos de faena, de esos que ilustran el valor de un torero, resultaron complicados. No obstante, resolvió momentos con algún que otro muletazo diestro con el temple acostumbrado, a pesar de las molestias que le causó el viento. Con la espada, mal.

     Lo primero que cautiva de Román es el valor. Valor y buen gusto que se funden con una perfección frecuente en el toreo del valenciano. La lidia realizada al buen Miura lidiado en tercer lugar tuvo su mérito. Faena emotiva, de mano baja, de largos y profundos muletazos diestros y, sobre todo, muy ligada. El diestro de Valencia tiene unas formas de decir el toreo que gustan. No ha de extrañar que su toreo haya destacado dentro de una tarde comandada por no más de unos ramilletes de naturales de mano baja y profundidad sin tiempo.

     También tuvo emoción la lidia del peligroso sexto. Un toro muy bravo en el caballo, que repitió y acudió al cite de largo y que, después, fue un verdadero peligro en la muleta del valenciano. Román no renunció a jugársela, aunque descubrió muy pronto el lado más oscuro de unas embestidas imposibles. De un espadazo lo fulminó.


AL NATURAL

(En breve)

Francisco Mateos.-

(En preparación).


DESDE EL TENDIDO 2

Miuras en la noche y en el día

Ignacio Sánchez-Mejías.-

     Este año tuvimos el privilegio de ir a la Real Venta de Antequera a ver el desencajonamiento y reconocimiento de los ‘miuras’ en la noche del martes. Era todo un espectáculo ver esos pedazos de toros solos y majestuosos en la oscuridad, entrar en un corral grande, mirando y fijándose en todo detenidamente, hasta que le daban el visto bueno para pasar a otro corral, ya con los mansos. La voz templada de Florito dirigiendo la faena ponía el contrapunto al silencio de la noche, en la que sólo se iban oyendo los números de los toros que iban reconociéndose: el 14, el 23, el 7, el 51, el 21, el 63… y todo sin una incidencia. Una maravilla de noche.

     Después, esta tarde en la plaza, la cosa cambia, y si no que se lo digan a los que se han tenido que poner delante. Corrida muy variada de comportamiento, con toros magníficos como el tercero, y otros que han recordado la leyenda de este hierro, como el quinto. El primero tuvo una embestida franca y noble, pero tenía poco poder y Escribano no pudo someterlo por bajo porque claudicaba. Faena muy larga, en la que al final descubrió un pitón izquierdo de lujo. Mató muy trasero. Su segundo también tuvo embestidas nobles y poco poder, e hizo una magnífica pelea en el caballo. Igualmente faena larga que no tuvo gran emoción, pero mató de una soberbia y fulminante estocada y cortó una oreja.

     El segundo tampoco estaba sobrado de fuerzas. Un puyazo casi en los riñones le quitó las que le quedaban y fue devuelto. Impropia la forma de meterlo en los corrales, al fallar los mansos, el mayoral quiso hacerlo con la chaquetilla, pero como no entraba se subió al tendido en mangas de camisa a llamarlo desde ahí. Hasta en eso vamos perdiendo categoría. Bronco el sustituto, y entre el viendo y las dudas de Moral poco pudimos ver, sólo lo mal que intentó cazarlo en el primer intento con la espada y el bajonazo a la segunda. El quinto recordó algo de los ‘miuras’ antiguos. Gran pelea en varas y vendiendo cara cada embestida. Moral lo intenta sin convencimiento y tras dos achuchones desiste. Ovación al toro en el arrastre.

     El tercero fue un gran toro que bien podría haber aspirado a toro de la Feria. Hizo otra gran pelea en varas y fue franco en la muleta arrancándose de lejos y muy lucido por Román, que estuvo animoso y queriendo toda la tarde. Buena faena de valor y poder. Tenía la oreja en la mano, pero mató mal, una pena. El último era igual de bronco que alguno de sus hermanos, pero Román se la jugó sin cuento en una faena emocionante, que está vez sí rubricó con una buena estocada, siendo muy aplaudido de despedida.

     De los tres toreros sólo Román ha subido su cotización hoy. Y de los toros, tres han sido aplaudidos u ovacionados en el arrastre -tercero, cuarto y quinto- y todos han hecho buena pelea en varas; algunos arrancándose de lejos. Entre los ‘miuras’ de noche y de día, hemos tenido que esperar cuatro días, pero ha merecido la pena.

(ignaciosanchezmejias.es)


LA VOZ DEL ABONADO

(En breve)

Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-

(En preparación)


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