CORRIDA DEL CORPUS

Sevilla procesiona a Morante por sus calles

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Triunfal salida a hombros de Morante de la Puebla por la Puerta del Príncipe en la corrida del Corpus.

Fascina con su compás y elegancia a los tendidos en un Corpus que recupera su tradicional corrida con un lleno. Cortó tres orejas con todo a favor y abrió por tercera vez la Puerta del Príncipe. Juan Ortega y Pablo Aguado pierden con la espada sendas orejas. Corrida de García Jiménez con poco trapío.


SEVILLA / Corrida de toros

TOROS: Se han lidiado cuatro toros de Hermanos García Jiménez y uno de Olga Jiménez -lidiado en tercer lugar-, y dos de Garcigrande, lidiados en primero (como sobrero) y quinto lugar, de muy desigual presentación y diferente juego. De nobles embestidas, el primero; bueno y con las fuerzas justas, el segundo; con clase, aunque con escaso fondo, el tercero; noble y paradito, el cuarto; muy parado el quinto; noble y muy soso, el sexto.
ESPADAS:Morante de la Puebla (de caldera y plata), oreja y dos orejas.
Juan Ortega (de nazareno y oro con cabos negros), saludos y silencio.
Pablo Aguado (de berenjena y oro), saludos y silencio.
CUADRILLAS: Saludaron tras parear en banderillas Iván García y Sánchez Araujo.
INCIDENCIAS: Lleno de ‘No hay billetes’. Morante abrió por tercera vez la Puerta del Príncipe.


Manuel Viera.-

    Siempre le quedan historias por contar, y uno tiene la certeza de que nunca se le van a acabar. Historias que le mantienen como el torero más fascinantes de los últimos lustros. Es un misterio su toreo, y lo muestra con la naturalidad de su arte para profundizar en lo más clásico de su concepto y, sobre todo, para crear atmósferas auténticamente emotivas. Es único e indispensable por su torería y verdad.

     Es difícil encontrar algo, un destalle, que empañe una faena que fue pura emoción. Ni un atisbo de artificialidad. A nadie ha debido dejar insensible la contundencia de la lidia al cuarto toro de García Jiménez. Más aún el manejo de esa mano izquierda que ralentiza la embestida y engarza naturales de ensueño -aunque algún que otro no resultase limpio-, rematados con extraordinarios pases de pecho. Uno de ellos colosal y largo en el tiempo. Una mano que impresiona por temple y profundidad. Impecable en su concepto. Sus detalles de torería le definen. El toreo, ni más ni menos, que entra por los ojos y se queda en el alma.

     Que bien toreó Morante de la Puebla a la miniatura de toro que trajo a Sevilla la casa Matilla. Muy poquita cosa, pero qué nobleza y calidad en la embestida. El toro deseado por el genio. El que le permite mostrar su arte y su verdad. Y con él enloqueció a los tendidos que, al final de la lidia, tras la incuestionable estocada, le pidió a grito vivo y blanquear de pañuelos las dos orejas. Excesivas, tal vez, pero necesarias para que Sevilla lo sacase en procesión por la Puerta del Príncipe y las calles de Sevilla.

     Antes le cortó la oreja al noble sobrero de Garcigrande lidiado en primer lugar. La verónica resultó lenta y eterna en las postrimerías de una lidia que la dejó en manos de sus subalternos. La diestra dibujó la lentitud del toreo en redondo, y la izquierda -otra vez la izquierda- muy despacio, muy al fondo y atrás; trazó naturales para sentirlos con sobrecogedora emoción. Naturales hilvanados y epilogados con esos remates de pecho de finales felices. La estocada tumbó al toro sin la necesidad del cachetazo definitivo.

     Si hay alguien capaz de echarle un pulso a Morante y aguantar la elevada emotividad de su toreo es Pablo Aguado que, también con enorme naturalidad, ha sabido encontrar el soporte idóneo para transformar su expresión en emoción y escenificarla con trazos de una lentitud pasmosa. Lo hizo con el noble tercero de Olga Jiménez, un toro con las fuerzas justas pero con cierta calidad en sus embestidas. Pablo, con enormes ganas, atravesó el ruedo decidido al recibo a portagayola. Lo hizo con un farol para dibujar después tres verónicas y una media parando el tiempo, ¡Qué belleza y qué despaciosidad! Igual que el lance, por igual palo, con el que quitó al toro del caballo, eterno en el tiempo. Tras un inicio por bajo sensacional, la nobleza de la embestida le inspiró una apasionada faena. Un toreo sentimental y creativo, con el que dio una selecta muestra de pases redondos engarzados, muy templados y perfectamente rematados. Tres espléndidos naturales resaltaron de una obra en las que el toreo por abajo, cambios de manos y trincherillas epilogaron una lidia de oreja, malograda después por un pinchazo inoportuno antes de la contundente estocada.

     Con el sexto, excesivamente parado, y de sosas acometidas, poco pudo hacer. Hay que destacar, de nuevo, la belleza de tres verónicas en el prólogo de la lidia. Y poco más.

     Juan Ortega no sólo hace gala de una portentosa naturalidad sino que además ornamenta con gusto un concepto de gran emotividad. El diestro sevillano torea muy bien, pero le cuesta hacer de su toreo la gran obra que se le espera. Escaso trapío lució el segundo, un toro noble, bueno para la muleta, pero con escaso fondo. El diestro sevillano, muy templado, lo toreó genuflexo en un comienzo de una faena que no llegó a coger altura. Lo mejor lo hizo con la izquierda. Naturales para sentirlos con emoción. Sólo fueron tres que, junto un portentoso cambio de manos y unos ayudados por alto, definieron la totalidad de la lidia. Pinchó antes de tumbar al toro de fulminante estocada.

     El quinto, de Garcigrande, resultó un toro muy noble, pero muy parado. Ortega lo toreó despacio con la derecha, pero sin ajuste. Igual que con la izquierda. Poco más dio lugar para contar.


AL NATURAL

(En breve)

Francisco Mateos.-

(En preparación)


DESDE EL TENDIDO 2

El toro indigno de Sevilla

Ignacio Sánchez-Mejías.-

     Lo que llaman ‘el toro de Sevilla’ se ha convertido últimamente en un coladero de reses impresentables para nuestra plaza y nuestros aficionados. La amabilidad, y quizás la permisividad, de este público ha derivado en un pasotismo absoluto de este nuevo público triunfalista sobre lo que sale por los chiqueros. El encierro de Matilla ha sido sencillamente impresentable y no debió de lidiarse. Han sdalido toros como el segundo de Morante, más chico que algún novillo que se ha lidiado aquí hace poco.

     Pero Morante de la Puebla tiene cogido el sitio y es capaz de tapar todo. Le tiene cogido el sitio al toro que le embiste siempre que él esté delante; le tiene cogido el sitio al público que le jalea casi todo lo que hace; y tiene cogido el sitio de todo el toreo, incluyendo empresarios y autoridad. Su primero parecía sin fuerzas y poco propicio al lucimiento. Después de tres pases de recibo le dijo al subalterno que siguiera él con los lances y se metió en el burladero. Todos sabíamos que ese toro sería devuelto, como así fue antes de ir al caballo. Pero después es capaz de ponerse en un sitio donde se necesita un valor sordo para que los toros embistan, hasta los que no quieren, y compuso dos faenas de las suyas en las que cada pase es mejor que el anterior. A ambos toros los mató de dos estocadas, haciendo la suerte de forma bella y clásica, aunque cayeran desprendidas. Un público desorbitado y triunfalista le pidió la oreja del primero, y para sacarlo por la Puerta del Príncipe, a todas luces desmesurada, las dos del segundo.

     Juan Ortega lo intentó sin éxito. Su primero era un toro muy soso y que no molestaba. La faena fue de pases buenos, pero aislados sin poder ligar. En segundo lugar lidió un toro de Garcigrande que parecía tener posibilidades, pero sencillamente no se entendió con él. A Pablo Aguado se le ha visto alegre y con muchas ganas de hacer las cosas bien. Su primero tenía más vida que los anteriores y permitió una faena ligada con pasajes magníficos de naturalidad y torería. El pinchazo se llevó la oreja. El último se lo brindó a Morante; supongo que, entre otras cosas, por la ovación de éste tras el rabo de Aranjuez. Este fue el único toro de Matilla que debió de lidiarse por presentación, pero aunque ‘Espartaco’ hizo la suerte de varas de forma muy torera, el castigo fue muy grande, repitiendo el toro al caballo varias veces en el primer puyazo y quedando el segundo trasero. El toro, que prometía, se paró pronto por muy castigado y nos quedamos sin faena.

     Destacar que el nuevo público que va a la plaza, en contestación en parte a nuestro funesto ministro de Cultura, es un público de aluvión, triunfalista y desmesurado, que sólo quiere orejas y puertas grandes. Los jóvenes, además, están por educar en el toro: hoy se lanzaron en masa para sacar a Morante a hombros cuando aún no habían ni arrastrado el último toro, con el consiguiente riesgo y trabajo de los empleados para que pasaran las mulillas entre el gentío a la carrera.

(ignaciosanchezmejias.es)


LA VOZ DEL ABONADO

El ONE

Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-

     Ahora que está en boga en la política lo del ONE, en la Tauromaquia actual está claro que el ONE es Morante de la Puebla y este ONE, como el de la política, hace y deshace a su antojo entre bambalinas y también tiene sus cloacas, en las que se vale de triquiñuelas (presión a presidentes, empresa…) para buscar las ratas con menos trapío y menos casta, que no lo pongan en dificultades en el ruedo. De sus fontaneros, de momento, no han trascendido nombres; espero que los busque la UCO, pero deben ser muy buenos, porque después de revisar casi 30 toros entre Matilla y Garcigrande, se trajeron  seis roedores de la mejor alcantarilla para que el ONE estuviera cómodo.

     En este caso, el juez Pepín Luque Teruel se puso digno en redes y apeló al respeto a la afición sevillana a las 12 de la mañana, y a las 19:30h ese respeto no apareció por ningún lado cuando fueron saliendo uno tras otro los novillos que nos habían preparado para el Corpus entre él, la empresa y el ONE.

     ¿Y qué hizo el ONE en el ruedo? Pues esta vez, como traía pocas ganas por la negativa de la mañana a cambiar los de Matilla por los de Garcigrande, pues lo de los demás toreros: tirar líneas y adornarse bellamente de vez en cuando. Pero claro, siendo lo mismo hoy, no es igual ni mucho menos, pues a diferencia del ONE de la política, que no se arrima por no mancharse de toda la mierda que tiene alrededor, el ONE de la Tauromaquia, se pasa los toros más cerca y con más arte que nadie y por eso es el ONE, aunque hoy haya sido menos ONE que nunca. Estuvo mejor en su primero y le pidieron una oreja, que en su segundo, en el que le pidieron las dos y ahí Pepín no se acordó del respeto a la afición sevillana y se tiró de cabeza al ‘lawfare’ taurino y sacó el segundo pañuelo, a todas luces inmerecido. Pero después de la bronca de la mañana había que contentar al ONE, no sea que se quedara sin el privilegio del palco.

     El ONE de la Tauromaquia venía acompañado hoy de sus dos lacayos habituales, que no lo molestan para nada. Juan (Ortega), que suena parecido a ONE pero que para nada es lo mismo. Ortega ahora mismo es un desconocido (como Ábalos para el ONE de la política), le cuesta un mundo ligar y necesita un toro que esté más quemado que el ministro del Interior, y mira que los dos novillitos que le tocaron en suerte hoy lo estaban, pero ni por esas.

     Pablo Aguado parece haberse tomado al pie de la letra las recomendaciones que el Dao de la Guardia Civil les daba a los de la UCO con las investigaciones de los familiares del ONE de la política (ponerse de perfil) y se ha propuesto hundir el negocio de las lavanderías. Ya no lo salva ni el empaque que tiene y miente más toreando que el ONE de la política cada vez que abre la boca.

     Así, al final se llevaron a hombros por la Puerta del Príncipe al ONE de la Tauromaquia unos irrespetuosos que no esperaron ni que arrastraran al último toro y menos que se fueran los otros dos de la terna. Y en su cara se notaba que ésta no era una Puerta del Príncipe de las de verdad, de las que últimamente ha merecido. Cuando salía de la plaza lo llevaban en volandas por la calle Adriano, supongo que al Baratillo para hacerlo santo o no sé si al altar horrible que habían montado para la ocasión en plena calle.

     Yo soy del ONE (de la Tauromaquia) desde hace 30 años; pero ONE: lo de hoy no.


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