14ª FERIA de ABRIL

Valor y creatividad en el toreo de Fortes

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Un natural del diestro malagueño Fortes.

El diestro malagueño Jiménez Fortes y el sevillano Manuel Jesús ‘El Cid’ lograron sendas vueltas al ruedo tras lidiar interesantes toros del hierro sevillano de La Quinta. En general, los toros no cumplieron con las expectativas de los aficionados. El extremeño José Garrido cumplió sin más. Muy buena entrada.


SEVILLA / Corrida de toros

TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de la misma casa ganadera de La Quinta, Jiménez Fortes y El Cid dieron la vuelta al ruedo tras lidiar interesantes toros de La Quintamuy bien presentados, nobles y de escaso fondo. De buenas embestidas el primero; sin fuerza el segundo; encastado el tercero; bravo el cuarto; complicado, por encastado, el quinto; muy complicado el sexto.
ESPADAS:Manuel Jesús ‘El Cid’ (de verde y oro), aplausos y vuelta al ruedo.
Fortes (de turquesa y oro), saludos y Vuelta al ruedo.
José Garrido (de verde botella y oro), saludos y silencio tras aviso.
CUADRILLAS: Destacó picando al cuarto Manuel Jesús Ruiz ‘Espartaco’.
INCIDENCIAS: Casi lleno. Minuto de silencio en recuerdo del ganadero Santiago Barrero San Román y Alfonso Vázquez, mayoral de Fuente Ymbro. El banderillero Juan Luis Moreno fue atendido en la enfermería de «contusión centro-torácica sin lesiones cutáneas y auscultación pulmonar sin alteraciones. Contusión en hemiabdomen derecho con escoriación. Varetazo perianal derecho. Exploración anal de visu y tacto rectal sin alteraciones. Pronóstico leve».


Manuel Viera.-

     La personalidad que le imprime a su toreo ha resultado especialmente atractiva con los ‘santacolomas’ de La Quinta. Un toreo con verdad. A veces impregnado de ese sentido dramático que impresiona ante el arrojo de pasarse muy cerca las embestidas. Fortes es, sin duda, un buen torero. Su tauromaquia requería una maduración lenta que, al mismo tiempo, ha encontrado con mayor exactitud. Ahora su toreo es más medido y contenido, hasta irradia un sugerente atractivo y una inevitable emoción. Quizás porque todo lo quiere hacer muy puro.

     El diestro malagueño ofreció una versión restaurada de un toreo más sentido y punzante con el encastado quinto. El resultado fue una entonada faena que, pese al escarpado camino por el que le introdujo el complicado toro, nunca perdió su rumbo. Actitud máxima en unos inicios de faena de hinojos, en el que el toreo diestro alcanzó elevada nota. Dentro de una verdad sin tapujos, la esencialidad del toreo con la izquierda se avivó al calor de una manera muy vertical de trazar el natural.

     Despacio, con buena técnica, los soberbios muletazos con la diestra fueron hilvanándose para acabar en los obligados pases de pecho. Valor y grandeza creativa en un toreo ejecutado de nuevo con la izquierda. Un toreo fluido y susurrante, lento y sin goteo. Media estocada y una vuelta al ruedo con mucho más peso que la habitual oreja de cada tarde.

     El segundo fue un toro sin fuerzas que para muy poco le sirvió. Para nada. Los intentos se diluyeron en bonitos trazos a derecha e izquierda. Dibujó naturales de frente e imprimió temple y cercanías a una faena que no se acabó de completar. Tras la estocada se escucharon algunas palmas.

     Manuel Jesús ‘El Cid’ volvió a la Maestranza ilusionado. Como siempre. Metido en faena, se topó con la calidad de las embestidas del bravo cuarto. Con él pareció reforzar su valor y atemperar su toreo tras las primeras dudas de inicio de faena. El toreo con la diestra constituyó, en esta ocasión, la columna vertebral en la que sustentó la lidia. Acaso el trazo más especialmente emotivo de una obra de generoso temple y múltiples detalles en el acabado final. La estocada dio paso a una leve petición que el palco no atendió.

     El primero de El Cid fue un toro muy noble, de agotadas fuerzas. Al igual que en anteriores tardes de toros la corrida no se picó. El trámite de la suerte de varas y poco más. Manuel se dedicó a acariciar embestidas e hilvanar pases con suavidad mientras el toro le aguantó. Una estocada atravesada le bastó.

     Hay algo en el toreo de José Garrido que parece dificultar su compresión. No es la discontinuidad de la faena, ni la falta de ligazón. Tal vez sea la inmediatez de ver y apostar. Es cierto que la discordante embestida del encastado tercero le hizo dudar y plantear un toreo de mano derecha demasiado lineal y hacia fuera. Sin embargo, hay algo en él que indujo a prestarle cierta atención a lo que hizo: su actitud. A pesar de la discontinuidad de las soluciones que puso en juego durante la lidia, faltó reposo y, sobre todo, despaciosidad.

    Con el complicado sexto todo quedó en los vanos intentos de someter unas acometidas tan difíciles como agresivas.


AL NATURAL

Macarena pone orden en el palco

Francisco Mateos.-

     Me ha sorprendido la presidenta Macarena de Pablo Romero esta tarde. Y me ha sorprendido para bien, que ya es difícil. Bueno, con todo lo que llevamos, también es difícil que alguno de los tres presidentes sorprenda ya para mal: para peor no queda margen para la sorpresa…

     Hubo petición de oreja para el sevillano Manuel Jesús ‘El Cid’ en el cuarto. El diestro de Salteras estuvo bien, sin más. La estocada no fue buena. Por tanto, no hay opción de destacar con premio lo realizado. En Sevilla, una oreja significa algo bastante superior a la normalidad. Se entiende el cariño que todos le tenemos al bueno de Manuel, pero en la Maestranza y en plena Feria de Abril hay que mantener las exigencias. Y la presidenta Macarena lo ha hecho frente a sus compañeros de palco Gabriel Fernández Rey y José Luque Teruel, aunque sea en las postrimerías de la Feria de Abril. Vino a poner cordura y mesura en la concesión de trofeos.

     Es cierto que, comparada con otras peticiones orejas concedidas, El Cid podría haber conseguido trofeo si se mantiene el mismo pobre rasero, pero Macarena se puso en su sitio, el de la exigencia de lo que debe ser la Maestranza en el toreo, y aguantó el chaparrón y las protestas -y hasta las miradas de El Cid mientras se enjuagaba las manos en las tablas-, y mantuvo un listón digno -hoy sí- para Sevilla.


LA VOZ DEL ABONADO

Toros sosos

Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-

     Bien presentados los toros de La Quinta, en tipo de ‘santacoloma’, pero sosos y faltos de casta. Todos se fueron sin picar ni para un análisis de sangre. El sexto se cambió con un puyazo y hubo pitos. Tampoco se emplearon los toros, algunos mansearon.

     Manuel Jesús ‘El Cid’ se las vio con su primero de la tarde, un toro soso y que acabo parado. En cambio, en el cuarto de la tarde -un toro bobo de dulces embestidas como le gusta las figuras- El Cid se dedicó a mirar más al tendido que a torear. Faena de altibajos que nunca llegó a tomar vuelo. Mata de estocada perpendicular, hay petición en minoría y da una vuelta al ruedo por su cuenta.

     Fortes ni está, ni se le espera. Se las vio con su primero, un toro soso y bajo de casta. En el segundo de su lote -un toro de dulces embestidas pero a la vez empalagosas- faena de altibajos en la que tampoco llegó a tomar vuelo el trasteo. Mata de media estocada y vuelta al ruedo por su cuenta.

     José Garrido puso ganas durante toda la tarde con el capote. A su primero lo recibió con verónicas y una media. Luego, con la muleta, fue diluyéndose ante un toro que duró más que sus hermanos por su movilidad, aunque justo de casta y de raza. La faena se vino abajo, no hubo acople al natural y fallos con los aceros. En el sexto, poco pudo hacer ante un morucho sin casta y sin raza.


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