REAL MAESTRANZA - 9ª Feria de San Miguel

Malos novillos de Rocío de la Cámara

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El novillero sevillano Juan Pedro 'Calerito', en la vuelta al ruedo tras una buena faena para la que se le pidió la oreja.

Poco público en la novillada de la Maestranza. Sólo el sevillano Juan Pedro García ‘Calerito’ dio una vuelta al ruedo tras una faena en la que logró someter a un novillo a la defensiva. Manuel Diosleguarde y Jorge Martínez fueron ovacionados. Los novillos de Rocío de la Cámara, desiguales de presentación y mansos.

SEVILLA / Novillada

NOVILLOS: Se han lidiado novillos de la ganadería de Rocío de la Cámara; tercero y cuarto con el hierro de Cortijo de la Sierra. Desiguales de presentación y mansos. Parado y complicado el primero, rajado y parado el segundo; sin humillar y de embestidas descompuestas el tercero; soso y sin fuerza el cuarto; inválido el quinto; con peligro el sexto.
NOVILLEROS: –Juan Pedro García ‘Calerito’ (de nazareno y oro), ovación y vuelta al ruedo tras petición de oreja con aviso.
Manuel Diosleguarde (de verde y oro), ovación y silencio.
Jorge Martínez (de azul marino y oro), ovación y palmas.
INCIDENCIAS: Un cuarto de plaza. según el aforo permitido por restricciones Covid. En la enfermería fueron atendidos el banderillero Juan Rojas de «varetazo corrido en región inguinal derecha. Pronóstico leve»; y el novillero Jorge Martínez de «contusión en la cara interna del muslo derecho y varetazo corrido en la cara anterior del muslo izquierdo. Pronóstico leve».

Manuel Viera.-

     Ahí estaba, esperando. Esperando algo que muchos igual que él esperan y que, quizá, nunca llegue a producirse. Porque ya sabemos cómo concluyen estas historias si no se les da la oportunidad para descubrir lo que ellos descubren siempre de la misma forma: en sus sueños. Hoy el sueño de Calerito se tenía que hacer realidad en la Maestranza. Era el día. El momento para empezar a ser. El inicio de un camino largo y con demasiados obstáculos.

     Lo que sucedió es que estuvimos ante una esas tardes de ilusionantes novilleros concebidas desde la más absoluta incongruencia. Porque hacer el toreo sin ‘toro’ es imposible. La novillada de Rocío de la Cámara ha sido nefasta. Un verdadero fiasco ganadero. Acometidas complicadas, a la defensiva, peligrosas y, sobre todo, colmadas de mansedumbre. Unas embestidas en las antípodas de la bravura. Un espectáculo tremendamente aburrido. Aunque sí se apreció el intento de los tres actuantes por levantar la tarde. La búsqueda de una lejana posibilidad que parecía esconderse entre la mansedumbre de unos utreros sólo servibles para carne de matadero.

     Ocasión que encontró Juan Pedro García ‘Calerito’ en el cuarto de la tarde. Un novillo con la casta justa para seguir los engaños. El sevillano se fue a los medios para esperarlo de hinojos a la salida de chiqueros. Con una larga cambiada y un lancear vibrante lo recibió para seguir por chicuelinas ajustadas y vistoso remate a una mano.

     Calerito se creció tras una fea voltereta en el inicio de faena. No había forma de hacer pasar por la tela las descompuestas embestidas a la defensiva del utrero. A base de valor y técnica lo sometió hasta conseguir torear despacio con la derecha e hilvanar los muletazos con buenos pases de pecho. A partir de ahí la faena fue a más con momentos de verdadero interés, incluso el natural tuvo el sello del buen gusto y la despaciosidad. El novillero de Aznalcóllar pareció que viviera la más feliz realidad. Apuró hasta el límite las embestidas. Sufrió, se entregó y, al final, saltó de alegría cuando dejó el acero medio hundido y lo despenó de un certero descabello. No fue faena de oreja, pero tampoco para negársela al que empieza y concedérsela en iguales circunstancias al que ya es figura del toreo. La vuelta al ruedo le palió la irritación.

     Todas sus ganas las mostró en la lidia del manso primero que acometía descompuesto. Algún que otro muletazo le pudo dibujar antes de que se parara de forma inusual. A este lo mató mal.

     Manuel Diosleguarde está muy puesto y se le atisbó un concepto muy natural. Toreó despacio al rajado segundo. No hubo faena, pero sí detalles con el natural y un toreo por bajo de calidad. La sosería y la mansedumbre no le permitió más. De una estocada lo hizo doblar. Al inválido quinto esbozó el natural con notable trazo, pero todo lo que hizo careció de emoción. Tras pinchar introdujo la espada hasta el final.

     Con Jorge Martínez estaban todas las esperanzas en verlo de nuevo triunfar tras proclamarse triunfador del Circuito de Novilladas de Andalucía. Pero todo se convirtió en desesperanza. Muy complicado fue el tercero y con mucho peligro el sexto. Con ambos se llevó una buena paliza, sin consecuencias aparentes. No tuvo esa suerte su banderillero Juan Rojas, al que mandó a la enfermería a ser cogido a la salida de un par, aunque no reviste gravedad. El murciano lo intentó con valor. En ambos novillos estuvo hecho un tío, pero no obtuvo resultado positivo. Pinchó a su primero y finiquitó de estoca al último del funesto encierro.


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