GALLEANDO

Utrera alza la voz

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Vista de la nueva plaza de toros de Utrera.
Vista de la nueva plaza de toros de Utrera.

«…No sé si la paparruchada de Utrera quedará en la equivocación de la ignorancia. O es uno de esos sueños que se fabrican con la misma sustancia que las pesadillas que fueron materia prima para la abolición. De una u otra forma ‘tocada’ está la ciudad referente del toro bravo. La Utrera de las decisiones ilusionantes…”

Manuel Viera.-

     «Esto no tiene solución». Me lo dijo un rancio aficionado con importante currículo taurino en su haber. Quizá, porque ya no ve remedio para enderezar caminos que, tarde o temprano, conducirán a la definitiva prohibición. Y añadió: «ya ves, se tarda lo mismo en crear una ilusión que en acabar con ella». Y es que la frustración comienza a pesar como una losa en una gente que ve cómo los frecuentes errores de sus políticos no pasan desapercibidos. Es más, son una espléndida demostración de la incoherencia. Unas paridas sin fundamento que van dejando ilusiones por las cunetas.

     No sé si la paparruchada de Utrera quedará en la equivocación de la ignorancia. O es uno de esos sueños que se fabrican con la misma sustancia que las pesadillas que fueron materia prima para la abolición. De una u otra forma ‘tocada’ está la ciudad referente del toro bravo. La Utrera de las decisiones ilusionantes, con la construcción de su flamante plaza de toros, y las injustificables en versión de la pérdida de las libertades.

     Ahora, con absoluta desfachatez, vuelven a sorprender con discursos precocinados a modo de razonar lo irrazonable, cuando lo que tienen que hacer es meter la marcha atrás. Parar este insólito proceder que les ha hecho partícipe del peligroso juego de la prohibición, y ofrecer argumentos reales y eficaces para que no se vuelva a cuestionar a un pueblo que vive su vida en la riqueza de sus raíces y de su historia.

     Bueno ha sido, sin embargo, olvidar silencios acomodados y alzar la voz del aficionado para ahuyentar el fantasma de la restricción. No en vano, la soberbia política impedirá asumir el error. No va a ser fácil convencer y hacerles reaccionar en contra de su equivocado planteamiento. Su nuevo alegato será un lamento sin freno y torrencial con el único objetivo de no perder. Un caldo de cultivo para un punto y final.

     Que la actitud obstinada de unos políticos no acaben con la herencia cultural e histórica de un gran pueblo con el consentimiento de aficionados y otros sectores taurinos que prefirieron siempre mirar para otro lado. No está consumado el mensaje. Preocupémonos, entonces, de cuidar la libertad para que la Fiesta se cuide de sí misma. Así que… levantemos la voz.


*Manuel Viera es redactor y responsable de las crónicas de Sevilla Taurina. (manuelviera.com)

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