BALANCE de la jornada

El Cid, a hombros en Zafra

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El Cid, a hombros junto a Talavante esta tarde en Zafra. (FOTO: Gallardo / badajoztaurina.com)
El Cid, a hombros junto a Talavante esta tarde en Zafra. (FOTO: Gallardo / badajoztaurina.com)

El matador de toros sevillano Manuel Jesús ‘El Cid’ ha salido a hombros en la plaza de toros de Zafra, tras cortar cuatro orejas en una tarde muy completa. También ha hecho el paeíllo Morante de la Puebla, que no ha tenido suerte con el sorteo pero ha dejado detalles y ha cortado una oreja. Esaú y Espaliú, discretos en Arnedo y Olías del Rey.

Redacción.-

     El balance de las actuaciones de toreros sevillanos que han realizado el paseíllo hoy, sábado 2 de octubre, ha sido el siguiente:

CORRIDAS DE TOROS

  • Zafra (Badajoz): Se han lidiado toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo (el séptimo de la misma divisa regalado por la empresa), bien presentados, excepto el segundo muy anovillado, y que han dado juego desigual. Morante de la Puebla, oreja y fuerte ovación que saluda. El Cid -que sustituía a Manzanares-, dos orejas y dos orejas. Alejandro Talavante, dos orejas y oreja. Casi lleno. (VER GAERÍA GRÁFICA) (VER ARTÍCULO OPINIÓN)

     Según crónica de nuestro compañero Antonio Girol de badajoztaurina.com sobre la actuación de Morante y El Cid esta tarde en Zafra, «abría terna Morante de la Puebla, con el recuerdo imperecedero de aquella maravillosa faena que esculpiera, en Badajoz, la pasada Feria de San Juan. Y si bien esta tarde no ha aparecido la musa portentosa del toreo morantista, una vez más por la mala suerte que persigue a este genial artista en los sorteos, sí que hemos disfrutado de un sensacional ramillete de verónicas en el saludo de recibo de capote al primer Núñez del Cuvillo. Verónicas de pata p’alante y suavidad de muñecas, que dibujaban arabescos en el ruedo, de rítmico compás en armonía con la embestida del cuatreño gaditano, abrochadas con una media sublime. Tras el encuentro con el caballo de picar, Morante probó cómo había quedado el toro por medio de un quite por chicuelinas, ajustadas, de ejecución académica. Inició la faena de muleta con una serie de doblones de muchos quilates, con los que fue ganándo terreno al astado hasta rematarlo en los medios con un derechazo digno de los pinceles de Escacena. La siguiente serie también tuvo enjundia por su templanza y despaciosidad, en la que el torero de La Puebla echó los vuelos de su muleta al hocico del toro, para embarcarlo en el balanceo de los flecos de la franela por medio del grupo de naturales que dibujó en la arena. Y cuando la faena iba cogiendo cuerpo el de Cuvillo echó la persiana y empezó a defenderse dando ‘tornillazos’, producto de la escasez de fuerzas que poseía, haciendo imposible la ligazón y el temple. Perseveró Morante delante de la cara del cornúpeta a base de mucho tesón hasta conseguir arrancarle una nueva serie de naturales de estética belleza. Cerró a la res en el tercio por ayudados por alto y dejó la espada enterrada casi entera, pero tendida, en el morillo del animal. Fue premiado con la oreja, y para el ‘Cuvillo’ generosas palmas en el arrastre. El melocotón, abrochado de cuernos, que hizo cuarto vino a poner en evidencia esa máxima de que Morante es el torero con menos suerte del mundo en los sorteos. Lo recibió José Antonio a la verónica. Sin embargo éstas estuvieron exentas del ángel y el duende que poseyeron las del primero de la tarde. Curiosamente, y lo digo por tratarse de Morante, un torero especialmente vistoso en el primer tercio, lo más destacado de este tercio fue el buen puyazo que administró Aurelio Cruz. Pero no fue sólo el picador el que se lució en la tarde en que se despedían matador y cuadrilla de la temporada europea, también lo hizo El Lili con los palos, teniendo por ello que desmonterarse. De un ayudado por alto se sirvió Morante para iniciar la faena de muleta y pasar inmediatamente a torear con la zocata al natural, teniendo que perder siempre un paso por la embestida pegajosa del animal, lo que conllevó que faltase ligazón y, por ende, transmisión a los tendidos. Cambió a la diestra y el cuatreño siguió acusando la misma brusquedad, impidiendo el toreo ligado y acompasado de la muleta morantista. A pesar del esfuerzo y las intentonas, no hubo posibilidad alguna de echar aquello a andar, quedándose sólo en pinceladas sueltas. Eso sí, de una belleza sin igual. La plaza entera agradeció por medio de una cerrada ovación el gesto cuando terminó con su antagonista.

     El gran triunfador de la tarde ha sido El Cid que se ha llevado cuatro orejas para Salteras y de paso acallado alguna voz crítica con su situación de sustituto de Manzanares. Su primero, el más pequeño del encierro, bastante anovillado, tuvo la particularidad de que se desplazaba con prontitud en las telas. Lo saludó por medio de verónicas de suave trazo. Pero donde estuvo excepcional fue con la muleta, llevando siempre muy tapada la embestida del Cuvillo, provocando con ello que la faena cogiese altura y calado en los tendidos. Probó, tras dos grandes series de redondos, a torear por el izquierdo, sin embargo por ese pitón el toro no se deslizaba igual de bien y los naturales salieron descompuestos, obligando al torero a tener que perder algunos pasos para poder colocarse tras cada cite. Consciente de que el lado boyante era el derecho, retomó el toreo en redondo y nuevamente la faena tomó vuelo. Mató de entera ligeramente desprendida y se le concedieron las dos orejas. En quinto lugar salió por chiqueros un jabonero de bonita lámina, pero de bastante menos clase que su hermano de camada. Sentado sobre el estribo lo recibió de muleta y el toro se fue a chocar contra las tablas. En esta ocasión la faena de Cid se sustentó sobre su mano buena, la izquierda. Por desgracia, cuando los naturales iban tomando forma sobrevino un desarme que detuvo en seco el eco que iba tomando la faena. Lejos de amilanarse con el contratiempo, El Cid, tiró de raza y volvió a meter al toro en el canasto de su mano izquierda, por medio de naturales de trazo largo, ejecutados con mando. Antes había dado una tanda de derechazos destacable, muy bien rematada con el de pecho. Mató de estocada entera y nuevamente fue premiado con las dos orejas».

     El Cid, con un primer toro bajo de casta y flojito aunque manejable, brindó a la Infanta Elena. El de Salteras lo intentó sin eco en los tendidos. Se empeñó en series quizá de excesivo metraje al principio y el toro fue a menos. El cuarto no ayudó, fue un toro manso. El Cid tampoco anduvo con la cabeza despejada en una faena larga y plomiza que acabó en un susto, cuando el toro, que cada vez se iba quedando más, prendió al torero, que trataba de huir al rematar una serie. El volteretón fue fuerte aunque por suerte no pasó a mayores. Gris tarde del de Salteras».

NOVILLADAS CON PICADORES

  • Arnedo (La Rioja): Se han lidiado novillos de Valdefresno y Fraile Mazas -primero, segundo y tercero- y un sobrero de Baltasar Ibán -quinto-, de desigual juego. Esaú Fernández, silencio y saludos tras aviso. Miguel de Pablo, silencio y silencio tras aviso. Alberto López Simón, dos orejas y saludos tras aviso. Dos tercios de plaza.

     Según crónica de burladero.com sobre la actuación de Esaú Fernández en Arnedo, «Esaú Fernández acudía a revalidar su triunfo del año pasado y como tarjeta de presentación se fue a portagayola. El novillo de Fraile Mazas, muy serio, se dejó torear y aunque no terminó de emplearse con profundidad, la fijeza y la prontitud marcaron su condición. El sevillano protagonizó una faena de voluntad y ganas, no siempre limpia, y que terminó a menos. Pinchó antes de dejar una estocada. El cuarto novillo fue otro ejemplar de importante juego. Un punto gazapón pero pronto, noble, con fijeza y humillando en sus embestidas. A Esaú Fernández le costó encontrarle el temple y cuando lo hizó llegó una serie buena con la zurda. Sin embargo, a partir de ahí todo se fue diluyendo en una labor de largo metraje que no conectó con el tendido y que remató de un bajonazo».

  • Olía del Rey (Toledo): Se han lidiado novillos de Santiago del Pazil. Arturo Saldívar, bronca y bronca. Gómez del Pilar, ovación y dos orejas. Antonio Espaliú, bronca y silencio. Antonio Espaliú sufrió un puntazo en la espalda durante la faena a su segundo novillo y Gómez del Pilar fue prendido sin consecuencias.

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