Éxito solidario en el festival homenaje al picador sevillano Jesús García Ortiz

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Éxito solidario en el festival homenaje al picador sevillano Jesús García Ortiz

Cantillana – Festival homenaje a Jesús García Ortiz, Domingo 21 de Octubre de 2007

ASTADOS: Se han lidiado, por orden, astados de Barral, Osborne, Sampedro, Barral, Juan Pedro Domecq, Buenavista y el sobrero, de regalo, de Buenavista. Se premió con la vuelta al ruedo en el arrastre al tercero y sexto.

ACTUANTES:Ruiz Miguel, dos orejas y rabo.
Manili, dos orejas y rabo.
Jesulín de Ubrique, dos orejas y rabo.
Manuel Jesús 'El Cid', dos orejas y rabo.
Salvador Vega, dos orejas y rabo, y dos orejas y rabo en el que regaló.
-El novillero Juan Carlos Cabello, dos orejas y rabo.

INCIDENCIAS: Plaza llena. Festival homenaje a Jesús García Ortiz, fallecido el 11 de septiembre.

Todos los toreros cortaron el rabo a sus astados. Destacaron la maestría veterana de Ruiz Miguel y Manili, el temple y poder de Jesulín, y las artistas maneras del joven Juan Carlos Cabello. Se premiaron con la vuelta al ruedo a dos buenos toros de Buenavista y uno de Sampedro.


Jesulín brinda, como todos los actuantes, a la viuda del picador.
FOTO: Javier Martínez.

Francisco Mateos.-

Me imagino que la bonita y restaurada plaza de Cantillana era esta tarde la plaza más hermosa del mundo para su viuda y sus hijos, que ocupaban una barrera en el festival homenaje al picador sevillano Jesús García Ortiz. Su hermano, el también picador Eugenio García Ortiz, acompañaba en la barrera a su joven cuñada y sus sobrinos. Pero todos ellos estuvieron acompañados por todo el pueblo sevillano de Cantillana, que llenó hasta la bandera la plaza. Todos los toreros le brindaron a la familia sus faenas. Jesús falleció el pasado 11 de septiembre tras un voraz cáncer de estómago que acabó con su vida en apenas tres meses. De hecho, la última vez que montó a caballo en una plaza fue el 14 de agosto, en Miraflores (Madrid), un mes antes de su muerte a sus 42 años; demasiado joven para morir. El carisma y el respeto que se forjó durante años en la profesión este picador sevillano hizo que las figuras se volcaran en este festival póstumo en su homenaje.

Un éxito rotundo, porque todos los toreros cortaron los máximos trofeos, las dos orejas y el rabo. Salvador Vega,


Un derechazo del joven malagueño.
FOTO: Javier Martínez.

impulsor del festival, incluso por partida doble, porque su primero no le dejó estar a gusto del todo y regaló el sobrero. Abrían cartel dos toreros veteranos retirados. Paco Ruiz Miguel no tuvo suerte con su toro, que se estrelló nada más salir con uno de los burladeros de hormigón y quedó 'tocado' para la faena. Le dejó tiempo para recuperarse y el torero de La Isla reverdeció sus mejores tardes, templando al toro y toreándolo a media alturita.

Manili dejó entrever los motivos de por qué se le conocía con el sobrenombre de 'El tigre de Cantillana'. Le pudo siempre al toro de Osborne, algo brusquito, pero que a base de poder y de incluso exponer en terrenos comprometidos le logró armar faena. Mató de una buena estocada tras un pinchazo.

La faena de Jesulín de Ubrique fue de lo más destacado del festival. Se gustó el gaditano con el capote y en el quite con suaves delantales; las medias fueron lentísimas. La faena fue un compendio de su tauromaquia: toreo templado, técnico, de poder, de cercanías, con muletazos profundos, largos y hondos, haciendo que pasara el toro siempre por


Minuto de silencio de las cuadrillas en memoria de su compañero.
FOTO: Javier Martínez.

donde él quería y dominándolo completamente. Cierto es que tuvo delante un toro de Sampedro que le dejó hacer estas diabluras. Se va el gaditano en el mejor momento de madurez profesional.

El Cid no estuvo a gusto con un toro de Barral que cortaba el viaje y daba cabezazos. Lo intentó el sevillano pero apenas pudo sacar algunos muletazos estimables. Salvador Vega no terminó de econtrarse a gusto con un toro de Juan Pedro Domecq. La faena fue a ás, sobre todo por el lado izquierdo, con naturales buenos. Con la espada se hizo un lío en elegir si usar la espada o el descabello y tardó una enormidad en acabar con el toro. Por eso pidió a los compañeros torear el sobrero, que regaló, de Buenavista, con el que sí que disfrutó en esta ocasión, toreando ya mucho más relajado.

El novillero malagueño Juan Carlos Cabello volvió a despertar el interés de los aficionados y profesionales por sus buenas maneras, muy artistas, gustándose en la faena al sexto astado, de Buenavista, de buen juego y que se premió con la vuelta al ruedo en el arrastre.

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