LA ALGABA - Festival benéfico

Soto a hombros, triunfó la solidaridad

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El malogrado banderillero local José Manuel Soto encabeza el paseíllo hoy en La Algaba. (FOTO: Raúl Doblado/La Voz Digital)
El malogrado banderillero local José Manuel Soto encabeza el paseíllo hoy en La Algaba. (FOTO: Raúl Doblado/La Voz Digital)

Catorce orejas y dos rabos se han cortado en el emotivo festival homenaje al malogrado banderillero local José Manuel Soto, que fue sacado a hombros por los toreros al finalizar el festejo. Ortega Cano, Finito, Padilla, Abellán, Carbonell, Luque y el novillero Corradini ofrecieron espectáculo a una plaza casi llena.


Plaza de toros de LA ALGABA
Festival benéfico
  • ASTADOS: Se han lidiado novillos (por orden de lidia) de Fuente Ymbro, Talavante, Torrestrella (vuelta al ruedo), El Freixo (vuelta al ruedo), Dolores Aguirre, Fuente Ymbro (vuelta al ruedo) y Hermanos Garzón.
  • ACTUANTES:Finito de Córdoba, dos orejas.
    Ortega Cano, dos orejas.
    Juan José Padilla, dos orejas y rabo.
    Miguel Abellán, dos orejas.
    Manuel Carbonell, dos orejas.
    Daniel Luque, dos orejas y rabo.
    Carlos Corradini (novillero), dos orejas.
  • INCIDENCIAS: Festival a beneficio del banderillero José Manuel Soto. Casi lleno.

 

Manuel Viera.-

     El toreo es un mundo aparte, construido sobre la sensibilidad de un artista y su ayuda a quien pretendía ser y no fue debido a la fatalidad. Toreros que conmueven por lo que dicen en el ruedo y por lo que hacen fuera de él. Y ante tamaño apoyo a favor del malogrado compañero era lógico esperar algo tan grande como el triunfo de la solidaridad. De eso se trataba, de reunir talentos para construir genialidades ante el toro, y llenar de gente carros y tendidos a modo de paliar la triste desgracia.

     Y así, unos y otros, cumplieron su cometido porque abajo, en el ruedo, tras los actos de homenaje a José Manuel Soto, hubo momentos de emotivo toreo que arriba se vivieron con pasión.

     Y así Finito, que se ofreció abrir plaza tras no quererlo hacer Ortega Cano como le correspondía por antigüedad, dejó detalles de su natural torería ante un manso y parado novillo de Fuente Ymbro. Ahora sí, en segundo lugar, el maestro de Cartagena dibujó verónicas con ritmo y sensibilidad para ofrecer, después, una colección de templados muletazos diestros y naturales, sentidos y trazados con elegancia, a un buen novillo de Talavante.

     Y, otra vez, Padilla enloqueció al público que le idolatra. Su entrega no tuvo límites y sus formas transmitieron alegría y pasión a los tendidos como muy pocos lo hacen. Le aplaudieron a rabiar en banderillas y le jalearon sin parar una faena, amenizada por el cante y el pasodoble, en la que lo mejor lo hizo al natural. Acortó las distancias, se metió entre los pitones del notable novillo de Torrestrella y mató de una estocada que no necesitó de puntilla.

     Escasa casta, pero sí calidad en su embestida, exhibió el utrero de El Freixo, con el que Abellán se mostró elegante y estético y, sobre todo, clásico en el mejor sentido del término. Deslizó el natural con suavidad llevando la euforia a los tendidos, tanta que pidieron el indulto para el rajado novillo.

     Lo mejor de Carbonell fue la estocada con la que tumbó al noble utrero de Dolores Aguirre. Dejó algunos muletazos de buen trazo en faena intermitente en la que se le notó la inactividad.

     Pero fue Luque quien ofreció los mejores momentos de la larga tarde. La faena al encastado utrero de Fuente Ymbro tuvo contundencia, robustez y una enorme frescura y naturalidad. El sevillano, que antes había lucido a la verónica, exprimió la noble embestida con un toreo de trazos largos, acompasados e hilvanados. Entusiasmó a la gente con su característica luquecina hasta, otra vez, hacer que pidieran el indulto. Increíble.

     Cerró plaza el novillero Carlos Corradini, que debutó con caballos, aunque el utrero, muy chico, no se picó. El sevillano le echó ganas, dibujó entonados muletazos y se llevó el revolcón. Lo habitual para el que empieza.

     Al final del festejo los toreros sacaron a hombros por la puerta grande a José Manuel Soto. Triunfó la solidaridad.

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