EL RECUADRO

Sanseacabó

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Curro, en el homenaje del Foro Heliópolis por su apoyo al Betis.
Curro, en el homenaje del Foro Heliópolis por su apoyo al Betis.

«… Para tela, la que lía Romero cada vez que habla en público, sudando si hay que sudar del apuro que le da. Pero, hijo, cuando abre el compás y se espatarra y embragueta con sus sentimientos, manda a los albañiles al mismísimo don Emilio. Castelar, por supuesto. Curro le dio la vuelta al ‘Currobetis’. Y habló del ‘Betiscurro’, que es lo mismo… y no es lo mismo….»

Antonio Burgos.-

     Fue la otra noche, en el Foro Heliópolis, vieja guardia del beticismo, camisas viejas de la primera Copa del Rey, nietos de los que fueron a Utrera con la tortilla en la caja de zapatos y dieron toda su grandeza al Manque Pierda. Siempre mantuve que Unamuno, no el de la mítica alineación con Peral, Areso y Aedo, sino el otro, el de Salamanca, se quedó corto al hablar del «sentimiento trágico de la vida». Hay también un «sentimiento bético de la vida» que incluye la alegría junto a la tragedia, triunfo y derrota, Europa y el foso de la Tercera. Y hay, que lo expuso Julián García de la Borbolla, una «sociedad civil bética» que está enraizada en los tuétanos de Sevilla y que nada tiene que ver con un odioso Betis cani y choni de chafarrinón, chupes y abuelas que padecimos.

     Un día este Foro Heliópolis echó al beticismo a la calle para reescribir el himno de Andalucía: «Los béticos queremos volver a ser lo que fuimos». Y como hormiguitas del Derecho, y con mucho tesón y pasión, lograron lo que parecía imposible: liberar al Betis de su secuestrador. Sí, señores: el Betis estuvo secuestrado veinte años por un matatías que se teñía el pelo con un bote de cánfor marrón. Tan secuestrado estuvo, que muchos béticos sintieron el ‘Síndrome de Jabugo’, que era como el Síndrome de Estocolmo, pero en verde. De ahí el mérito del Foro Heliópolis, que es como la parte apolínea del dionisíaco Betis: conseguir que el Betis volviera a ser el club que más simpático cae en España entera. El matatías secuestrador había conseguido que el Betis fuera odioso a los ojos de España.

     Y esta sociedad civil bética de cátedra de Universidad, empresa exportadora, jóvenes emprendedores y mucho arte; esta Sevilla de chaqueta azul de La Quinta Angustia (cuyo capataz es bético) y corbata verde, le rendía homenaje a Curro Romero. El homenaje se lo ofreció un mindundi desahogado, vamos: el rector de la Universidad. En el Paraninfo de esa Universidad se homenajeó un día a Curro Romero. Que es miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes, pues el arte cae siempre del mismo lado. Digo todo esto para resaltar el nivel de categoría que los béticos de corazón le han devuelto al Glorioso de las Trece Barras. Y para reseñar el mucho Betis que nos descubrió Curro Romero, al dar las gracias por el torso romano de la Bética que le entregaron como premio. Habían hablado antes otros oradores, certerísimos, y Curro abrió el capotillo genial de sus breves palabras:

¡Vaya tela lo bien que hablan estos señores!

     Pues no. Para tela, la que lía Romero cada vez que habla en público, sudando si hay que sudar del apuro que le da. Pero, hijo, cuando abre el compás y se espatarra y embragueta con sus sentimientos, manda a los albañiles al mismísimo don Emilio. Castelar, por supuesto. Se había hablado allí del ‘Currobetis’, término rotundo que acuñó Luis Carlos Peris en ‘Suroeste’ y que muchos atribuíamos al gran Manolo Ramírez. Curro le dio la vuelta al ‘Currobetis’. Y habló del ‘Betiscurro’, que es lo mismo… y no es lo mismo. El ‘Betiscurro’ es el Betis explicado por Curro Romero, como tuvimos la dicha de escuchar la otra noche noche An Cá Pulido. Toreando de salón (de actos) con los sentimientos, Curro se miró en el espejo del Betis y el Betis se miró en el espejo de Curro: «A mí no me decían «¡Mátalo!», porque yo había acabado mucho antes». Como el Betis. Como Curro. Belmonte decía que se torea como se es. En el mucho Belmonte que Curro lleva dentro se habla como se es. Curro o el Betis, qué más da, es sentimiento puro. Y con la estocá en todo lo alto del final de su breve discurso, Curro Romero, Canónigo Lectoral de la Catedral del Arte de Sevilla, se ha inventado un nuevo santo hispalense. Proclamó: «El Betis es un sentimiento puro y sanseacabó». Así que ya lo saben; el santoral completo de Sevilla es: San Fernando, San Isidoro, San Leandro, San Hermenegildo… y San Seacabó. Al igual que San Fernando, San Seacabó también era bético.


*Antonio Burgos es escritor y periodista sevillano. / Publicado en ABC-Sevilla.

 

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