De botijero a hombre consecuente

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«…me duele lo de Juan, por el Juan Murillo persona y por la Fiesta de toros. Su condición de hombre disciplinado y funcionario de Policía le dan entereza y capacidad para que nadie pueda ir por caminos torticeros de desencuentros políticos con los nuevos responsables taurinos de la provincia de Sevilla. Sólo el que su responsabilidad taurina afectase para el correcto desempeño de su trabajo podría justificar una causa de esta índole para su dimisión…»


FOTO: Sevilla Taurina.

Javier García-Baquero.-

     No creo que un presidente de una plaza de toros deba ser un personaje de importancia mediática; su valor viene dado entre bambalinas, en los corrales, los patios de cuadrilla y la soledad del palco. Ahí ha estado siempre Juan Murillo Pedrote. Dicho esto aclaro que tengo el placer de conocer a Juan desde hace doce años, en el ambiente distendido que nos permitió ser contertulios de Rafael Mezquita en el hotel Monte Conquero de Huelva en Colombinas. Su conocimiento y amor al toro, su amabilidad, su sencillez y el trato que me dispensó, le hicieron ganarse pronto la condición de amigo. Que conste que el que Juan sea mi amigo no supone que él me otorgue dicha condición.

     Durante estos años le he pedido varias entrevistas en momentos complicados, sin problema; que me acompañara como ponente, tertuliano, conferenciante en alguna peña, todo facilidades; que me dedicase su libro 'De botijero a presidente' que tanto me enseñó, no ha sido posible; ahora tendremos más tiempo y mejores ocasiones, seguro.

     A los que hemos nacido dentro de esa gran familia que es la militar y la de los miembros de los distintos cuerpos de seguridad del estado, de la antigua escuela,  nos une una extraña comunión en maneras, en educación, en formas de entender cosas, en saber callar… en aquello que decía Calderón:

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el valor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son

     Será por eso, unido a esta afición que compartimos, pero me siento plenamente identificado con Juan Murillo. Me enteré de la dimisión de Juan como presidente de la Maestranza, por nuestro amigo común, Juan Moreno por buen nombre, el sábado mientras estábamos a otra cosa. Se me quedó dormida una mala sensación en el alma. Ahora, domingo por la noche, me duele lo de Juan, por el Juan Murillo persona y por la Fiesta de toros. Los que conocemos a Juan podemos imaginar lo que le ha podido punzar en el alma tomar esta decisión, su amor a la Fiesta brava y a esta forma noble y callada que encontró de servirla a través del palco, no se merecían este, seguro que amargo, final.

     Cuatro amores, y por este orden, le conozco a Juan: su familia, su profesión, sus amigos y el toro. No busquen fuera de este cuarteto las causas del precipitado adiós del decano de los presidentes de Sevilla. Olvídense de aspiraciones, de vanidades, de pulsos, de miedos, de rencores, de política… Desde la distancia, sin haber hablado con nadie, no manejo por tanto ninguna información, analizo:

  • Su familia le ha apoyado siempre en esta singladura que empezó en Barcelona hace más de treinta años a pesar de los sinsabores, no ha sido la causa, apuesto.
  • Su condición de hombre disciplinado y funcionario de Policía le dan entereza y capacidad para que nadie pueda ir por caminos torticeros de desencuentros políticos con los nuevos responsables taurinos de la provincia de Sevilla. Sólo el que su responsabilidad taurina afectase para el correcto desempeño de su trabajo podría justificar una causa de esta índole para su dimisión.
  • Sus amigos, muchos de los cuales somos taurinos, sabemos que no es Juan hombre de silencios fáciles, ni de silencios consentidores; mucho menos de silencios cobardes. Estoy seguro que en lo que decida, estará apoyado por todos los que sabemos que su silencio sólo puede ser tachado de 'responsable'.
  • Me queda el toro: no me cabe duda de que el único motivo que le hizo entrar en este camino fue el amor a la Fiesta, y que la única causa que lo echa de la Fiesta es ese mismo amor.

     Ya que se me vino antes a la mente Calderón, remato por ese pitón:

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

     Este es el retrato fidedigno del mejor presidente de la Maestranza de los últimos años.

*Javier García-Baquero es periodista taurino onubense de Cope-Huelva.

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