OPINIÓN: Las peligrosas gradas de la Maestranza

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«…En caso de catástrofe, las gradas de la plaza de Sevilla se convertirían en auténticas ratoneras sin escapatoria. Peligrosas entonces e incomodísimas siempre, no son de este siglo. Carísimas, por cierto. Hay que abordar ambos problemas. No quieren darse cuenta de que estamos en el siglo XXI. Fíjense en otros espectáculos…»


La peligrosidad de las gradas bajo los
arcos maestrantes en día de reventón.
FOTO: Matito.

Ricardo Díaz-Manresa.-

     No se trata del toreo, sino de la seguridad de los espectadores. Juan Miguel Núñez, el redactor jefe de la sección taurina de la agencia Efe, se pregunta con mucha insistencia en sus crónicas de la Feria de Abril qué pasaría en las gradas de la Maestranza si fuera necesaria una rápida evacuación del público. Ni me lo imagino porque hay pocas puertas, lejanas para casi todos y estrechas para todos. Y de salida masiva dificilísima y lentísima.

     Yo lo trasladaría también a los tendidos, aunque lo de las gradas es sangrante. Las de la Maestranza son auténticas ratoneras. En caso de peligro público no caerían como ratones, sino como moscas. Es hora de planteárselo. El compañero ve desde allí las corridas y, lógicamente, está preocupado. Las ve él y la mayoría de informadores taurinos, con las columnas como acompañantes, que esa es otra. Recen para que no les toque una columna delante, o la llamada 'Fila 1', el


Contorsionismo para sentarse en la 'Fila 1' (pasillo)
puesta a la venta en las gradas de Sevilla.
FOTO: Javier Martínez.

auténtico pasillo que se vende como entrada. Verán lo que yo les digo.

     Queda muy bonito y literario que la empresa entregue las llaves a los maestrantes al día siguiente de la última tarde de la temporada, y que éstos se la devuelvan –preciosa- en las fechas previas al acontecimiento de Resurrección, preciosa de pintura y de madera. O sea, grandes afeites externos sin entrar en este problema que hasta ahora, gracias a Dios, no surgió. Posible, no probable…

     Y al problema de la seguridad sigue el de la comodidad. Gradas de Sevilla incomodísimas, casi inhabitables, y encima con el precio altísimo. Por su escasez de espacio no son para este siglo. En días de taquillazo, las sardinas en lata están mejor que los espectadores de toros. Mover brazos y piernas es un éxito, utilizar prismáticos resulta dificilísimo e intentar escribir la crónica, inalcanzable.

     Una posible catástrofe en gradas de la joya taurina de Sevilla sería un guirigay. No hay espacio, ni salida asequible, ni espacios razonables y modernos.

     Queridos maestrantes todos: tomad nota. Reformad esas localidades, poned pasillos para poder acceder a ellas, multiplicar y ensanchar puertas, y colocad a la inigualable plaza de la Maestranza donde y como debe estar.

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