9ª FERIA de ABRIL

Morante de la Puebla, cornada de gravedad

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Instante de la grave cornada sufrida por Morante de la Puebla en Sevilla.

El sevillano fue herido de gravedad por su segundo toro en la zona rectal. A su primero le había cortado una oreja. Gran tarde de toros de Borja Jiménez: corta dos orejas y da una vuelta al ruedo, pero se le resiste la Puerta del Príncipe por la espada. Tomás Rufo no dejó pasajes destacables para el recuerdo.


SEVILLA / Corrida de toros

TOROS: Se han lidiado toros de las ganaderías de Hermanos García Jiménez  y Olga Jiménez -quinto y sexto-, desiguales de presencia y nobles. El quinto se lidió como sobrero. Muy noble el primero; con calidad en sus embestidas el segundo; noble y soso el tercero; encastado el cuarto; reservón el quinto; con transmisión el sexto. 
ESPADAS:Morante de la Puebla (de azul y oro), oreja y cogido.
Borja Jiménez (de nazareno y oro), oreja, vuelta al ruedo y oreja.
Tomás Rufo (de azul marino y oro), silencio y silencio.

INCIDENCIAS: Lleno de ‘No hay billetes’. Morante fue operado en la enfermería de «herida por asta de toro en margen anal posterior con trayectoria de unos 10 cm, lesionando parcialmente musculatura esfinteriana anal y con perforación en cara posterior de recto de 1,5 cm. Lavado de herida, y reparación de pared rectal y aparato esfinteriano. Drenaje aspirativo en espacio postanal y retro rectal. Pronóstico: muy grave».


Manuel Viera.-

     Ahí sigue, un torero inimitable por el que seguiré declarando mi admiración. Su sinceridad expresiva se ha convertido en una de las formas más ensalzadas de este artista. Con un toreo que importa por lo que dice y cómo lo hace. La actuación, con el noble y empalagoso primero de Hermanos García Jiménez, no dejó resquicio a la equivocación, impecable en la forma y contundente en el fondo. Por algo este torero tiene algo de avasallador.

     Volvieron las chicuelinas lentísimas y las verónicas con la cadencia de un tiempo sin límites. Pero es que fue maravillo y sorprendente el toreo por alto, el mando en el trazo genuflexo y los cambios de manos increíbles. Maravilloso y sorprendente su toreo sobre la mano derecha, trazado con enorme naturalidad. Y con la mano izquierda puso de relieve su sentido del temple, la pureza del trazo, la inspirada ligazón. El toro fue un carretón para torear de salón. Pero él estuvo allí, asentado, sin molestar. Vertical. Ajustado. Un genio en sazón.

     Normal, que con la confianza extrema del torero ante el toro, con el absoluto valor, con el abandono del cuerpo a la lidia, con el asentamiento inverosímil de toda su anatomía en unos talones atornillados a la tierra de albero, cogido y pegado al cuerpo su capote sin, tan siquiera, alargar los brazos para su defensa, llegara la cornada. Y llegó. En forma de herida anal posterior muy grave con trayectoria de 10 cm y perforación del recto. Y aquí todo acabó.

     Borja Jiménez, brindó ante la puerta de la enfermería este cuarto toro al torero herido. Y lo toreó. Y de qué manera. Excepcional faena convertida en explosiva olla a presión en la que burbujeaban excelsos y enormes naturales. Excepcionales pases de pecho, e ingeniosos remates. Un toreo que dio forma y sentido a otra faena inspirada del torero de Espartinas. Pero otra vez la espada no entró. Dos pinchazos y una estocada dejó la obra del sevillano en una insuficiente vuelta al ruedo.

     Toda la exigencia con la que se fue a portagayola en el inicio de la lidia del sexto de la tarde dio como resultado una cada vez mayor y más consciente voluntad de verdad. La banda arrancó el pasodoble ante la emoción provocada por el trazo de inimaginables largas cambiadas de rodillas marcadas con excelsa pulcritud en la misma boca de riego. Algo insólito que marcó una faena brindada al público con expresos deseos de abrir, esta vez, la ansiada Puerta del Príncipe. Pero tampoco pudo ser, su mala espada se lo impidió.

     El arranque ambicioso permitió comprobar la excelencia de cada pase por la espalda citando de lejos. Ramilletes de ajustadísimos trazos en el que pocas veces el toreo se ha desgranado con un necesidad que no excluye la limpieza y la fluidez de cada pase. Un toreo luminoso, ora con la derecha, ora con la izquierda, de muletazos cambiados, muy ligados y todos rematados con auténticos detalles en los que la torería hizo acto de presencia. Toreo vertical con la mano izquierda hecho y dicho con toda la verdad que caracteriza el valor de Borja Jiménez.

     Una faena de hondo calado, al segundo de la tarde, impecable en el aspecto técnico, templada y profunda que tampoco pudo rubricar de manera contundente con la espada. ¿Qué pena!

     Tomás Rufo toreó por delantales con ritmo al noble y soso tercero. La faena no logró coger nota alta ante las características de las acometidas. El diestro de Talavera de la Reina le bajó la mano e intentó hilvanar su toreo, que resultó largo pero con amplia tendencia hacia fuera. Demasiado anodino. Con una estocada lo mandó al desolladero.

     El quinto, un sobrero de hermanos García Jiménez, resultó ser un toro reservón en sus embestidas al que Tomás le buscó las vueltas en un inicio de pase cambiado por la espalda, para después conseguir ligar con la izquierda algún que otro natural del buen trazo. Con una estocada baja lo finiquitó.


AL NATURAL

La Feria de Morante

Francisco Mateos.-

     Lo ha dado todo Morante. Le faltaba la cornada, y también la ofrece en su plaza, en Sevilla. Es el máximo exponente del toreo actual, precisamente para poner en valor el toreo antiguo, el de siempre. El nexo de unión entre el antiguo y nuevo testamento del toreo. Tras las tres pletóricas tardes de toreo en Sevilla (Resurrección con dos orejas (VER), la histórica actuación del pasado jueves (VER) y la de hoy en la que en su primera faena ha cortado una oreja con fuerza), justo en el último toro de su Feria llegó la otra cara de la Fiesta, la que siempre está latente, y la que llega tarde o temprano a quienes pisan de verdad los terrenos del toreo. Morante glorifica aún más así su Feria de Abril para el recuerdo. No sé qué trofeos le esperarán tras concluir el domingo el ciclo abrileño, pero ha sido el principio y fin de esta Feria de Abril, porque lo hecho es muy difícil de catalogar. La Feria de Morante.

     Lo malo de torear con Morante es que lo opaca todo. tanto ese día como con la ‘resaca’ de borrachera de toreo para el día siguiente. Y la faena compacta y profunda de su primer toro, y la cornada en el cuarto opaca sin duda una enorme actuación de Borja Jiménez. Los titulares se los lleva Morante, a pesar de cortar dos orejas que podrían haber sido cuatro si sus espadas están atinadas. Qué pena de dos tardes de Borja, la de Victorino Martín (VER) y esta tarde, en las que protagonizó faenas y toreo de Puerta del Príncipe pero que se esfumaron -las dos- por el mal manejo de la espada. Sin duda, el propio sevillano es el primero en lamentarlo; pero también tendrá que ser el primero en solucionarlo. Ojos llorosos esta tarde en las vueltas al ruedo con cada oreja ganada, porque era plenamente que de nuevo se le escapaba una segunda Puerta del Príncipe en la misma Feria. Hubiera reventado los premios y se habría catapultado definitivamente.

     Tomás Rufo defraudó, no dio lo que se esperaba de él; por capacidad, por edad y por escenario. Se justificó y poco más; le faltó bastante más ambición. Una corrida de la García Jiménez ‘Matilla’ que dio bastante buen juego: otra cosa sería analizar la casta y bravura de los astados. A todos los toros se le podrían haber cortado orejas, aunque eso no quita que fue una corrida deficiente de presentación para una plaza como la de Sevilla.


LA VOZ DEL ABONADO

Dios también es de carne y hueso

Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-

     Sucedió en el cuarto, un toro que no se fijaba y que desparramaba la vista. Se fue Morante a buscarlo a los medios, el toro no atendió al capote, hizo por él arrollándolo y corneándolo en el suelo. Se lo llevaron a la enfermería y ya no volvió. La cornada pareció grave en la plaza. En su primero nos había dejado otro recital con el capote, recibiendo al morlaco con unas chicuelinas personalísimas y quitando al toro por gaoneras de ‘pata p’alante’. Con la muleta no llegó a acoplarse totalmente con el toro, aunque dejó gotitas de su calidad, con algún natural casi en redondo o la serie final de frente. Mató de una buena estocada y Gabi estuvo en su sitio y sólo le dio una oreja. Que se recupere lo antes posible y ahí deja para la historia su Feria 2026.

     Tomás Rufo es el claro ejemplo de torero adocenado, que quiere el sillón de las figuras, no para echarlos sino para sentarse con ellos sin molestar. Entre él y el toro cabe la portada de la Feria, no arriesgando un alamar nunca. Nada destacable de su actuación, pero lo que son las cosas, tiene las mismas Puertas del Príncipe que Dios, o sea Morante.

     Lo mejor de la tarde vino de la mano de Borja Jiménez, el torero con más hambre del escalafón y el anverso total de Rufo. Estuvo muy bien en los tres toros que le tocaron en suerte (uno por el percance de Morante), se intenta colocar bien, maneja bien la izquierda, le falta un poco de temple en momentos determinados, toreando con poco reposo (todo el mundo no es Dios). Lo peor y lo que le condena, una espada totalmente roma, pero ante todo, pone toda la carne en el asador y no se le puede reprochar nada. De mucho mérito su saludo de rodillas por verónicas al último de la tarde (lo que da una idea de la casta de los toros actuales) y su faena al toro de Morante con una plaza sobrecogida. Tarde de Puerta del Príncipe si hubiera metido la espada a ese toro. Cortó una oreja en su primero y en el último. Muy buena Feria la suya, el otro día con ‘victorinos’ y también hoy con los de Matilla. Una pena la espada.

     Por último, el puntito de todos los días, los novillos, que embistieron todos más o menos. Volvió a toriles el quinto porque se partió un pitón y apareció otro novillo pero con más peso. Esto parece que no tiene remedio y tiene toda la pinta que pidamos que vuelva Ramón o su ‘veedor’.


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