OPINIÓN.- Feria del Toro, PER de señoritos

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«…dicen que este año no se celebra. ¿Por qué? Porque los organismos públicos no aflojan la pastora de la subvención. Terrible corrupción de la mentalidad, que es la peor de las corrupciones. Así que los grandes ganaderos, los grandes empresarios, todo ese mundo cortijero y señorial de la Fiesta, a la hora de la promoción, de la iniciativa, de emprender cosas, se dedica a poner la mano para trincar la subvención. Al cambio, el PER de los señoritos…»


FOTO: Javier Martínez.

Antonio Burgos.-

     Sevilla se lo traga todo. El 'quioscazo' es una metáfora perfecta de las tragaderas que tiene Sevilla. Sevilla se traga todo lo que le echen. Sin rechistar. Sin protestar. Todo lo más, rezongando por lo bajini, pero no muy alto, no se vayan a enterar que no estamos de acuerdo y yo pierda la subvención, y mi niña, el empleo en la Junta, y a la empresita de mi yerno no le den más contratos a dedo. El sevillano aguanta más que la trasera del paso de 'Los Caballos' por la Cuesta del Bacalao. Y tiene lo que se merece, por su pasividad del 'No Passsa Nada'.

     -Vamos a decir la palabra: por su cobardía.

     Aquí no gustan los toreros valientes. Diego Puerta fue excepción en las complacencias de Sevilla. Aquí gustan los toreros que, como la ciudad toda, encubran su miedo bajo el esplendor del arte. Al novillerete que cuando suena el 'tararí' de los clarineros coge el capote, atraviesa la plaza y se va para los chiqueros, para ponerse allí doblemente genuflexo para dar una larga cambiada al toro de salida, le dice la gente:

     -¿Pero dónde va este muchacho?

     Aquí nos dan miedo hasta los que no tienen miedo. Sentimos por ellos el miedo que les falta.

     Ciudad de las falsedades es Sevilla. Ciudad de los miedos. Y ciudad del aquí me las den todas. Es una metáfora que a pesar de todo lo que había que decir del Metro, Sevilla se traga hasta los quioscos. Y no sale nadie a dar una explicación convincente. El alcalde dice que eso es lo normal y habitual, que los quioscos se hundan. Y 'No Passssa Nada'. En todo caso, hacemos un chiste. Sólo nos queda el arma del humor. Como el que inventaron a los tres minutos de hundirse el quiosco, y que le habrán mandado ya a usted mil veces por Internet: "En la colocación de la primera piedra de una gran obra, todo el mundo mete una caja con unas monedas y la prensa del día. Monteseirín, un quiosco entero". Jí, jí, já, já, pero nadie exige responsabilidades.

     ¿Y la metáfora de la Feria del Toro? Se celebra en todo su esplendor el Salón del Caballo, viene medio Madrid, sale en la tele, se venden potros y yeguas, se mueve el dinero. ¿Quién mueve el Salón del Caballo? Pues los criadores de pura raza española, los aficionados, los talabarteros, los que viven del caballo. Y viene, en cambio o, mejor dicho, tenía que venir la Feria del Toro y dicen que este año no se celebra. ¿Por qué? Porque los organismos públicos no aflojan la pastora de la subvención para que hagan su negocio los que viven del toro y del toreo. Terrible corrupción de la mentalidad, que es la peor de la corrupciones. Así que los grandes ganaderos de bravo, los grandes empresarios del toreo, todo ese mundo cortijero y señorial de la Fiesta, a la hora de la promoción, de la iniciativa, de emprender cosas, se dedica a poner la mano para trincar la subvención. Al cambio, el PER de los señoritos.

     -¡Vamos, que Juan Pedro Domecq, a pesar de la cantidad de corridas de toros que vende todos los años, se comporta igual que el Sindicato de Obreros del Campo, a trabajarse la subvención se ha dicho!

     Exactamente. Es la subvencionada Sevilla del 'aquí-me-las-den-todas'. De momento la Feria del Toro no se celebra porque con la crisis han fallado los organismos públicos, que daban 400.000 euros (66 millones de pesetas) de subvención a fondo perdido. Es decir, que la Feria del Toro está en el aire por 66 cochinos millones de pesetas. Cuando más lo necesita la Fiesta, amenazada de norte a sur y puesta en cuestión hasta por la Reina. Mire usted: 66 millones de pesetas son 6 tíos que viven del toro y del toreo y que se echan para adelante, a 10 millones por barba, y que dicen: "¿66 millones? Como éstos: venga, organice usted la Feria del Toro, que ahora hace más falta que nunca". ¿Qué son 66 millones a escote entre Juan Pedro, Victorino, Miura, la empresa de Madrid, la empresa de Sevilla, o la Real Maestranza mismo, que vive del toro más que nadie, del 'pisoplaza', y que no escatima los millones para las mamarrachadas de sus carteles? Nada, los que viven del toro quieren que sea el poder el que les resuelva la vida y ellos se dediquen sólo a ganar el dinero. Quieren su PER en forma de Feria del Toro. Mucho ronear de ganaderos y de empresarios, pero, al cambio, son como el alcalde de Marinaleda sin pañuelo palestino.

*Antonio Burgos es escritor y periodista. / Artículo de opinión publicado en ABC-Sevilla.

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