OPINIÓN.- Curro Durán, veinticinco años de toreo

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«…que el veinticinco aniversario de tu triunfal alternativa en la Maestranza de nuestros sueños te dé ánimos para enfundarte de nuevo el traje de torear por un sólo día, y hacerte un hueco en la historia de la nueva plaza de toros de tu pueblo. Aún puedes mostrar, a esta desvalida y olvidada afición la hondura, el empaque y la belleza de tu toreo en ese nuevo coso que se resiste a ser inaugurado…»


Muletazo de Durán en octubre de 2007,
toreando una becerra en pleno centro de Utrera.
FOTO: Matito.

Manuel Viera.-

     Han pasado veinticinco años desde que dejara escrita nueva página de auténtica tauromaquia a orillas del Guadalquivir cuando éste pasa por el Arenal sevillano. Fue con un capote mecido al son de la embestida. Con el garbo y empaque del lento ritmo de una muleta de ensueño. Espejismo de coso del Arrecife trasladado a la vera de la Giralda. Plaza de la Maestranza gozosa y coqueta de ser protagonista junto a las soberanas formas de un joven matador de toros. Público maestrante que bien parecía aquel otro utrerano comprometido con el torero y contagiado, ambos, por la emocionante faena al 'manologonzález'.

     Han pasado no más de veinticinco años de aquella 'fuga colectiva'. De aquellas gentes, tu gente de Utrera, fuera de sí atrapadas por la realidad imperante de un nuevo torero. De aquel joven de acompasado trazo, de ligados pases y máxima inspiración.

     Curro Durán cumple veinticinco años de torería. Hoy, la Utrera que recuerda aquel toreo de coherentes y clásicas formas se emborracha de nostalgia para revivir  emociones, como las que trasmitió a los tendidos repletos de la Maestranza aquella tarde del día 16 de abril de 1983 un utrerano que alcanzó, después, con la punta de los dedos la gloria de sus sonados triunfos -mientras que a hombros de improvisados costaleros atravesaba las más importantes 'puertas grandes' de plazas de toros de España, Francia y América- avalados por la exquisitez de su copote, el sentimiento de su muleta y la enorme seguridad de su contundente espada.

     Que el veinticinco aniversario de tu triunfal alternativa en la Maestranza de nuestros sueños te dé ánimos para enfundarte de nuevo el traje de torear por un sólo día, y hacerte un hueco en la historia de la nueva plaza de toros de tu pueblo. Aún puedes mostrar, a esta desvalida y olvidada afición la hondura, el empaque y la belleza de tu toreo en ese nuevo coso que se resiste a ser inaugurado. ¿Qué otro homenaje le puedes devolver a quien te va a homenajear y agasajar en estos días por ser quien eres? ¿Qué otro suceso podría darse en tan soñado día inaugural que volver a vivir junto a ti y dos figurones más del toreo, como Curro y Ojeda en aquella sevillana tarde, la nostalgia de quien fue y es referente en la ciudad de los encastes fundacionales del toro bravo? No dudo que se escribiría, no solo en el azulejo que perpetuara tan esperado y deseado acontecimiento, la página más importante de tu vida torera. Felicidades maestro. Y que así sea.

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