El peruano le corta las dos orejas al quinto toro de la tarde tras una contundente faena, rematada con una estocada que le costó una grave cornada en el muslo derecho. El sevillano Javier Zulueta ofrece una dimensión sólida y valiente en el complicado sexto, vuelta al ruedo. Manzanares sigue desdibujado.
SEVILLA / Corrida de toros
TOROS: Se han lidiado toros de las ganaderías de la misma casa ganadera de Victoriano del Río y Toros de Cortés (tercero, quinto y sexto), bien presentados, descastados y flojos. Noble y a la defensiva el primero; sin fondo el segundo; muy soso el tercero; noble y sin casta el cuarto; complicado por encastado el quinto; con peligro el sexto.
ESPADAS: –José María Manzanares (de tabaco y oro viejo), silencio y silencio.
–Andrés Roca Rey (de celeste y oro), silencio tras aviso y dos orejas tras ser cogido.
–Javier Zulueta (de lila y oro), silencio y vuelta al ruedo.
CUADRILLAS: Saludó en banderillas Curro Javier tras parear al sexto, sonando la música en su honor.
INCIDENCIAS: Lleno de ‘No hay billetes’. El diestro Roca Rey fue operado en la enfermería de «una cornada en el muslo derecho de pronóstico ‘muy grave’, que presenta una trayectoria total de 35 cm, con una descendente de 20 cm y una ascendente de 15 cm, que produce extensa rotura de músculos vasto interno y sartorius, disecando y contundiendo en prácticamente toda su extensión el paquete vasculo-nervioso femoral superficial, sin producir lesión vascular».
Manuel Viera.-
Transcurría la tarde entre silencios. Silencios que no son de desidia. Silencios que son sentencias a la nada ocurrido en el ruedo. Silencios, a veces, majestuosos, espaciosos, definitivos, con los que Sevilla define las anodinas tardes de toros. Hoy, el silencio, se convirtió en el grito desgarrador ante la trágica cogida, convirtiéndose de inmediato en el clamor del triunfo. Todo un vuelco para una tarde que caminaba zigzagueante por los vericuetos de la complicada mansedumbre. Sin embargo, apareció por la puerta de chiqueros el quinto toro, marcado con el hierro de Toros de Cortés, con el que Andrés Roca Rey cumplió su objetivo: cortarles las orejas.
Avasallador por la dimensión de la lidia. Dimensión que captó de inmediato al arrodillarse en los medios para comenzar con trazos con la mano derecha, envolviendo al público en su intención personal de hilvanar los inverosímiles muletazos. La personalidad de su toreo, de dominio y mano baja, colmó de inmediato los deseos, y aún a pesar de las vacilaciones de inicio, no sólo conquistó al público predispuesto, sino que casi toda la plaza comenzó a gozar de semejante filón de pases a derecha e izquierda, altos y bajos, ligados y rematados con los obligados de pecho, Y entre todos ellos no faltaron perlas de emoción ante el obligado arrimón. La tarde cambiaba su destino y la estocada, por derecho, convertida en trágica cogida, pronosticada de ‘muy grave’, cambió también la suerte de un torero de raza.
Obvio es decir que el primer mérito del peruano fue el valor. Con él sublimó una faena de extraordinaria pulcritud y, por momentos, de cálida de expresión, que enriqueció un toreo de por sí complicado dada la exigente embestida del toro de Cortés, y con el que acabó emocionando a los tendidos. Triunfo y hazaña de un torero dispuesto a recuperar su toreo.
Con el segundo, un toro de muy escaso fondo, lució muy poco su concepto. Unos estatuarios de inicio a destacar, y una serie a derecha de mano baja no tuvieron demasiada respuesta en los tendidos. Pinchó y todo quedó en silencio.
Javier Zulueta lo tuvo demasiado complicado con el tercer toro, muy noble, pero muy soso y descastado. El hijo del alguacilillo no se amilanó y consiguió detalles con la mano derecha de un toreo muy sevillano, pero no los suficientes para que calaran en el aficionado. Al intentarlo al natural el toro se le paró.
Sí estuvo bien Zulueta con el complicado sexto. El joven, con ambición, se fue a la puerta de chiqueros y allí esperó de hinojos la salida. Se le paró el toro, y se paró el torero aguantado en momentos de angustia. Un vibrante lancear a la verónica en los medios fueron el preludio de una faena de valor, de jugársela, ante un toro reservón que le buscaba sin tregua la zapatillas con evidente peligro. Tras la estocada dio una vuelta al ruedo.
Una aproximación al caos de un torero fue la tarde de Manzanares. No se puede estar menos dispuesto a dar un paso más allá en la senda marcada por un torero que parece estar ya de vuelta. Al noble primero le trazó anodinos pases superfluos. Y al descastado cuarto más de lo mismo. Una pena.
AL NATURAL
Bonito detalle de Garzón
Francisco Mateos.-
Hoy cayó el segundo herido grave de la Feria, y además la otra figura y sostenedor de cualquier ciclo ferial taurino. Grave cornada de Roca Rey. Tras una vibrante y entregada faena, con altibajos, cuadró al toro, pero antes de arrancar el torero, el astado dio un pequeño pasito y decidió no vaciar la embestida para buscar una nueva igualada, sino aprovechar la inercia del toro. Estaba descuadrado y cogió en dirección hacia su muslo. Las tarascadas y el giro con el pitón dentro del muslo dejó a la plaza helada y con la sensación incluso de una cornada de mayor gravedad de la que después lo ha sido. Mientras el torero era llevado hacia la enfermería, su mirada seguía en el toro para saber si caía y amarraba el triunfo.
Morante y Roca Rey han caído en la Feria de Abril. Se les complican las siguientes ferias a los empresarios, sobre todo la de Jerez de ‘Matilla’ para recomponer los carteles. En Jerez estaba Morante en sus dos carteles, y Roca Rey acompañándole en una de las corridas. La cercanía con Sevilla y la actuación de ambos en la Maestranza hizo que se agotaran las localidades el mismo día de apertura. A ver cómo se arregla ahora el desaguisado.
Un bonito gesto del nuevo empresario, José María Garzón, que tanto el día de la cornada de Morante, como la de esta tarde de Roca Rey, salió de su burladero de empresa y ya no volvió más a él, para permanecer el resto de cada festejo a pie de enfermería, con la cuadrilla de cada torero herido e interesarse por la evolución de la operación. Un gesto que confirma su condición de aficionado antes que empresario.
Y aprovechando que es aficionado antes que empresario, a ver si nos hace un favorcillo, y visto lo visto (que no hemos visto nada) de Manzanares en las dos corridas de toros de la Feria de Abril, a ver si lo convence para que deje libre su hueco del ciclo de San Miguel en septiembre, porque ahí tenemos al mismo Javier Zulueta, ofreciendo un dimensión valiente y sólida en el sexto, que sería una buena oportunidad volver a verlo; o al mismo David de Miranda, el triunfador de momento de la Feria.
LA VOZ DEL ABONADO
Aparatosa cogida de Roca Rey
Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-
Corrida de toros de la ganadería Victoriano del Río, justos de presentación y algunos anovillados como el caso del tercer toro. Toros mansurrones, nobles y justos de raza, a excepción del complicado sexto.
José María Manzanares, desganado en ambos toros, fue incapaz de hacer una faena ante dos animales de juguete; en el cuarto fue pitado y se escucharon voces de varios aficionados diciendo «fuera», «retírate», «te lo llevas calentito» o «sin Matilla pasarías hambre».
Roca Rey, en su primer toro otro mansurrón, noble y sin maldad, lo infló a mantazos hasta aburrir al personal. En el segundo de su lote, de nombre ‘Soleares’, un toro con cierta casta que finalmente se vino abajo tras una faena de mantazos, pico y enganchones. Luego, para calentar el ambiente, circulares y arrimones…. Mata de una estocada y llega la aparatosa cogida y rápidamente se lo llevan a la enfermería. La gente pide la oreja y el presidente Gabriel Fernández concede dos orejas excesivas. La oreja por la faena vale, pero otra por la cornada no justifica el doble trofeo. Añadir que Gabriel Fernández incumplió el Reglamento, ya que pasaron un total de 16 minutos y no sonó el aviso, dilatando el apercibimiento, pues la situación era de tres avisos. Una vez más, la presidencia fuera de lugar.
Javier Zulueta se las vio con su primer toro, justo de presentación, que recibió un puyazo en la paletilla y eso le afectó en el último tercio. El toro, muy mermado y de sosa embestida. El sexto toro fue complicado, con cierto temperamento, y se vio a Zulueta con ganas pero muy verde… La pierna siempre atrás haciendo el ‘pajarito’ y luego mata de un bajonazo. La gente pide la oreja y Gabriel Fernández no la concede.
P.D.: Curro Javier reaparece y estuvo muy bien durante toda la tarde con el capote y con dos buenos pares de banderillas al sexto toro de la tarde.
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