Luis Mariscal: «No me retiro; aún tengo pendiente volver a vestirme de luces en la Maestranza»

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El banderillero Luis Mariscal, esta mañana. (FOTO: Javier Martínez)
El banderillero Luis Mariscal, esta mañana. (FOTO: Javier Martínez)

La secuelas de la gravísima cornada sufrida en la Maestranza el pasado 15 de agosto le impiden estar en activo durante la temporada 2011, en la que ejercerá de apoderado de su hermano Salvador Cortés junto a Tomás Campuzano. Asegura que no se irá de los ruedos sin volver a vestirse de luces en la Maestranza, aunque sea una tarde.

Francisco Mateos.-

     La noticia del nuevo apoderamiento del sevillano Salvador Cortés por parte de Tomás Campuzano y su propio hermano mayor, Luis Mariscal, encierra la incógnita de si esta decisión es temporal o definitiva. Luis Mariscal estuvo a punto de perder la vida por una brutal cornada en el muslo izquierdo el pasado 15 de agosto en la Maestranza, cuando el toro le destrozó el muslo, tanto la parte muscular como el paquete vascular. Tras cuatro meses de durísima recuperación, el matador de toros y en las últimas campañas destacado banderillero a las órdenes de su hermano Salvador, Mariscal puede moverse con soltura en su vida cotidiana y presenta una óptima condición física, pero el pie no termina de responderle –debido a problemas de circulación sanguínea- con la rapidez que demanda la lidia de un toro.

     SEVILLA TAURINA le ha preguntado a Luis Mariscal sobre si esta decisión de iniciar una nueva andadura como apoderado será una ocupación temporal durante la campaña 2011 a la espera de poder recuperarse totalmente, o bien si todo sale bien y se ve colmado en sus objetivos sería una despedida definitiva del vestido de torear. Luis, que afronta la disyuntiva de forma reflexiva y muy sincera, aclara que «no me retiro. Me resisto a que una cornada me retire después de tantísimos años de lucha como novillero, de matador, y ahora como banderillero. Soy muy joven aún. Comenzaba ahora a despuntar entre los banderilleros. Estaba en un momento excelente. La etapa que inicio ahora como poderado es muy bonita y me gusta mucho, me ilusiona,… pero me resisto a que un toro me quite del toreo. Y sobre todo me resisto a que la última imagen que quede en el recuerdo de los aficionados sea entrando a la enfermería desangrándome. Espero que todo salga bien como apoderado, y si las cosas ruedan tan bien y yo me veo realizado en esta nueva faceta, ¿quién sabe si ya no volveré a vestirme de luces…? Pero lo que es seguro es que voy a luchar por torear una vez más, una tarde al menos, en Sevilla, en la cuadrilla de mi hermano, y poner en todo caso mi último par de banderillas y hacer mi última brega. Eso espero poder hacerlo, aunque sea sólo un día, en la temporada 2012».


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