Salió el toro… y se quedó sin torear

0
1133

Salió el toro… y se quedó sin torear

Real Maestranza – 16ª Feria de Abril, Sábado 2 de Mayo de 2009

TOROS: se han lidiado toros de la ganadería de El Pilar y Moisés Fraile -el primero-, bien presentados. Corrida noble y con movilidad. Salvo el primero, que manseó, todos los demás fueron buenos toros. Manejable el segundo. De excelente juego el tercero, bravo y muy noble. Brusco el cuarto. Muy noble y de embestida inagotable el quinto. Muy bravo en el caballo el sexto.

ESPADAS:Luis Francisco Esplá, que se despedía de esta plaza, de nazareno y oro, silencio y silencio.
Manuel Díaz 'El Cordobés', de verde y oro, saludos tras petición y saludos tras leve petición con aviso.
Javier Conde, de blanco y azabache, silencio y pitos.

INCIDENCIAS: Casi lleno.

El comportamiento noble y bravo de los toros de El Pilar ha marcado la penúltima corrida de la Feria de Abril. Toros de bonitas hechuras, de nobles y encastadas embestidas, que mantuvieron el interés de una tarde de carencias en los que delante se pusieron. Salió el toro que todos desean y ni El Cordobés ni Conde lo supieron aprovechar. Esplá, en su despedida de Sevilla, con el único manso de la corrida, el primero con el hierro de Moisés Fraile, y el brusco y quizás más complicado cuarto, anduvo con oficio aunque sin trascendencia.


Javier Conde, o los toros desde la barrera.
FOTO: Matito.

Manuel Viera.-

En la penúltima llegó. Muy tarde, casi con las luces apagadas de una Feria que no brilló, precisamente, con la luz de la bravura. Llegó cuando los que se anunciaban en carteles de lujo terminaron su hazaña de lidiar corridas a modo de ganaderías rimbombantes con nombres ilustres. Llegó cuando los tendidos se llenan por la inercia de un sábado de farolillos sin el tirón de los grandes. Llegó, desgraciadamente, cuando las carencias de los que abajo torean se quedan al descubierto cuando la casta y la bravura sé manifiestan en el ruedo. Hoy salió el toro, noble, bravo y encastado, el toro de ensueño para hacer el toreo. Y… no lo hicieron.

La corrida de El Pilar se quedó sin torear. Los bravos toros de Moisés Fraile merecieron algo más que un esperpéntico salto, una figura compuesta y la estética en el trazo del natural meloso y ensoñado. Falso toreo ante la milagrosa embestida de un toro bravo.

Cabe preguntarse en qué medida puede ser interesante para la sensibilidad de la gente un 'artista' que transita por la plaza sin ofrecer después la realidad del toreo, y sólo esa poética de sus formas que anecdóticamente es un gesto, quizá, estudiado. A Javier Conde le salió el toro de la Feria. 'Dudeto', que así se llamaba, galopó al cite del malagueño con noble y brava embestida. Unas series de naturales con su personal estética marcaron lo más alto de una faena demasiado superficial que se quedó sin acabar por un


conformismo absurdo. Tan sólo en algún que otro pase de pecho no hubo exceso de ensoñación que delatara sus habituales maneras. Sin embargo, estos bien ejecutados remates, junto a los bellos detalles y adornos, no sumaron méritos a un trasteo inconcluso y sin rematar con la espada.

Al sexto, otro gran toro roto en el caballo tras empujar con excelente bravura, no lo quiso ver. No debió resultarle excesivamente estimulante su raza de bravo. Por esta razón, Conde se reencontró con su miedo siendo incapaz de trazar un solo muletazo y mostrarse de forma esperpéntica con la espada.

Luis Francisco Esplá se despidió de la Maestranza de la misma forma que trascurrió su vida de torero por esta plaza: sin trascendencia. Al maestro de Alicante le mostró su sensibilidad el público de Sevilla con una ovación tras romperse el paseíllo. Y auque quiso después devolver el agradecimiento, no lo consiguió. Con el único manso que salió de chiqueros, éste con la divisa de Moisés Fraile, le anduvo con su consumado oficio hasta conseguir algún que otro natural de personal estilo al hilo de las tablas. Y con el cuarto, un toro de embestidas cortas y bruscas, se mantuvo dentro del mismo tono, sin esa chispa de encanto que a veces manifiesta, y sin esa exaltación mística propia de Esplá. Tras la estocada necesitó de tres golpes de descabello para acabar con el último toro de su vida en esta plaza.

El toreo de El Cordobés no se concibe sin énfasis en su


particular juego con el toro. Y Manuel lo puso con el noble segundo. Un toro que acudía a la muleta, quizá con embestida distraída tras el pase, mejor por el lado izquierdo, y sin molestar. En la faena de Manuel hubo de todo, desde pases electrizantes con la derecha hasta los que resultaron muy templados, aunque despegados, con la izquierda, y sin que faltase el epílogo del ranazo. Dio lo mismo, porque todo fue igual de efectivo. Algo que demuestra el hecho de que el toreo de El Cordobés le corresponde a un público que así lo quiere. Se mire por donde se mire, esto no tiene nada de purista, pero es una excelencia para quien le gusta y lo disfruta. Y siempre habrá un tipo de gente capaz de disfrutar intensamente con este toreo. El mismo que esta tarde le realizó al quinto, otro buen toro de embestidas inagotables al que le costó cogerle la distancia y entender su noble y brava acometida. Manuel le citó de lejos, le dejó la tela en la misma cara y tiró del toro con muletazos diestros templados, incluso algunos ligado y, eso sí, muy desajustados. Peor al natural, con excesivos punteos en la tela y más para afuera que para adentro. Faena larga, muy dispar y que terminó con un bien trazado remate de pecho. Una estocada y dos descabellos necesitó para finiquitar a otro buen toro, de la que será, sin duda, la mejor corrida de esta discreta Feria que toca a su fin.

VER GALERIA COMPLETA | VOLVER A TEMPORADA

AL NATURAL

Deshonores

Francisco Mateos.-

Tantas mamarrachadas de corridas (en presentación y juego) que ha colado la empresa de la Maestranza a precio de producto de lujo, con las que los toreros apenas podían hacer nada ante tal grado de descastamiento, mansedumbre y podredumbre, y cuando por fin sale una corrida de toros como Dios manda, la empresa que coloca a toreros -al menos dos de los tres- que todos sabíamos que no iban a estar a la altura. Ya se criticó -escrito está- que no se entendía las presencias ni de El Cordobés ni de Javier Conde, que no se lo han ganado. Y la presencia de Esplá sólo estaba justificada por la lógica sensibilidad de un adiós a un torero de una profesionalidad contrastada.

La corrida de toros El Pilar ha sido lo que se dice un auténtico corridón de toros. Bien presentada, que es lo mínimo exigible de entrada, el juego ha sido espectacular. Sin duda, la mejor corrida de la Feria. Practicamente los seis toros ha tenido un comportamiento muy bueno, con algunos excelentes, como el segundo, tercero y quinto; sólo el primero manseó más y se dejó menos. Si dudábamos de los toreros, estaba claro que con tan excelente material sus carencias iban a quedar aún más en evidencia. Los tres fueron protagonistas de deshonores.

Deshonor de Luis Francisco Esplá a la sincera y sentida ovación del público sevillano tras el paseíllo, obligándole a saludar. Cuando Sevilla te hace eso, en Sevilla hay que darlo todo… Y es raro que Esplá estuviera como ha estado; vamos, que parece que ni ha estado. Parecía que se había despedido antes de hacer el paseíllo. Justificándolo, en todo caso, en el mansito primero, lo del quinto no es entendible. Un toro noble, con juego, con arrancadas emocionantes, y con el que no sólo naufragó en una faena ejemplo del destoreo, sino que ni siquiera le puso las banderillas por última vez en la Maestranza.

Deshonor de Manuel Díaz 'El Cordobés', con un lote de Puerta del Príncipe. El primero y, sobre todo, el quinto toro, tenían las dos orejas colgando para cortárselas. En vez de sair de Sevilla por la Puerta del Príncipe con cuatro orejas, se va de vacío. Y eso que ha matado hasta bien, con lo cual más claro aún su falta de aprovechamiento de dos excelentes toros. Y el chaval parece que lo dio todo, que no ha sido dejadez, sino simplemente que está muy limitado y, por supuesto, infectado de su circuito natural de pueblos y plazas de polvaredas. Así de duro es el toreo.

Y deshnor de Javier Conde. No se puede brindar al público de Sevilla un gran toro como ese tercero para después tirar tres cartitas al aire… Eso es hacer deshonor a un brindis y a un público. Se le fue uno de los pocos grandes toros de la Feria. Y en el sexto, encastado y bravo, igual: desarbolado y acongojado. Y mientras se dejaba escapar dos toros de Puerta del Príncipe, muchos toreros con ganas de triunfo en sus casas parados… Y el año que viene, otra más para Conde, Canorea.

Y ahora la pregunta del millón: ¿Quién tuvo la feliz idea de anunciar tan estrafalario cartel en pleno sábado de farolillos en la Maestranza? ¿Quién era el visionario que pensaba que El Cordobés y Conde iban a reventar la plaza si le salían buenos toros? Aquí hay que depurar responsabilidades. Basta ya de vetar a aquellos que decimos que ni Conde ni El Cordobés han justificado sus presencias en Sevilla. Pues no, Canorea: ni Conde ni El Cordobés se habían merecido, por méritos contraídos, torear en Sevilla, y si por hacer uso de esa libertad de expresión que después la realidad nos demuestra que era completamente cierto nos veta, pues allá usted con sus vetos en lo que cree que es su cortijo. Pero la solución no está en intentar acallar a la prensa. Usted sabrá. O no.

VER GALERIA COMPLETA | VOLVER A TEMPORADA

– Comentarios –>

<

Dejar respuesta

2 × cinco =

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Comentarios disponibles:
Fecha: 2009-05-08 11:37:06 Autor: Cantabria
No hay más que ver la foto que ilustra este articulo, AL TORERO SALTANDO LA BARRERA, y má sporqued no habia, no los ha querido ver ni de lejos, (que conste que estube viendolo en directo en la plaza)

Fecha: 2009-05-03 13:04:56 Autor: Triunfo
Es una vergüenza de verdad esto no se puede aguantar y encima las declaraciones quehace Conde. Se ríe de la afición, del público y de los profesionales. Qué se cree este señor que somos tontos? Cállese a boca porque si da pena verlo torear escucharlo hablar ya es para tirarse de los pelos. Menos tontería y más hombría valor y sobre todo vegüenza. Quedese en su Málaga o en suALbaicín observando la ALhambra y evocando a sus dioses de la magia, esos que l hacen volar y soñar y deambular por las nubes, bajo la sombra fresca de la mañana….jajajajjajaja