LA TRONERA

‘Se llevan’ el 9

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«…resulta que sí es cierto que los caros son los maestrantes, a los que la empresa de Sevilla jamás ha dirigido su discurso económico. No se atreve. Hay miedo. Son sus caseros por los siglos de los siglos. Es que las figuras hasta son baratas. Si esto es así, en el toreo ya no hay vergüenza. Y los toreros tenían razón. Pues, en la lógica evolutiva del ser humano, allí donde no hay vergüenza, no existe el respeto…»

Redacción.-

     Cinco máximas figuras, es decir, los cinco toreros más caros, que ocuparían un mínimo de 15 puestos en el abono sevillano, suponen un ahorro del 9% en el presupuesto, según afirmación del empresario Ramón Valencia. Si es cierto, que no tiene porqué ser mentira, resulta que las figuras son el 9% de los costes y piso de plaza el 25% más o menos. Más bien más que menos. Si esto es cierto, que ¿por qué iba a mentir Ramón Valencia?, resulta que Morante, Juli, Manzanares, Talavante, y Perera dejan liberado el 91% del presupuesto para el resto de costes y/o ganancias, una vez pagados sus honorarios. Si esto es cierto, que no tiene porqué ser mentira, resulta que los toreros figuras del escalafón, no son tan caros. De otra forma, no cobran tanto o ‘no se llevan tanto’.

     Si esto es cierto, que no tiene porqué ser mentira, no se entiende muy bien que, por activa y pasiva, una vez y otra desde 2011, Canorea y Valencia, empresarios de Sevilla, anden en la prensa afirmando que son caros, los del 9%. Si esto no es cierto, que ha de ser verdad, parece una contradicción que quien esto afirma, afirme al mismo tiempo que esos toreros no han tomado conciencia de la situación económica. Es decir, que siguen cobrando mucho. Y si esto es cierto, que ha de ser verdad, resulta que las ‘estrellas figuritas de papel’ y esas cosas, no es que no sean caras. Es que hasta son baratas.

     Si esto es verdad, que ha de serlo, este medio tiene más razón que un santo y nos habrían de poner un piso en la Castellana o en el Arenal. Porque entonces, resulta que sí es cierto que los caros son los señores maestrantes a los que la empresa de Sevilla jamás ha dirigido su discurso económico. No se atreve. Hay miedo. Son sus caseros por los siglos de los siglos. Es más fácil tratar de reconvertir la matemática contable de forma perversa y afirmar que un 9 es mucho y un 25 (más o menos, que es más) es poco. Mantener eso, ya no es verdad, es una gran mentira. Una mentira muy, pero que muy, muy grande.

     Una mentira sobre la que no se habla, no se debate, se silencia. Ese es el verdadero silencio maestrante. Y sobre este silencio, si la lógica aplicada al ser humano y a su realidad contable sigue siendo para el ser humano y no para el simio, resulta que este medio tiene razón. Que por años, por muchos años, las propiedades de las plazas han sido las que han estrangulado al toreo y han marcado las pautas de relación frentista y cainita entre torero/empresario. Y en Sevilla, muchísimo más.

     Porque si en Sevilla (en tantas plazas más), el ganadero se queja, con razón de lo poco que le pagan; si el torero humilde se queja, con razón, de lo poco que cobra; si el aficionado se queja, con razón, del alto precio de las entradas y si resulta ahora que los cinco más caros y acusados de ser carísimos, sólo suponen un 9% del presupuesto, nos han estado engañando y cantando, al son de la banda del Maestro Tejera, el «Ahora que tenemos tiempo, vamos a contar mentiras, tranlará»…

     Si esto es así, y Ramón Valencia no tiene porqué mentir, en el toreo, definitivamente, ya no hay vergüenza. Y los toreros tenían razón. Pues, en la lógica evolutiva del ser humano, allí donde no hay vergüenza, no existe el respeto. Y quien afirme lo contrario, está mintiendo.

     Pero, ¿qué respeto existe en una Fiesta en donde el que se juega la barriga en la casa de un casero, cobra 9 de cien y el casero 25 de cien? Dejo una pregunta jamás contestada por la empresa Pagés a la empresa Pagés: ¿Quién es caro en Sevilla, el de luces o el de las luces?


*Publicado en mundotoro.com

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