Las claves del adiós del Faraón de Camas

Curro Romero: diez años de ausencia

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Curro Romero, al otro lado. (FOTO: Matito)
Curro Romero, al otro lado. (FOTO: Matito)

Se cumple el décimo aniversario de la retirada del mítico torero sevillano en un festival en la plaza de La Algaba. La propia edad del diestro y la incertidumbre sobre el trato que le dispensarían los nuevos gestores de la Maestranza tras el fallecimiento de Diodoro Canorea, claves de un adiós tan esperado como doloroso.

Álvaro Rodríguez del Moral.-

     Curro no quiere darle demasiadas vueltas a un aniversario que, para él, no tiene demasiada importancia. Haciendo gala de ese pudor que siempre le ha caracterizado prefiere pasar de entrevistas y declaraciones. Pero no podemos dejar de recordar que hace exactamente diez años, se retiró de la profesión de forma inesperada.

     Fue justo después de actuar en un festival benéfico en la plaza de La Algaba, un evento que no estuvo exento de cierta polémica y que fue la consecuencia de un velado enfrentamiento con los nuevos aires que entonces llegaban a la plaza de la Maestranza. Aquellos nuevos vientos son los que también, de alguna u otra manera, determinaron la drástica decisión del genial camero, que tampoco podía ya a esas alturas estirar mucho más la inapelable dictadura de un calendario que se había mostrado colmadamente generoso con su larguísima vida profesional.

     Antes del comienzo de la temporada del inesperado adiós había fallecido Diodoro Canorea Arquero, gerente de la empresa de la plaza de la Maestranza durante tantos y tantos años por su matrimonio con la hija del imprescindible empresario taurino Eduardo Pagés. Canorea organizó su primera Feria de Abril en 1959, precisamente la primera que toreó Curro Romero, que había tomado la alternativa aquel mismo año en las Fallas. Desde entonces, las trayectorias del empresario y el torero fueron de la mano y, desde la estrecha amistad que les unía, nunca tuvieron empacho en señalar que sus respectivas carreras finalizarían juntas. Y el caso es que la muerte sorprendió al bueno de don Diodoro montando la que, a la postre, sería la ultima Feria de Abril de Curro Romero.

     Eduardo Canorea y su cuñado Ramón Valencia son los encargados de relevar a su padre y suegro en las riendas de la empresa Pagés. Apenas unos meses después de ese aterrizaje, en la Feria de San Miguel de 2000, tienen que asistir al descalabro que suponen las sucesivas y polémicas caídas de José María Manzanares, Morante de la Puebla y Curro Romero en el cartel previsto para el 23 de septiembre. Los tres espadas son sustituidos con desigual fortuna por Pepe Luis Vázquez, Fernando Cepeda y Juan Bautista en medio de un escándalo más que considerable.

     Curro Romero y Morante de la Puebla quieren oficiar un desagravio a la sufrida afición hispalense y se ofrecen a actuar mano a mano en un festival a beneficio de Andex que tendría como marco la plaza de la Maestranza. Los nuevos gestores de la empresa Pagés vetan el empeño y niegan la cesión de la plaza obligando a cambiar de planes. El evento tuvo que ser trasladado finalmente al peculiar coso algabeño sin que casi nadie pudiera barruntar entonces, el 22 de octubre de 2000, que aquella misma noche Curro Romero anunciaría su retirada en los micrófonos de Radio Nacional sin habérselo comunicado previamente a nadie de su entorno. El propio Faraón de Camas reconoció que la tremenda voltereta sufrida por Morante de la Puebla en el transcurso del festejo le había hecho reflexionar. Pero algo debía rumiar ya el camero. El escenario que se le dibujaba con la nueva empresa no era nada halagüeño y, en esa tesitura, con el dudoso horizonte de su contratación en la Feria de Abril de 2001, era mejor dejarlo. Lógicamente, Curro no estaba dispuesto a variar sus privilegios en la plaza de la que había sido base durante tantas décadas. «No me voy a arrastrar porque no soy una caja de pescao», declaró el Faraón en una recordada rueda de prensa en la que, acompañado de Morante, explicó los avatares de aquel famoso festival que se había organizado en parte para compensar a la afición sevillana por la espantada septembrina.

     Lo demás ya está en la historia. Ya había caído la noche y los teléfonos empezaban a echar humo. Curro anunciaba su retirada explicando que estaría dispuesto a torear algunos festivales. Su último traje de luces -un precioso terno verde y oro- se lo había ceñido en la plaza de Murcia el 10 de septiembre de aquel año. Después del 22 de octubre de 2000 no volvería a ponerse delante de ninguna res brava.


*Álvaro Rodríguez del Moral es periodista taurino sevillano. / Publicado en El Correo de Andalucía.

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