Rafemo: ¡empadrónate en Castilleja!

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«…Y ahora lo tenemos ahí, Carmen, apostado en una esquina, haciendo equilibrio sobre un pequeño taburete de madera que pone en peligro su propia estabilidad, mientras tus amigos e invitados del burladero ‘oficial’ de la Junta se hacen fotos de recuerdo en el callejón…»

Francisco Mateos.-

     Duele ver esa fotografía, con Rafemo relegado a una esquina de la plaza, pisoteado en buena parte en su dignidad profesional, con todas las dificultades del mundo para poder realizar su labor profesional. Duele ver a una persona con casi los 80 años subido a un taburete de madera debilucho, sobre el que se juega la estabilidad, y mientras tanto los ‘invitados’ de la delegada de la Junta, Carmen Tovar, hacen sus propias fotografías de forma cómoda en el dicharachero burladerito ‘oficial’ de la Junta de Andalucía en el callejón.

     Quizás no sepas, Carmen, que Rafemo ya no está en plenitud de formas y apenas puede estar más de media hora de pie. Permanecer sobre un taburete minúsculo, obligar a que sus piernas aguanten el peso de su cuerpo erguido sin moverse durante dos horas, le supone, Carmen, un esfuerzo tremendo a Rafemo, que llega a casa todas las noches como si le hubieran dado una paliza.

     No es justo que el decano de los fotógrafos taurinos sevillanos reciba este trato. De todas formas, a estas alturas ya no nos extrañamos casi de nada, Carmen. Ahí está también el bueno de Ruperto de los Reyes, Carmen, que fíjate si es bueno que lo que le pagaba la empresa como asesor artístico de la presidencia lo regalaba a las monjitas del comedor social de Pagés del Corro. Hasta que, como él mismo dijo –con toda la razón-, dimitió porque se sintió herido en su dignidad como persona y como profesional. Herido por tí, Carmen; por tu tacto en el trato.

 

Rafemo, fuera del callejón, intenta hacerse un hueco subido en un taburete para poder seguir trabajando. (FOTO: Matito)

 


«…Duele ver a una persona con casi los 80 años subido a un taburete de madera debilucho, mientras los ‘invitados’ de la delegada de la Junta, Carmen Tovar, hacen sus propias fotografías de forma cómoda en el dicharachero burladerito ‘oficial’ de la Junta de Andalucía. No es justo que el decano de los fotógrafos taurinos sevillanos reciba este trato…»


     Ahora es Rafemo, que en los últimos años ha realizado su trabajo profesional desde el burladero de gráficos de la Maestranza, al que relegas a ese viejo taburete inestable en cualquier esquinita del exterior del callejón. Y digo relegas porque es tu responsabilidad, Carmen, velar por el callejón y lo que en él ocurra, por mucho as de la manga que quieras sacarte ahora sobre si debe ser la empresa la que conceda las credenciales de gráficos.

     Rafemo es otro de esos hombres buenos del toreo sevillano. Fíjate cómo será de bueno, Carmen, que en más de una ocasión le habrá regalado fotos a los carpinteros de la plaza y estos, agradecidos, y viendo que al hombre le cuesta mucho trabajo aguantar dos horas de corrida en pie en su hasta ahora lugar habitual en el burladero de fotógrafos del callejón, le construyeron recientemente una especie de plataforma para su sitio en dicho burladero para que estuviera más cómodo y más descansado. Ese artilugio que le han regalado los carpinteros de la plaza, Carmen, estará usándolo ahora otro fotógrafo. O estará vacío… Lo único cierto es que tu dejadez en estos temas –como en otros muchos del toro- ha provocado que Rafemo esté relegado a esa esquinita de la plaza indigna para un profesional de la fotografía taurina.

Rafemo, decano de los fotógrafos taurinos sevillanos, ha sido desplazado del callejón este año. (FOTO: Matito)


Has tenido la gran oportunidad, Carmen, de haber hecho justicia a este hombre bueno. Si ibas a nombrar a un fotógrafo como asesor artístico de la presidencia, qué mejor reconocimiento que hacerlo en la persona del decano de los fotógrafos taurinos sevillanos, que además ha sido fraile antes que cura; que se ha puesto delante, vamos, y sabe de qué va el tema


       Estoy convencido que no tienes ni idea de quién es y quién ha sido Rafemo, Carmen, aunque hace un par de temporadas sus fotografías taurinas fueron la base del Anuario resumen de temporada editado por propia Junta de Andalucía. Rafemo ha sido torero, Carmen, coincidiendo de joven de correrías taurinas para buscarse la vida con personajes como Curro Romero. Ha toreado en Sevilla y Madrid, donde obtuvo un notable triunfo. Vamos, Carmen, que como dicen los taurinos ‘se ha puesto delante’. El difícil mundo de los toros no le permitió que fuera él quien apareciera en las fotografías y decidió ponerse al otro lado de la cámara y retratar a los toreros. Ha tenido que adaptarse a las nuevas tecnologías, Carmen, desprenderse de las máquinas de recarga manual para la siguiente foto y pasar de los carretes de blanco y negro a la era de la fotografía digital, con lo que debe costarle a alguien de su edad hablar de edición digital, Photoshop y USB o Compact Flash.

     Hombre al que gusta el arte andaluz, ha ejercido como empresario de espectáculos de flamenco, de artistas andaluces. Incluso ha sido apoderado de toreros, Carmen… Pero siempre estaba en su mesita de noche una cámara, una cámara fotográfica para inmortalizar en otros matadores los muletazos que el destino no le dejó plasmar en un ruedo.

     Y ahora lo tenemos ahí, Carmen, apostado en una esquina, haciendo equilibrio sobre un pequeño taburete de madera que pone en peligro su propia estabilidad, mientras tus amigos e invitados del burladero ‘oficial’  y ‘chachipiruli’ de la Junta se hacen fotos de recuerdo en el callejón para después ‘chulear’ a sus amistades con un «Mira, aquí estoy yo, en el mismísimo callejón de la Maestranza, con mi amiga la delegada de la Junta»… Y mientras, Rafemo, con sus cuidadas canas de casi 80 años, con su humildad y su saco de buena persona a cuestas, subido a un pequeño taburete tambaleante de madera en una esquina de la plaza, intentando que no le estorben para hacer unas fotografías que le ayuden a compensar su modesta pensión. El callejón es para currar, Carmen; no para figurar.

     Se está jugando, Carmen, con la dignidad de una persona, al que quitan y levantan de allí, de la puerta de arrastre, cada vez que un toro debe ser arrastrado. Y no sólo la dignidad como persona, Carmen, sino como profesional y taurino. Después de tantos años haciendo fotos desde el callejón –incluso con pase de callejón concedido por Demetrio Pérez en su último año, justo antes de que tú, Carmen Tovar, llegaras el año pasado y le retiraras dicho pase de callejón-, que los profesionales taurinos le vean arrinconado, sobre un viejo taburete de madera resquebrajado, porque con tus nefastas actuaciones en tema taurino haya salido del callejón, es herirle en su dignidad como profesional y como persona. Nadie como a él le dolerá que le saluden viéndolo allí, en esa esquinita, casi sin poder moverse, a sus años…

     Has tenido la gran oportunidad este año, Carmen, de haber hecho justicia a este hombre bueno, a este taurino sevillano. El otro día precisamente le daban un homenaje en el restaurante ‘El Alabardero’. Si ibas a nombrar a un fotógrafo como asesor artístico de la presidencia, qué mejor reconocimiento que hacerlo en la persona del decano de los fotógrafos taurinos sevillanos, que además ha sido fraile antes que cura; que se ha puesto delante, vamos, y sabe de qué va el tema. Además, hombre prudente, de exquisito trato y más respetuoso de lo normal. Pero no, Carmen, que era mejor nombrar a tu amigo Martín Cartaya, vecino de tu pueblo, fotógrafo cofrade, al mismo al que ya le dedicaste una placita en tu pueblo de Castilleja cuando fuiste alcaldesa hasta hace poco, que ni se ha puesto delante ni nada, con todos mis respetos para él. Ese parece ser el error que ha cometido el bueno de Rafemo: no haber nacido en Castilleja, en tu pueblo.   Rafemo intenta buscar hueco para el objetivo entre los hierros. (FOTO: Javier Martínez)

     Rafemo no tiene quien le cante, Carmen. Yo le canto hoy a Rafemo. A la torería de la fotografía. A su clase y saber estar. A su estilo. A su mirar a los ojos cuando te habla. Al hombre incapaz de negar un favor. A la fidelidad a una profesión: los toros; y a una amiga inseparable: la cámara de fotos. A todo un caballero. A una persona buena. A ese abuelo afable y con canas que todos vemos reflejados en él, contando mil y una anécdotas de sus muchas vivencias taurinas. No había necesidad de hacerle esto, Carmen. No merece este trato. A Rafemo, no. De verdad, Carmen, que si esto es todo lo que vas a hacer en Sevilla, cuanto antes salgas del cargo, mejor para el toreo sevillano. Y lo digo en positivo. Ojalá tu partido (PSOE) te busque un puestecito aún mejor, más alto, pero nos dejes tranquilos, y tal y como estábamos hasta que llegaste. Rafemo es un pedazo de fotógrafo taurino, es una excelente persona que estoy convencido que ni la conoces ni interés en conocerle; tú, Carmen, te mueves a otros niveles.

     Esta tarde, Carmen, cuando tomes tu sitio preferente en tu dicharachero y supermegafantástico burladero ‘oficial’ de la Junta con tus amigos e ‘ilustres’ invitados, echa una miradita hacia la puerta de arrastre e intenta encontrar entre los brazos y cabezas a un señor mayor, canoso, de casi 80 años, con cara y alma de bueno, que subido a un viejo taburete tambaleante se aferra a la ilusión que le mantiene vivo: hacer buenas fotos de toros. Hasta que llegaste, Carmen, estaba en el burladero de gráficos; ahora lucha por ubicar su objetivo entre las cabezas que le molestan para captar una de sus excelentes imágenes.

     Por cierto, Carmen: Rafemo es su nombre artístico, sons sus iniciales, porque él es torero hasta para firmar las fotos. Detrás de Rafemo, detrás del fotógrafo, hay una persona, una persona humana con sentimientos. Se llama Rafael Fernández Moreno.

Rafemo, que no podía aguantar más en pie, encontró un hueco libre para descansar. Allí se afana en intentar que no le tapen el encuadre, algo que -como se observa- no siempre consigue. Mientras, la delegada carmen Tovar, justo debajo, con sus 'ilustres' invitados en el burladero de la Junta.


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