El novillero salmantino salió a hombros por la puerta de cuadrillas tras cortar una oreja a cada uno de sus buenos novillos. El portugués Tomás Bastos pasea un apéndice del buen quinto y el mexicano Emiliano Osornio sólo escuchó palmas del noble cuarto. Notable novillada de Talavante. Menos de media plaza.
SEVILLA / Corrida de toros
NOVILLOS: Se han lidiado novillos de la ganadería de Talavante, bien presentados, nobles y de notable juego. Una buena novillada. Muy noble, aunque con poquito fondo el primero; con calidad en las embestidas el segundo; encastado y noble el tercero; muy bueno el cuarto; con clase en sus acometidas el quinto; mansito en el caballo, pero bueno en la muleta, el sexto.
NOVILLEROS: –Emiliano Osornio (de corinto y azabache), silencio y palmas.
–Tomás Bastos (de blanco y plata), vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso.
–Julio Norte (de rosa y oro), oreja y oreja.
CUADRILLAS: Saludaron tras parear al quinto Joaquín Oliveira y Fernando Sánchez.
INCIDENCIAS: Menos de media plaza.
Manuel Viera.-
Julio Norte es un novillero a la sazón que torea muy bien. Sobre todo hizo gala en todo momento de un toreo sólido y de una sensibilidad peculiar en la tarde de su presentación. Fue una lidia henchida de raza y valor. De ganas de triunfo. Con una valiosa versión del natural hilvanada con muy buenos pases de pecho. Tal vez un poquito hacia fuera, pero largos y hondos. Un toreo cuya gran virtud es aparecer espontáneo y sencillo, siendo en realidad mucho más complejo de lo que aparentaba. Se lo hizo a un gran novillo de Talavante lidiado en tercer lugar.
Manejó despacio el capote y midió al utrero en el tercio de varas. De hinojos lo toreó con la diestra en unos inicios de faena vibrantes y poderosos, para llegar de inmediato al público con muletazos profundos y ligados con la mano derecha. Después, de forma rotunda, fue trazando el toreo al natural, acompasado y de manera sutil e inteligente aunque con una pizca de holgura en el ajuste. Faena valiosa por su enorme valor y ansias de triunfo. Acabó con muletazos diestros, los mejores, para finalizar de estocada. La oreja fue justo premio.
También le cortó la oreja al mansito sexto que tuvo, después, muy buenas embestidas en la muleta del diestro salmantino. Julio lo templó con la derecha y mostró su valor. Estuvo profundo con la izquierda, trazando naturales de mano baja y, aunque toreó despacio, resultaron algunos demasiados lineales; otros de mano baja fueron más emotivos. Estocada precedida de pinchazo y oreja.
Tomás Bastos es un torero que recrea con ejemplar sensibilidad su tauromaquia sin caer en ningún momento en la vulgaridad. Un toreo que, además, transmite una gran veracidad. Un toreo serio de indudable belleza y comunicación. Un toreo de talento e inspiración. Sin embargo, me decepcionó con el notable quinto, un novillo con un excelente pitón izquierdo que mereció mucho más que ese toreo largo y profundo, pero muy desplazado hacia fuera. Toreó despacio con la derecha, consiguiendo series muy logradas, pero abusando del toreo en línea. Cambios de manos, toreo en redondo y una estocada que le valió una oreja.
Tuvo calidad en la embestidas el noble segundo. Tres verónicas y la media trazada a pies juntos alcanzaron un cierto interés. Aun así, resultaron imprescindibles en la faena unas series de ligados muletazos diestros, muy logradas. Muletazos templados, hilvanados con cambios de manos con gusto. Bajó la calidad en la siguiente serie, algo holgada y también al natural. La faena tuvo atisbos de interés aunque el resultado quedase por debajo de las intenciones. Falló con las espadas y dio una vuelta al ruedo.
Emiliano Osornio, se presentaba en Sevilla y ninguno de sus novillos brindó a los sevillanos. Raro el mexicano. El torero de Toluca embroca la embestida con el capote de forma brillante, se coloca muy bien para torear, quiere hacer el toreo puro, pero no llega con su tauromaquia a los tendidos. El primero fue un novillo muy noble pero con escaso fondo. Tal vez por esto, el mexicano, tras un buen ramillete de verónicas trazadas muy despacio y rematadas con una gran media, casi nada dijo después. Sólo fueron detalles del toreo que atisba, pero de ninguna manera calaron en la gente. Igual con el toreo de izquierda, bien colocado, trazó el natural con una frialdad pasmosa. Muy clásico, sí, pero con escaso sentimiento. Dos veces pinchó antes de la estocada y fue silenciado.
Muy bueno fue el cuarto, como casi toda la novillada de Alejandro Talavante. Osornio volvió a torear muy bien con el capote, pero con la derecha, aunque hizo cosas buenas, su toreo no llega a los tendidos. Parecido caso con el toreo al natural. Detalles en unos trazos ejecutados muy despacio, que quedaron en eso, en detalles. Tras pinchazo escuchó algunas palmas.
AL NATURAL
Anclado en el pasado
Francisco Mateos.-
Quizás como dice mi hija vivo anclado en el pasado (musicalmente hablando; ‘los 80’, ya se sabe), y lo mismo me puede ocurrir taurinamente. Echo de menos. por ejemplo. las dos rayas de picar maestrantes: desaparecen muy pronto y, además, ya no son de color rojo-burdeos, ahora son marrones, casi pardas. Dos tristes rayas muy oscuras que desaparecen, en parte porque además el ruedo se deshace muy pronto. No es que esté suelto, porqué aparentemente está bien prensado, pero no asienta bien y nada más que las pezuñas de los caballos o la de los toros las hincan con fuera y violencia, se abren hoyos y aparecen terrones del albero compactado. Lo hablaba con un torero que ya ha toreado en esta Feria y me decía que es verdad que hay hoyos, y que en una de sus faenas se le torció un poco el tobillo en el transcurso de la faena. Cuidado con ello.
Otras de las modas nuevas es la de reactivarse la música tras un desarme nada más el torero tiene el engaño otra vez en la mano. A ver, tradicionalmente en esta plaza, si hay un desarme, la música ha parado el pasodoble. Hoy le pasó a Tomás Bastos en el segundo, con un feo e inoportuno desarme cuando la faena tomaba altos vuelos. Pepín Tristán mandó parar el pasodoble, pero nada más recibir de su banderillero una nueva pañosa, antes de empezar muletazo alguno, ya estaba otra vez atacando el pasodoble; en mi época tenía que dar al menos otros tres o cuatro muletazos buenos para reactivarse. Para cesar el pasodoble seis segundos y otras vez empezarlo, mejor no interrumpirlo por un desarme.
El buen juego de la novillada de Talavante no puede tapar la escasa presentación de los novillos, A Sevilla en plena Feria de Abril no se puede traer una novillada tan escasa de trapío. Y eso que echaron tres para el campo en el reconocimiento por falta de remate. Los tres novilleros -que estuvieron bien- deberían haber estado mejor. Tomás Bastos más técnico, poderoso y demasiado agarrotado; le falta gustarse más, acortar espacio entre su cuerpo y el del astado, y descolgarse, algo que sí logro hacer Julio Norte, un novillero con capacidad y personalidad en su toreo. El mexicano Osornio tiene tanta clase en su toreo como frialdad; y ya es raro que un mexicano sea frío en su toreo. Lo demostró al final de la faena del cuarto toro, con unos naturales de categoría que levantaron ovaciones pero precedida de una faena tan elegante como fría.
LA VOZ DEL ABONADO
Todo ocurrió al principio
Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-
Emiliano Osornio recibió a su primero -abanto, como todos- con un buen ramillete de verónicas. Llevó al novillo al caballo galleando por chicuelinas y le hizo un buen quite de nuevo por verónicas. Tras el segundo puyazo quitó Tomás Bastos por unas tafalleras y abrochó con una media a cámara lenta, y le respondió el mexicano también por verónicas, cerrando con otra buena media.
Pero ahí acabó lo verdaderamente torero de la tarde, más allá de un par de tandas de naturales y algún ayudado por bajo de Emiliano en el cuarto, dónde demostró que se pasa los novillos muy cerca, no como sus dos compañeros de cartel, y que quiere hacer el toreo de verdad; otra cosa es que le salga siempre, aunque tuvo el peor lote, todo hay que decirlo.
El resto de la novillada se llenó del triunfalismo maestrante imperante. Los novillitos de Talavante regalando embestidas de ensueño y los otros dos novilleros aplicándoles el toreo moderno, ese que manda los toros hasta el infinito y más allá, y que vayan volviendo mientras que yo echo la pata atrás, y así varias veces en cada tanda.
Tomás Bastos tuvo un lote para salir encumbrado de Sevilla. El segundo era una maquinita de embestir y se dedicó a hacerle la noria y otros pases de baja estofa. En el quinto, más o menos lo mismo. Mató a sus dos novillos de forma contundente, y en el primero Gabi le negó la oreja que luego le dio en su segundo. Con su pan se lo coma.
Julio Norte es un novillero que hará carrera porque tiene toda la pinta del Juli. Es bajito también y se dobla toreando más que él. Le tocaron otros dos buenos novillos muleteros, el último un manso que luego se quedó en la muleta y les hizo la misma faena, pasándose al novillo a un par de calles, aunque dio algún buen natural suelto. Como mató rápido a sus dos oponentes pues Gabi le soltó una oreja en cada novillo. En su defensa hay que decir que había mayoría de pañuelos.
En resumen, con todas las orejas que se dieron, me quedo con el toreo del único que no cortó ninguna, Emiliano Osornio, que no es el de los juguetes. Aunque esto es muy difícil, tiene mimbres y gusto con capote y muleta; eso sí: tiene que aprender a matar y fue tan torero que no quiso salir a saludar la ovación que le dimos unos pocos tras el cuarto porque le había dado un metisaca bajo fulminante a su segundo novillo.
PD: A Fernando Sánchez se le aplaude hasta por pares a toro pasado.
GALERÍA GRÁFICA
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