BALANCE de la jornada

El Cid y Luque ‘puntúan’ en Palencia

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El Cid y Daniel Luque, esta tarde en Palencia. (FOTO: Comunicatauro)
El Cid y Daniel Luque, esta tarde en Palencia. (FOTO: Comunicatauro)

En la última corrida de la Feria de Palencia han logrado cortar sendas orejas los diestros sevillanos Manuel jesús ‘El Cid’ y Daniel Luque, a pesar de que se han lidiado toros bajos de raza de la ganadería de Los Bayones. La disposicion de los toreros estuvo por encima del escaso juego de los astados.

Redacción.-

     El balance de las actuaciones de toreros sevillanos que han realizado el paseíllo hoy, jueves 2 de septiembre, ha sido el siguiente:

CORRIDAS DE TOROS

  • Palencia: Se han lidiado toros de Puerto de San Lorenzo y uno -el sobrero lidiado en tercer lugar- de Los Bayones, bajos de raza. Enrique Ponce, saludos y oreja. El Cid, silencio y oreja. Daniel Luque, silencio y oreja. Tres cuartos de plaza.

     Según la crónica de burladero.com sobre la actuación de El Cid y Daniel Luque esta tarde en Palencia, «El Cid tuvo más disposición que toro. Saludó con un manojo de buenas verónicas, pero poco más pudo hacer porque el del Puerto de rajó. Con la muleta en la mano, porfió sin respuesta en el toro salmantino de Lorenzo Fraile. Con el quinto de nuevo derrochó voluntad pero el desrazado toro salmantino no le permitió más que una estocada. Firme y decidido, tiró del toro el sevillano y protagonizó buenos pasajes al natural. Luque pechó con un tercero bis de Los Bayones, de aviesas intenciones,que entraba andando en las suertes y radiografíaba al torero justo antes del embroque. El de Gerena estuvo firme y enrazado con el desrazado animal. Tiró de bragueta y de mano derecha para enjaretar tandas que tenían al menos emoción. Sin embargo, la estocada le hizo guardia y el posible trofeo se quedó en silencio. Lo bueno de Luque en el sexto fue la frescura. El sevillano no se quiso ir de vacío con otro toro que punteaba la muleta por abajo y se quedaba a mitad de camino por arriba. Además, tuvo que mantenerlo de pie, por lo que fue fundamental dar un tiempo entre muletazos. Lo mató perfecto, en la yema, y cayó patas arriba el toro. La corrida, con la oreja final, quedó en empate».

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