Ahí están ellas dos. Dos ‘guiris’ de los muchos que han alimentado las paupérrimas entradas de los festejos maestrantes desde el 14 de agosto hasta ayer, fin de temporada, excepción hecha de los dos festejos de San Miguel, protegidas estas bajo el escudo del abono abrileño. Sin emoción en el ruedo, con ganado descastado y sin fuerzas, y con carteles poco atractivos que inciden en el declive de fechas emblemáticas en la Maestranza, los casi vacíos tendidos maestrantes parecen que quedan perfectos para hacer cierta la película de Fernando León de Aranoa: «Los lunes al sol».
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ENTREVISTAS
REPORTAJES
Frustración entre los aficionados
La salvaje aventura de conseguir entradas en la Maestranza
SEVILLA TAURINA ha estado presente en la apertura de taquillas. Sorprendía el aspecto personal de los 20-25 primeros de la enorme cola, al igual que sorprendía la ausencia de policías pese a la enorme transacción de efectivo y los tentáculos de la reventa. A los 11 minutos ya no había entradas para Resurrección.
Los maestrantes ya quisieron romper en 1956


















