LA ALGABA - Festival a beneficio de Haití

Quien tuvo, retuvo

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A sus casi 70 años, Espartaco padre parece un auténtico novillero. (FOTO: Álvaro Pastor)
A sus casi 70 años, Espartaco padre parece un auténtico novillero. (FOTO: Álvaro Pastor)

Los veteranos Espartaco padre y Ruiz Miguel, con sendas faenas llenas de entrega y técnica ante los mejores astados, los más destacados del entretenido festival a beneficio de los damnoficados por el terremoto de Haití. Buenos apuntes también de Joselu de la Macarena y Salvador Vega.

ASTADOS: Se han lidiado astados de Albarreal, Espartaco, Sorando, Buenavista, Peñajara y tres erales de Escardiel, de juego variado, destacando los dos primeros.

ACTUANTES:Espartaco padre, dos orejas y rabo.
Ruiz Miguel, dos orejas y rabo.
Joselu de la Macarena, dos orejas.
Enrique Peña, una oreja.
Salvador Vega, dos orejas y rabo.
Emilio Molina, palmas.
El Manriqueño, una oreja.
Juan Moreno, una oreja.

INCIDENCIAS: Festival a beneficio de los damnificados por el terremoto de Haití, promovido por la Hermandad del Rocío de la Macarena. Media plaza.

 

 A sus casi 70 años, Espartaco padre parece un auténtico novillero. (FOTO: Álvaro Pastor)

 Inma León.-

     Entretenido festival en la plaza algabeña de los carros a beneficio de los damnificados por el terrible terremoto en Haití, promovido por la Hermandad del Rocío de la Macarena, en la que Espartaco padre y Ruiz Miguel han demostrado que la experiencia es un grado. Todo hay que decirlo, corrieron en suerte con los mejores novillos, pero ambos estuvieron a la altura de sus oponentes.

     Espartaco padre se acopló con el novillo de Albarreal, que metió bien la cara en el capote. Empujó en el peto y con la franela empezó por abajo y se lo llevó a los medios, terrenos donde el de Espartinas se sintió a gusto por el derecho, con derechazos profundos y largos y advirtiendo a los chavales de su Escuela que le queda mucha cuerda. Demostró que está en forma y se sintió con desplantes muy toreros. Por el izquierdo, el novillo fue más protestón, pero se confió con él y culminó el trasteo con una fulminante estocada.

     El otro veterano de la tarde, Ruiz Miguel, hecho un chaval, demostró seguridad y que está sobrado delante de los toros. Se gustó con el pasodoble ‘Manolete’ de fondo con un trincherazo con mucho gusto y una gran dosis de maestría. Se sintió con el capote y con la muleta enterró los pies, quedándose en el sitio e hilvanando una faena de muleta sin rectificar. El novillo de Espartaco tuvo muy buen fondo que Ruiz Miguel supo aprovechar.

     Pepe Luis Vázquez fue baja en la tarde por un golpe en la mano que recibió el día anterior al entrar a matar en el festival de Lucena del Puerto, así que la cosa corrió turno y Joselu de la Macarena lanceó a un novillo de Sorando colorado y fuerte que estaba deseando de cantar la gallina. Se lo trajo a contraquerencia y consiguió enjaretar naturales con gusto, pero el animal cada vez se quedaba más corto, buscando los tobillos del macareno.

     A Enrique Peña le tocó un novillo feo de Buenavista que nunca terminó de entregarse, salía muy abanto de los engaños y puso en apuros a uno de los banderilleros. Con la muleta fue de menos a más, demostrando nobleza, y dejó a Enrique gustarse por el izquierdo. No obstante, al comenzar una tanda de manoletinas se rajó y ya poco pudo hacer.

     Salvador Vega estuvo asentado con el capote. Con la muleta el novillo de Peñajara transmitió poco y fue soso, pero el malagueño -que lo brindó a Espartaco padre- se dobló con su oponente hasta los medios e intercaló naturales de calidad en un trasteo intermitente.

     Los novilleros, ante erales de Escardiel, estuvieron a la altura. Emilio Molina lidió un ejemplar pegajoso que no lo dejaba ni respirar con muy poca fuerza y que no terminaba el viaje por el pitón izquierdo. Lanceó bien con el capote, pero con la muleta intentó llevarlo a media altura, algo complicado porque en cuanto le bajaba la mano, el animal se caía. No obstante, demostró buenas maneras y fue ovacionado. El Manriqueño lidió su eral con muy buen aire, quebrando la cintura ante muchos de sus paisanos que se encontraban en los tendidos, los cuales se estremecieron cuando recibió una voltereta muy fea de la que cayó de espaldas en el albero algabeño, al vencerse el eral por el izquierdo y orientarse de todo. 

    El último, el novillero local Juan Moreno, demostró raza y que tiene ganas de ser alguien en esto con las rodillas en tierra. El de Escardiel le propinó una voltereta muy fea, feísima, y en el suelo hizo por él, pero resolvió la papeleta y lo pasaportó de una estocada y de un certero descabello. 

 

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