
El onubense firma una tarde rotunda de buen toreo y enorme capacidad, aprovechando la nobleza de dos grandes toros de El Parralejo, con vuelta al ruedo para el tercero. Corta tres orejas y sale a hombros por la Puerta del Príncipe. Emilio de Justo y Diego Urdiales no tienen su tarde, por debajo de sus toros.
SEVILLA / Corrida de toros
TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de El Parralejo, correctos de presentación. Los tres primeros ofrecieron un buen juego en todos los tercios, con clase y recorrido en la muleta. El tercero fue premiado con la vuelta al ruedo. Noble el cuarto; reservón y apagándose el quinto; se dejó el sexto.
ESPADAS: –Diego Urdiales (de nazareno y oro), silencio tras aviso y saludos tras aviso.
–Emilio de Justo (de tabaco y oro), saludos y silencio.
–David de Miranda (de azul marino y oro), dos orejas y una oreja.
CUADRILLAS: Saludaron en banderillas Antonio Chacón y Pérez Valcárce.
INCIDENCIAS: Lleno de ‘No hay billetes’. El banderillero Fernando Pereira fue atendido en la enfermería de «un varetazo en muslo derecho y erosión en el glúteo, de pronóstico leve».
Francisco Mateos.-
No caben más ganas de ser torero que las demostradas por David de Miranda. Cincelado a sangre y fuego, al que nunca nadie le ha regalado nada, el onubense ha demostrado por segunda Feria consecutiva que quiere y que puede. Se le podrán achacar matices artísticos, pero Miranda da todo lo que tiene y con absoluta verdad, y diría yo que hasta con generosidad. Si el año pasado irrumpió como un volcán en erupción en la Feria de Abril, siendo el único torero en salir a hombros por la Puerta del Príncipe, esta Feria de Abril de 2026 va por el mismo camino, y hoy dejó de nuevo esa imagen triunfal atravesando el pórtico de la gloria del torero sevillano.
Contó para ello con una gran corrida de toros, con un lote de toros bravos y nobles, destacando ese tercer toro de El Parralejo que dio juego en todos los tercios y no dejó de embestir a la muleta de David en las afueras, muriendo en el mismo centro de la plaza. Vibrante fue el saludo capotero de David. Tras la buena pelea en varas y la alegría en banderillas, el de Trigueros no se lo pensó y en la primera tanda ya había conseguido la música y que el toro estuviera en las afueras. Toreo generoso, de distancias, de presentar la muleta por delante bien planchadita, con mucha, muchísima ligazón, tanto que se sucedían los redondos por la derecha uno tras otro. Ya en los medios, el toro acudía con prontitud a los cites, humillando y rematando la trazabilidad de la muleta. Con la zurda, los primeros naturales fueron acelerados, pero los últimos, ya muy entregados toro y torero, brotaron con temple y compás. El toro era de carretón y David de Miranda lo cuajó. Lo cuadró con la espada en los medios y allí fue el estoconazo; el toro se echó en la misma boca de riego. La plaza era una locura de pasión por la vibración de toro y torero. Dos orejas para el torero y vuelta al ruedo para el torero. Ni ápice de discusión.
Había que abrochar la Puerta del Príncipe con un trofeo más del sexto; nadie imaginaba un resultado final diferente del ‘terremoto Miranda’. También sacó nobleza el sexto, al que lanceó templado con delantales. Otra faena en los medios, citando largo, vibrante y con transmisión. Se había venido un poco abajo el toro por del derecho. Enrique Ponce -su apoderado- le indicó desde el callejón que pasara la muleta a la zurda. No le hizo caso, porque estaba tan metido en su gran capacidad que sabía que podía levantar el altísimo nivel toreando otra tanda por la derecha. Templó y lo consiguió. Le siguió una tanda de naturales con alguna aspereza pero rematada con un pase de pecho larguísimo. En las apretadas mondeñinas finales puso la emoción de las apreturas antes de cuadrarse y agarrar otra buena estocada. Se premió con una oreja -que era el justo premio-, aunque se pidió el doble trofeo. Tres orejas y Puerta del Príncipe con fuerza y sin margen para discusión. Así debe ser en Sevilla. Y así hay que venir a la Maestranza.
Decepcionó Diego Urdiales. El ‘señalado’ por Curro no estuvo acertado en su primero, otro gran toro que le desbordó en las primera arrancadas. Es verdad que fue templando y ahormando la acelerada embestida, que se revolvía rápido, pero no terminó de poderle al toro. Lo mató haciendo guardia por salirse claramente de la rectitud y necesitó de varios descabellos. Sevilla sentenció con una ovación al toro y un silencio de los que duelen al riojano. El cuarto fue otro toro que embistió en las afueras. Hubo muletazos templados y elegantísimos de Urdiales, pero de uno en uno, con tiempos muertos. Mejoró la imagen de Urdiales, pero en el conjunto de la tarde queda un lote con posibilidades de triunfo gordo que no aprovechó.
Emilio de Justo se gustó en el quite por chicuelinas tras el puyazo del segundo toro, otro astado de triunfo. Le replicó David de Miranda con apretadas gaoneras. La faena tuvo un comienzo deslumbrante de transmisión y poder del cacereño, pero se fue diluyendo el nivel artístico, de más a menos, hasta el punto de que llegó a cesar el pasodoble. La actuación del torero quedó por debajo del toro, que fue aplaudido en el arrastre. El quinto tenía clase pero se fue apagando en la faena, duró muy poco. Fue el único deslucido del gran encierro del Parralejo. Emilio se perfiló para entrar a matar fuera de la rectitud, aunque metió bien la espada.
AL NATURAL
Artimañas administrativas
Francisco Mateos.-
La corrida de El Parralejo tiene todas las papeletas para convertirse en la triunfadora de la Feria de Abril; tanto el premio a la ‘Corrida más completa’, como al ‘Mejor toro’, el lidiado en tercer lugar por David de Miranda. Corrida correcta de presentación, que es lo mínimo exigible para una plaza como la Maestranza. Cuando un ganadero es contratado para Sevilla en plena Feria de Abril se supone que es un magnífico escaparate para traer lo mejor de su casa, y eso comienza por la presentación. La de El Parralejo tuvo una dignidad de presentación, estaba en lo mínimo exigible; de ahí, para arriba.
Lo que no alcanzo a comprender, y al margen del gran juego de la corrida, es por qué un ganadero tiene que liarse con detalles y artimañas administrativas que me dejan una sombra sobre la enorme luz de la gran corrida de toros. Y me refiero al primer toro, nacido en abril de 2022; es decir, que este mes de abril de 2026 está cumpliendo los cuatro años. Aunque administrativamente, se considera sólo el mes de nacimiento, y por tanto todos los toros ‘nacen’ los días 1 de cada mes, este primer toro, si realmente ha nacido a finales de este mes, no tendría -físicamente, aunque administrativamente sí- la edad reglamentaria para lidiarse como toro, al ser un novillo.
¿Realmente hay necesidad de estar buscando todo al límite? Entiendo que quizás el ganadero tenía mucha confianza en este toro, pero hay otras plazas posteriores, o incluso dejarlo para la Feria de Abril de 2027, que daba tiempo, y no escudarse en la artimaña administrativa para colar un posible novillo como toro, aunque sea validado administrativamente.
LA VOZ DEL ABONADO
Ojalá muchas tardes como esta
Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-
Por fin hemos visto toros en la Maestranza tras el desfile de animales sin trapío impropios de una plaza de primera en tardes anteriores. La corrida de ‘El Parralejo’, sin ser nada aparatosa, reunía las mínimas condiciones exigibles para Sevilla. Armónicos por delante y por detrás. El único borrón, el que saltó al ruedo en quinto lugar, sin trapío y sin la clase y la casta de sus hermanos. El tercero que atendía por ‘Secretario’ mereció los honores de vuelta al ruedo. Repetidor en el capote, derribó en la primera vara empujando con fijeza y por derecho y en el segundo encuentro, también por derecho, empuja y pelea. Un detalle nada insignificante y muy inusual. Fue colocado correctamente en las dos varas.
También destacable fue el primero de la tarde, el más encastado. Todo movilidad, buscando los engaños. No se limitaba a pasar, embestía con fuerza y ganas de comerse capa y muleta, pero Urdiales no lo entendió. Planteó una faena de proximidad cuando el toro pedía lejanía, embarque y temple. Muchos pases y poco toreo. El semblante del torero era el espejo y reconocimiento de su fracaso con este toro. Al cuarto, que no peleó bien en varas, Urdiales le pega pases que nunca pueden llegar a convencer al aficionado. Sí, mucha técnica, pero el buen toreo requiere sentimiento y temple. A favor de Urdiales: el toro duró poco y posiblemente esto puede servirle de justificación. Mala tarde del riojano.
El cacereño Emilio de Justo, una de cal y otra de arena. En su primero, lances sin brillo. El toro se deja pegar en la primera vara y simulan la suerte en la segunda. Buen quite de Emilio en un ramillete de chicuelinas. Antonio Chacón parea primorosamente. Con la pañosa, De Justo se dobla bien para comenzar y después seguir con varias tandas con la derecha que destacan por su limpieza, dominio y temple. El toro se apaga pronto y la faena fue a menos, enfriando al público. Estocada entera y no hubo apenas petición de trofeo.
El triunfador fue, igual que el año pasado, el triguereño David de Miranda. Cierto es que le tocaron en suerte dos buenos toros, sobre todo el tercero de la tarde. En este torero hay que destacar varias virtudes muy importantes que prevalecen sobre los que algunos le achacan de torero basto. Miranda es un torero de mucho valor, pisa terrenos comprometidos, pero como es dominador y nada exento de técnica, ese tipo de toreo campero de entrega y sentimiento hace que llegue a los tendidos, y más si está arropado por paisanos, como sucedió esta tarde. Corta dos merecidas orejas en su primero y una tercera en el sexto, así que merecida Puerta del Príncipe para David de Miranda.
Con la racha que llevamos con el desdichado palco de la Maestranza, es de justicia reconocer que esta tarde Macarena de Pablo Romero estuvo bien, primero abriendo la Puerta del Príncipe cuando hay que abrirla y no cuando hay verbenas, y luego no concediendo la segunda oreja a Miranda en el sexto.

















