
Buena tarde de toros de preferia, con un encierro de Santiago Domecq justa de presentación pero de juego muy interesante. Miguel Ángel Perera ha toreado templado y dominando, cortando una oreja a su primero. Otra oreja para el clasicismo de David Galván. Y oreja para la calidad de Aarón Palacio.
SEVILLA / Corrida de toros
TOROS: Se han lidiado novillos de la ganadería de Santiago Domecq, bien presentados y en líneas generales nobles y bravos. Bravo y noble el primero; de muy buen pitón izquierdo el segundo; mansito encastado y buen pitón derecho el tercero; pronto y con genio el cuarto; muy soso y poco fondo el quinto; muy noble el sexto.
ESPADAS: –Miguel Ángel Perera (de azul turquesa y oro con cabos negros), oreja y saludos.
–David Galván (de tabaco y oro), oreja y silencio.
–Aarón Palacio (de negro y oro), saludos y oreja.
INCIDENCIAS: Casi media plaza.
Manuel Viera.-
Santiago Domecq suma y sigue. Cuatro, de los seis toros lidiado de su ganadería, han facilitado el triunfo de la terna. Una corrida aceptablemente presentada y reses de nota en bravura y calidad en sus embestidas. El primero entregó extraordinarias y nobles acometidas a la obra realizada por Perera. Por Miguel Ángel no pasa el tiempo; a su poderío con las telas, le ha agregado solera a su toreo. A la verónica se lo llevó a los medios para acabar los acompasados lances con una media muy cerca de la boca de riego. La suerte de varas fue puro trámite, y tras su acostumbrado comienzo de faena con su pase cambiado por la espalda, de hinojos, templó y ligó la embestida con la mano diestra en un comienzo de faena de impacto. No más de diez minutos de toreo que incluyeron soberbios trazos diestros y enormes pases de pecho y, sobre todo, un final en redondo y el exquisito toreo al natural llevándose la embestida muy atrás. Los detalles finales por abajo rubricaron un faena acabada con contundente estocada. La oreja fue de peso.
El cuarto mostró más genio que bravura, y además dobló las manos a la salida del caballo de picar. Sólo alcanzaron un cierto interés las primeras series diestras. Aun así resultaron imprescindibles en una faena de escasos logros, aunque a veces hubo momentos de toreo profundo y sobria intensidad en los pases de pecho. Pero faltó el natural. Estocada que fulmina y le ovacionaron en el saludo.
El segundo mostró un extraordinario pitón izquierdo. David Galván destacó con tres verónicas y la media de buen son, comenzando la lidia con la derecha con dubitativos pases en línea. Después, no sólo toreó despacio y en la vertical, sino que lo hizo de verdad. Y todo asimilado por unos tendidos gozosos de su toreo. Un toreo que pondera después con unos naturales de frente que llegaron con pasión a los tendidos. Emociones con las que se le reconoce la lidia, o, sin salir de lo mostrado, el relato de una forma de torear que gusta y llega. Unos detalles por abajo finiquitaron lo hecho. Tras la estocada paseó la oreja.
El quinto fue un toro muy soso y con poquito fondo. El diestro de San Fernando le dio unos bonitos lances con templanza. Lo intentó después con la derecha, pero tuvo que desistir ante un toro venido a menos y muy parado. Acabó con él de un estocada y descabello.
El sexto fue otro toro de nota alta. Aarón Palacio lo toreó muy bien a la verónica. Tuvo ritmo y cadencia el capote del torero maño. Casi que no lo picó, aunque fue fijo al caballo y encastado se mostró después en la muleta. Como cualquier otro arte creativo, el toreo es un testimonio de aquel que lo hace y lo dice. Y el diestro de Biota lo hizo en una faena de constante interés con la derecha, en un comienzo de hinojos muy emotivo. El natural fue extraordinario, recreó cada trazo con una profundidad y elegancia admirable. La frescura con la que toreó fue tal que me atrevo a decir que algunos parecían que estaba descubriendo el toreo. Toda una creación que apareció con una enjundia inesperada. Todo muy despacio. Tras la estocada una muy bien ganada oreja.
Con el tercero no se entendió, un toro que iba y venía con un puntito de mansedumbre. Toreó con la derecha sin que le cogiese el ritmo de la embestida. Y con la izquierda trazó el natural sin demasiada emoción. Faena muy desigual, con fases de buenos trazos pero sin decir nada extraordinario en lo hecho. Tras la estocada lo remató de tres descabellos. Lo obligaron a saludar.
AL NATURAL
Baja actividad laboral
Francisco Mateos.-
Tanto como le gustan a los señores de la Junta de Andalucía (sean del PSOE o del PP, lo mismo son, porque lo único que le gustan es desmontar y montar Reglamentos para desbaratarla cada vez más de su auténtica esencia y, sobre todo, jugar al ‘taurineo’ y ‘postureo’; más aún en estos días estelares de toros), ¿por qué no se atreven ya de una puñetera vez a crear una nueva modalidad de festejos: las corridas sin picadores? No sé a cuento de qué se molestan cada tarde a dos señores -picadores los llaman, aunque varilarguero sería más adecuado; porque lo de picar, como que no- a venir a una plaza de toros, vestirse de incómoda vestimenta, subirse a un equino mastodonte, darse una vueltecita por la Maestranza como un japonés que entra a ver el museo taurino, y marcharse tal cual ha venido. Si hay que ir, se va; pero ir ‘pa ná’, como que no. Cualquier empresario de cualquier actividad despediría a los picadores por baja actividad laboral.
Sigo esperando a que el genio de Morante se atreva de una vez por todas a torear a un toro sólo con el capote, de principio a fin. José Antonio, tan creativo, puede hacerlo; el Reglamento de los políticos de la Junta no lo prohíbe. Tras el saludo de capote, amplio y tan largo como estime oportuno, como parece que es preceptivo, pues que lleve al toro al caballo para la simulación de la desaparecida suerte de varas de cada día. Y tras las banderillas, que el de La Puebla coja de nuevo su capote y ponga en práctica tantas suertes y variadas que permite este trebejo; las actuales y que siga desempolvando las caídas en desuso, que para eso Morante es el nuevo ingeniero del pasado. Faena de capote, breve, justa, medida, variada, de belleza, cargando la verdad en cada lance. Y acabadas las series, con el mismo capote, perfilarse en corto, montar la espada, y a punta de capote volcarse arriba para una estocada a ley. Y así demostramos, de paso, que al toro actual -salvo excepciones- no hace falta picarlos; dos sueldos que se ahorrarían los matadores y diez minutos que acortamos el espectáculo.
Y se cantará, y con toda la razón, que la corrida de esta tarde de Santi Domecq ha sido un gran espectáculo por el buen juego de los astados; claro que sí. Ojalá salieran cada tarde tres o cuatro con las embestidas de los de hoy. Pero ese buen juego no debe tapar de ninguna forma dos aspectos básicos y exigibles a un verdadero toro de lidia: una correcta presentación para la categoría de una plaza como la Maestranza y una suerte de varas de verdad. Sin esas dos premisas exigibles a un toro, por muy bueno y vibrante que sea su comportamiento en la muleta, no podrá ser considerado como un toro completo de premio. Será otra cosa, un toro ‘moderno’, pero no un ‘toro-toro’.
LA VOZ DEL ABONADO
¿Y si los picaran?
Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-
Indudablemente Santiago Domecq es en la actualidad la mejor ganadería de este encaste, con el permiso de Fuente Ymbro, que es otra cosa. Pero viendo la corrida de hoy yo me pregunto: ¿aguantarían al mismo ritmo si los picaran de verdad? Yo creo que no, y se ha visto en parte hoy porque los dos primeros, a los cuales les han hecho menos sangre que le saco yo a un perro para un análisis, son los que más han durado. Con esta suerte de varas no sé de qué se quejan los antitaurinos.
Corrida de nuevo muy muletera, casi todos los toros aplaudidos en el arrastre, a excepción del quinto, el mejor presentado (ese debe ser el toro de Sevilla, José María, y no los novillos que nos cuela todas las tardes).
Perera estuvo bien con el capote en su primero, un gran toro en la muleta al que toreó mejor de rodillas que de pie, y en el que anduvo por debajo del toro, pero como mató a la primera y en el palco estaba Pepín, pues oreja al canto. Su segundo ya no fue tan bueno y él ya no se echó de rodillas.
David Galván quiere ser Ponce pero sin serlo. Torea a media altura y muy despegado, siendo más torero de adornos que de toreo fundamental, pero es de alabar su estocada al segundo, del que le concedieron otra oreja.
Aarón Palacio toreó a su primero con más prisa que Begoña Gómez viendo cerca al juez Peinado. Sin embargo, se templó algo con el novillo último, al que le sacó algunos pases meritorios, sobre todo con la izquierda. Mató a la primera y no se iba a ir sin oreja, que para eso hay nueva empresa (y estamos que lo regalamos), aunque por desgracia los presidentes son los mismos.
Con todo, que todas las corridas fueran cómo esta, pero por favor Don Santiago: échele usted más cuenta al caballo en la selección.
En su ganadería hay casta para ello.
GALERÍA GRÁFICA
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