AL NATURAL

Respeto

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El doctor Octavio Mulet, adelantándose a su compañero Ramón Vila. (FOTO: Javier Martínez)
El doctor Octavio Mulet, adelantándose a su compañero Ramón Vila. (FOTO: Javier Martínez)

«…Al doctor Octavio Mulet y su equipo le llegaron dos toreros con la cara calavérica anunciando su partida al más allá: los banderilleros Jesús Márquez y Luis Mariscal. Llegaban sin sangre. Y ahí están. Disfrutando de la prórroga de vida que las manos del doctor Mulet y su equipo de la enfermería sevillana le han regalado…»

Francisco Mateos.-

     La actuación quirúrgica realizada a El Juli tras su cornada en la Maestranza se ha cuestionado desde algún sector. No me parece lo correcto ni lo adecuado. Dudar de la profesionalidad no sólo del cirujano Octavio Mulet, sino del equipo médico de la enfermería de la plaza de Sevilla, me parece, cuanto menos, atrevido. Sobre todo si no se está al nivel de conocimientos del doctor Mulet. A nadie nos gusta que tomen nuestro trabajo como un juego del que todos parecen saber; mucho menos cuando existe algo tan complejo como es un cuerpo humano.

     Se lo he comentado al propio Octavio Mulet: pecó de inocente y calificó la cornada de Juli en Sevilla como de ‘pronóstico grave’, cuando perfectamente podría haberla calificado de ‘muy grave’. En ello iba también la personalidad del propio Mulet, hombre prudente y alejado de protagonismos que no le corresponden. El Juli llegó desangrándose a la enfermería de Sevilla. Llegó desvanecido en brazos de sus compañeros no por la caída de cabeza, como algunos indicaban (el torero no perdió ninguna pieza dental; sólo fue un corte labial), sino que fue la gran y rápida pérdida de sangre la que le provocó el desmayo. Era una cornada fuerte, pero Mulet no quiso ser protagonista y la calificó como ‘grave’, y así evitar salir en los medios, cuando podía haber dado la vuelta a todas las televisiones de España leyendo continuos comunicados médicos.

     Al doctor Octavio Mulet y su equipo le llegaron hace un par de temporadas dos toreros con la cara blanca y calavérica anunciando su partida al más allá: los banderilleros Jesús Márquez y Luis Mariscal. Llegaban casi sin sangre a su camilla de operaciones, con las arterias femorales brutalmente destrozadas. Y ahí están. Disfrutando de la prórroga de vida que las manos del doctor Mulet y su equipo de la enfermería sevillana le han regalado. Cuestionar la pericia y profesionalidad de los que han devuelto a la vida a quienes estaban con pie y medio en el otro barrio me parece atrevido. Más aún alertar sobre la falta de confianza que debieran tener los toreros hacia el equipo médico de la Maestranza.

     Una cornada de la gravedad de la de El Juli puede tener complicaciones. Lógico. Como la de otros toreros. La Medicina no es una ciencia exacta. Estamos tan acostumbrados a que todo salga más o menos bien y rápido que el que aparezca alguna complicación nos parece raro. El Juli o su entorno -que alguna torpeza creo que también ha cometido en esta cadena de dudas absurdas- debería salir al paso cuanto antes para poner las cosas en su sitio. La solvencia y profesionalidad del equipo médico de Sevilla no se merece duda alguna.

1 Comentario

  1. Deseo Manifestar que he sido operado en varias ocasiones por el Doctor: Octavio Mulet y su equipo y decir que gracias al Doctor Mulet estoy vivo es un profesional en su trabajo y como persona es todo un caballero una excelente persona siempre le estaré agradecido.

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