Duras críticas del asesor taurino de la Junta

«Los líderes del escalafón quieren un carretoncillo con apariencia de toro»

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Luis García Caviedes -en el centro- en el polémico burladero de la Junta de Andalucía en la Maestranza. (FOTO: Javier Martínez)
Luis García Caviedes -en el centro- en el polémico burladero de la Junta de Andalucía en la Maestranza. (FOTO: Javier Martínez)

El sevillano Luis García Caviedes, asesor taurino de la Consejería de Gobernación, critica duramente el toro que se selecciona hoy y a los toreros que mandan en el escalafón. Esta crítica abierta a varios de los males de la Fiesta contrasta con el pasotismo demostrado en los dos últimos años por los directores generales de Espectáculos de la Junta de Andalucía, Manuel Brenes y Luis Partida.

Redacción.-

     El asesor taurino de la Dirección General de Espectáculos Públicos de la Junta de Andalucía, el contrastado periodista taurino Luis García Caviedes, ha señalado con completa claridad ciertos aspectos que deberían corregirse sobre las exigencias que suelen imponer las figuras del toreo. Las claras críticas las ha realizado a través de un artículo de opinión publicado en el blog taurino ‘Y digo yo’. La importancia de las críticas de Caviedes contrastan con el pasotismo de la Junta de Andalcía en las dos últimas temporadas, en las que ni el anterior director general de Espectáculos Públicos, Manuel Brenes, ni el actual, Luis Partida, han aportado nada por corregir y poner coto a algunos abusos cometidos que nunca debieron producirse, entre los que destacan las presentaciones de los toros de la Feria de San Miguel en la Maestranza en las dos últimas ediciones. En la del año pasado recordará el lector el escándalo del ‘caso Zalduendo’, cerrado en falso por la propia Junta de Andalucía.

     Bajo el título de ‘La suerte de varas’, el responsable de asesorar al actual director general de Espectáculos, Luis Partida, afirma sobre este tercio que «se echa de menos que a causa de la poca pujanza del muy quebrantado toro de hoy se hurte la posibilidad de ver una pelea de bravo en el caballo, donde la destreza del picador y la bravura poderosa de la res colisionen. El monominipuyazo y el simulacro de segunda entrada al caballo ha sido la fruta del tiempo en las corridas presenciadas. Eso no es suerte de varas ni es nada». Y a continuación hace una dura crítica sobre la consecuencia de esta descafeinada suerte de varas actual: «Los defensores de la pseudoestética dicen con frecuencia que si el toro ya sale picado no hace falta más. Sólo les interesa cuarenta muletazos al natural, otros tantos en redondo, no sé cuántos cambios de manos, pases de la firma y del garabatillo también. Más de uno piensa que el día que salga siempre ese toro estaremos en la antesala del tanatorio taurino». Y adelanta una clara profecía de seguir cometiendo estos errores: «No preocuparos antitaurinos, ya falta poco».

     En el análisis de la suerte de varas actual, García Caviedes también pone en tela de juicio a los picadores y la forma de realizar la suerte actualmente, tras reseñar glorias de los del castoreño de épocas pasadas, sentenciando que «con el caballo Potenkim más lo poco que el toro empuja cualquiera puede ser picador».

     En la parte final del artículo, el asesor taurino de la Junta de Andalucía arremete abiertamente contra las figuras del toreo y la elección del toro que buscan: «Hay un rayito de esperanza, si es que las figuras no se oponen abiertamente; con la crisis se dan menos festejos cada vez por ello los ganaderos tienen stock de sobra y tienen que mandar reses al matadero. Que en la selección se queden con los mejores. Pero lo que ocurre es que si actúan de semejante guisa, cual ya lo hacen Cuadri, Miura, Cebada y varios más… también se los puede tragar en el campo, pues los líderes del escalafón quieren un carretoncillo de entrenamiento con apariencia de toro».

     Las palabras de Luis García Caviedes, que hasta el momento había permanecido en un segundo plano dentro del equipo taurino de la Consejería de Gobernación, emerge con cierto liderazgo y viene a reponer algo de la muy mermada confianza del aficionado en un radical cambio de rumbo de la Junta de Andalucía en materia taurina, que ha naufragado en los dos últimos años y se han producido tanto en la Maestranza como en otras plazas andaluzas escándalos que no debieron producirse. Quizás sea demasiado tarde porque antes de que arranque la temporada andaluza se celebrarán elecciones autonómicas y las encuestas parecen dar posibilidades a un cambio de color político en la Junta de Andalucía. No obstante, los actuales responsables socialistas tienen por delante al menos cinco meses para sentar las bases de las directrices de la próxima temporada y ayudar a una verdadera regeneración de la Fiesta en Sevilla y Andalucía. Ahora, la gran incógnita es saber si el desconocido director general de Espectáculos, Luis Partida, tiene al fin las cosas tan claras como su propio asesor taurino.

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