REAL MAESTRANZA - Festival benéfico

Un brillante Perera, triunfador del festival

0
222
Miguel Ángel Perera, dos orejas en el festival taurino benéfico de cierre de la temporada 2019.

Miguel Ángel Perera, que había entrado en el festival sustituyendo a Manzanares, se erige en triunfador al cortar dos orejas. Abrió el festival benéfico de final de temporada Diego Ventura, que paseó un apéndice. El novillero Jaime González-Écija, vuelta al ruedo. Morante, Pablo Aguado y Cayetano, ovacionados. La plaza se llenó.


SEVILLA / Festival benéfico

ASTADOS: Se han lidiado toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo (lidiados en segundo, tercero, cuarto y quinto lugar) de diferentes hechuras, nobles y flojos. Un novillo de María Guiomar Cortes de Moura (lidiado en primer lugar), muy noble. Y otro de López de Gibaja (lidiado en sexto lugar) de escaso fondo.
ACTUANTES: -El rejoneador Diego Ventura, oreja con petición de la segunda.
Morante de la Puebla, ovación.
Miguel Ángel Perera (sustituía a Manzanares), dos orejas.
Cayetano, ovación.
Pablo Aguado, ovación.
El novillero Jaime González-Écija, vuelta al ruedo tras petición.
INCIDENCIAS: Plaza llena de ‘No hay billetes’. Festival a beneficio de las obras asistenciales de las hermandades de El Baratillo y Esperanza de Triana.


Manuel Viera.-

     Lucía bonita la Maestranza engalanada con motivos cofrades y llena a rebosar en este Día de la Hispanidad con nuevo festival taurino benéfico para las obras sociales y de caridad de las hermandades del Baratillo y de la Esperanza de Triana. Un ambiente de fiesta, amenizado por pasodobles, interpretados en el ruedo por la banda Maestro Tejera, para gozar en el prólogo de una función de lujo con la que se puso exitoso punto final a la temporada de toros en Sevilla.

     Así que, el primero que dio argumento al éxito de la tarde fue Diego Ventura. Su espectacular monta y dominio de las cabalgaduras las mostró en toda su intensidad en la lidia del noble utrero de Cortés de Moura. Con ‘Nazarí’ dio toda una lección de toreo templando a dos pitas las boyantes embestidas. Un verdadero alarde de pureza y buen hacer clavando banderillas al quiebro a lomos de ‘Lío’. Para acabar montando a ‘Desplante’, con el que dejó las cortas arriba de forma magistral. Finiquitó de rejón contrario.

     Siendo como es, de Morante de la Puebla se espera todo o nada. Sin embargo, ni lo uno ni lo otro. Unos lances a pies junto al soso toro de Núñez del Cuvillo fue lo más destacado de una lidia de escasos momentos notables, Algún que otro natural sobresalió de una faena de esbozos que apuntaron detalles y que no quedará en el recuerdo de la tarde. Con la espada mostró brevedad y acierto.

     Hubo temple, ligazón, sutileza en el camino del trazo, ritmo y, sobre todo, una demostración palpable del momento dulce que atraviesa Miguel Ángel Perera. El extremeño toreó con brillantez y expresividad al buen nuñezdelcuvillo. Fue una lidia de incuestionable atractivo iniciada con las dos rodillas en tierra. Toreo hecho despacio e hilvanado con la diestra, cambios de mano y remates de pecho que le dieron intensidad a la faena. Menos ritmo y ajuste mostró con la izquierda. De todas formas, lo dicho entró por derecho en la gente que, tras la estocada, consiguieron del palco las dos orejas para el torero que sustituyó al lesionado Manzanares.

     Muy dispuesto toreó Cayetano al noble cuarto, aunque lo hecho, después, resultó poco convincente. Todo demasiado despegado y con esa habitual tendencia de desplazar la embestida hacia afuera para ganar largura en el trazo. Algún templado natural sobresalió de la anodina faena. Entró el acero, pero necesitó del descabello.

     En el toreo todo es más o menos sabido. Sin embargo, de cuando en cuando surge algo que no parece lo conocido. Sobre todo, cuando aparece una visión completamente distinta del arte de torear. Pablo Aguado lo hizo tan despacio con el capote que pareció parar el tiempo. Fue el lance a la verónica lo mejor de la tarde. Lo que le hace diferente y le da atractivo a una lidia de atinada mezcla de naturalidad y buen gusto. Después hubo sentidos trazos a derecha e izquierda, amenizados por el estrenado pasodoble, compuesto para él por el maestro Abel Moreno, en una faena que resultó desigual. Pero sí volvieron a mostrarse unas formas en las que se concentra una tauromaquia de emotivas historias. La poquita fuerza del noble quinto no dio para mucho más. Una pena. Con media espada hundida lo finiquitó.

     El novillero Jaime González-Écija respondió a la importante cita con un toreo de mano baja, con el que atisbó su buen concepto, al utrero de López Gibaja. No obstante, se apreció demasiada intermitencia en una lidia con la que no pudo encadenar el triunfo final. Media estocada le bastó para mandarlo al desolladero.


AL NATURAL

Tres detalles

Francisco Mateos.-

     Comenzaba la tarde con el himno nacional sonando al finalizar el paseíllo. En el Día de la Hispanidad, los aficionados sevillanos no sólo se levantaron respetuosamente sino que aplaudieron tan fuerte y tan continuamente durante el himno que a veces apenas se oían los acordes nacionales de la Banda de Tejera. No es costumbre. En Sevilla se han dado toros tradicionalmente el 12 de octubre, y no sonaba el himno; ni la Puerta del Príncipe estaba tan adornada con exorno floral. La situación política actual en torno a la integridad del territorio manda, y los maestrantes -siempre leales por naturaleza a España y a la Corona- habrán incidido en estos cambios en el festejo del 12 de octubre en la plaza de Sevilla.

     A pesar de que la plaza se llenó en su totalidad, llamaba la atención que tres amplios burladeros del callejón -y en zona de sombra- estaban completamente vacíos. Tiene su explicación. Son dos burladeros de la empresa Pagés y uno de los maestrantes. Al tratarse de un festival benéfico, la empresa Pagés abandona sus burladeros y tampoco entrega invitaciones a ninguna persona para dichos burladeros, al igual que los maestrantes, y todos ocupan asiento en los tendidos previo pago de la entrada y así colaborar con el fin benéfico perseguido. Muy bien hecho. Distinto es el burladero de la Junta de Andalucía, que seguía lleno de personas, no se sabe con qué función y finalidad en el festejo; y por supuesto sin pagar.

     Y el último detalle: a Pablo Aguado le aplaudió el público sevillano antes de que saliera su novillo, obligándole a salir al tercio a saludar, en recuerdo de su apoteósica actuación de la Feria de Abril y en reconocimiento del resto de temporada. Había más ‘runrún’ por Aguado que por Morante; ¡ojo!


GALERÍA GRÁFICA (Pagés)

 


VIDEO (Pagés)

Dejar respuesta

2 × dos =