REAL MAESTRANZA - Novillada con picadores

Antonio Grande, con intenciones de verdad

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Antonio Grande con la oreja cortada en el quinto.

El novillero salmantino Antonio Grande, que debutaba en la Maestranza, ha cortado una oreja en el quinto; en su primer novillo también dejó una buena imagen y dio una vuelta al ruedo. El también debutante El Rafi, vuelta al ruedo con el mejor novillo. Kevin de Luis fue silenciado. Se lidiaron dos sobreros al inutilizarse durante la lidia.


SEVILLA / Novillada con picadores

NOVILLOS: Se han lidiado novillos de la ganadería de Espartaco, el primero lidiado como sobrero, y un quinto sobrero también de Dolores Rufino; aceptables de presentación, nobles y flojos. Con clase y poca fuerza el primero; muy noble el segundo; de embestidas a la defensiva el tercero; con escaso fondo el cuarto; brusco y complicado el quinto -de Dolores Rufino-, lidiado como sobrero; con clase y escaso fondo el sexto.
NOVILLEROS:Kevin de Luis (de corinto y oro), silencio tras aviso y silencio.
Antonio Grande (de blanco y oro), vuelta al ruedo y oreja.
El Rafi (de gris y oro), silencio y vuelta al ruedo.
CUADRILLAS: Saludó en banderillas Iván García.
INCIDENCIAS: Menos de media plaza. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero Fernando Domecq, fallecido recientemente.


Manuel Viera.-

     Sólo del libre concepto de quien hace el toreo depende el resultado final. A veces sorprendente, pocas veces previsibles, pero siempre en manos del momento. Y de la forma en la que interviene ese otro protagonista que es el toro; hoy novillo. Y es que la originalidad estriba en abordar un concepto con intenciones de verdad y buen gusto. Sin figuraciones fantasiosas sublimadas, a veces, con alegre y despreocupada trivialidad. Gusta lo distinto. Lo diferencial. Pese a carencias de colocación tan habitual también en los que empiezan.

     Quizá sea este modelo el que mejor se aproxima a las buenas formas mostradas por, el hoy debutante, Antonio Grande. El salmantino le imprime gusto a lo que hace, tiene notable oficio. Y temple y cadencia en un toreo, sobre todo con el capote, de incuestionable atractivo. Con muy buena versión del lance a la verónica recibió al muy noble utrero segundo de Espartaco. Un lance sensible y a compás de impacto gratificante. Lo volvió a ejecutar con el quinto, el sobrero de Dolores Rufino, en versión modélica de ritmo y despaciosidad.

     Con sobriedad y sin efectismos mantuvo el tipo, el rigor, y el vigor de la lidia con el segundo. Fue faena que ganó intensidad con la zurda, donde el natural le dio hondo contenido a un trasteo mejor hecho con la izquierda que con la derecha. Fue más sincero y sentido el trazo con esa mano zurda. Más despegado el dibujado con la diestra. No obstante, hay que reconocer que el conjunto de la obra mantuvo el interés y gustó. No tuvo el efecto esperado la media estocada y, aunque finiquitó de forma inmediata, la petición del trofeo no fue suficiente y se tuvo que conformar con pasear el ruedo entre palmas.

     Tal vez en la lidia del complicado quinto, el utrero de Dolores Rufino lidiado como sobrero por inutilizarse el titular, su toreo no brilló con máxima originalidad, pero, aun así, lo hecho, resultó de lo más gratificante. A ello contribuyó en buena medida la excelencia del natural. Largo trazo, templado y hondo, enriquecido además por la inclusión del remate de pecho. Con la derecha volvió a no ser igual en un hacer discontinuo y con demasiados enganchones, tal vez, motivados por la brusquedad de las embestidas. Pero, Antonio, se esforzó. Se ‘peleó’ hasta conseguir motivar a la gente con unas ajustadas manoletinas finales. La estocada hizo su efecto y, esta vez, la oreja fue a parar a sus manos.

     El Rafi se encontró con el mejor utrero de la tarde. El sexto lució un notable pitón izquierdo que el torero de Nimes supo aprovechar con enorme voluntad de agradar. Fue faena imperfecta venida a menos, quizás, por la falta de fondo del buen novillo. De todas formas, fue el natural el principal protagonista de la lidia. Con él se creció y pareció vivir la más feliz verdad. Apuró hasta que pudo la embestida, se entregó en la estocada, y al final se conformó con la vuelta al ruedo.

     La embestida descompuesta y a la defensiva del tercero fue un verdadero problema para el debutante francés. Le echó actitud a su quehacer que no pasó de una enorme voluntad por sacar partido, sin conseguirlo, de las complejas y malas acometidas.

     A Kevin de Luis se le lastimó el primero y tuvo que lidiar un sobrero de la misma ganadería anunciada. Un animal muy justo de fuerza con el que realizó una lidia intermitente, sin conseguir la deseada nota, aunque fue en el epílogo de faena donde logró los mejores momentos al natural. Pinchó antes de hundir la espada.

     Muy parado se le quedó el noble cuarto y su toreo tampoco encontró acomodo. Fue una lidia desdibujada, con demasiadas intermitencias, de infinidad y anodinos pases. La espada también aquí se le atascó.


GALERÍA GRÁFICA (Pagés)

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