GALLEANDO

Morante y El Juli, a dúo

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«…absurdo es librar una batalla con quien no corresponde. Porque la solución de un problema no se resuelve mediante planteamientos hostiles con instituciones injustamente tratadas. ¿Qué sentimientos deben ocultar para dejar tirado a quien tantas veces, tras la gravísima cornada, salvó la vida de ellos, o de otros toreros?…»

Manuel Viera.-

     Por inexacto que pueda parecer digámoslo con claridad: ha sido una enorme falta de consideración a la institución en particular y a Sevilla en general. A los médicos que salvan sus vidas, y a la gente que paga por disfrutar de su arte, por emocionarse y por entristecerse también. Por asistir al más caro y apasionante, o cabreante, de los espectáculos de los que ellos son protagonistas. He aquí, pues, como Morante y El Juli, a dúo, hicieron la menos respetuosa de las acciones tomando la, tan estúpida como equivocada, decisión de dar plantón a los médicos y a la Real Maestranza, demostrando con ello cómo, a veces, la condición humana se transforma en lo absurdo.

     Porque absurdo es librar una batalla con quien no corresponde. Porque la solución de un problema no se resuelve mediante planteamientos hostiles con instituciones injustamente tratadas. ¿Qué sentimientos deben ocultar para dejar tirado a quien tantas veces, tras la gravísima cornada, salvó la vida de ellos, o de otros toreros? Y es que algunos de los muchos valores del toreo se están yendo al carajo por correo urgente. Esa sobrenatural ambigüedad de dos máximas figuras a la hora de la decisión de ir, o no ir, a recibir dos de los reconocimientos más importantes que Sevilla da, tras el triunfo alcanzado en el ruedo de su plaza, no deja de sorprender. Una locura devastadora de quienes hacen cosas tan geniales delante del toro como engreídas e ilógicas lejos de él.

     Lo que comenzó como un veto a la empresa Pagés ha llegado a adquirir una proporción descomunal. Difícil es que con tan desacertado proceder se consigan nuevas conquistas. Por el contrario, esa valentonada aferrada al poderío de los que quieren mandar fuera del ruedo es la encarnación misma del mal entendido modernismo. Pues que sigan montando sus números quienes deben reflexionar de urgencia y de fondo a modo de evitar males mayores. Y resentimientos, que… milagrosamente desaparecerán tras la obra maestra y portentosa dicha y hecha delante del toro. Esto es así. Unos se acordarán del conflicto y negarán, y otros seguirán soñando.

     Algo loable, sin embargo, que me hace mantener la confianza en quienes se la juegan cada tarde en el redondel es la honestidad del torero para afrontar y solucionar, con nobleza y dignidad, estos desaguisados. Lo contrario me conmociona y duele, porque antes que artista –del toreo- se debe ser humano.


*Manuel Viera es redactor y responsable de las crónicas de Sevilla Taurina. (manuelviera.com)

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