GALLEANDO

Pepe Luis y Morante

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Morante y Pepe Luis en la presentación del cartel de Utrera.
Morante y Pepe Luis en la presentación del cartel de Utrera.

«…Pepe Luis y Morante han propuesto una historia, en la frontera de las emociones y en tiempo presente, para una tarde contaminada de lenguajes toreros en el ruedo de la flamante plaza de toros de Utrera. Ellos, artistas en la tierra de arte, capaces de hacer aflorar con su toreo sueños y realidades, sólo están a la espera del inefable punto de intersección entre lo eterno y lo transitorio…»

Manuel Viera.-

     Todos los caminos llevan a Utrera. A la inevitable y puntual cita de una despedida de quien también se llama Pepe Luis y es torero de Sevilla. Y todo, porque a un bohemio del toro, y de la vida, se le ha ocurrido acabar aquí con su intención de hace unos años en Antequera. Paco Dorado, al fin, junta en el ruedo de una plaza a dos significativos artistas del toreo sevillano para así ahondar en sus tauromaquias e intensificar sus significados.

    Al toreo de Pepe Luis le es tangente y secante el de Morante por genial e imprevisible. Ambos posibilitan el entendimiento de lo diferente tanto en la diversidad de las formas como en la precisa y personalísima concepción. Ambos, pueden hacer histórica la tarde del próximo 8 de septiembre por el valiosísimo toreo que pueda contener.

     Ahora bien, el toro debe estar también allí. Con todo su potencial. Y no sólo para admirar en la ciudad origen de las castas fundacionales, sino para servir a la causa pese a lo cuidado de su elección. Ese otro toro inacabado y disperso no debe salir. El torero deviene toreo y el toro bravura. Suprema conquista si así fuera. Y no es exagerada petición, sino el fiel sentido de un objetivo a alcanzar con el extremo rigor de la autoexigencia. Al fin y al cabo, la verdad se convierte en triunfo; la mentira, en fracaso.

     Pepe Luis y Morante han propuesto una historia, en la frontera de las emociones y en tiempo presente, para una tarde contaminada de lenguajes toreros en el ruedo de la flamante plaza de toros de Utrera. Ellos, artistas en la tierra del arte, capaces de hacer aflorar con su toreo sueños y realidades, sólo están a la espera del inefable punto de intersección entre lo eterno y lo transitorio: el toro. ¡Por Dios, que no falle!


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