BALANCE de la jornada: Morante y El Cid, de vacío con una encastada corrida en Bilbao

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Los dos diestros sevillanos alernaban con Enrique Ponce ante los toros con el hierro de El Tajo y La Reina, propiedad del diestro madrileño Joselito. Corrida de gran presentación y exigente con los toreros, con los seis toros ovacionados en el arrastre. Los dos toreros sevillanos apuntaron toreo importante en algunas fases de sus actuaciones, pero no terminaron de romperse con la corrida de toros. El rejoneador José Luis Cañaveral, ovacionado en Marchamalo.



Excelente muletazo de Morante a su segundo astado.
FOTOS: Juan Carlos Terroso (burladero.com).

Redacción.-

     El balance de las actuaciones de toreros sevillanos que han realizado el paseíllo hoy, jueves 20 de agosto, ha sido el siguiente: 

CORRIDAS DE TOROS 

  • Bilbao: Se han lidiado toros de El Tajo -tercero, cuarto y quinto- y de La Reina, encastados. Ovacionados los seis en el arrastre. Enrique Ponce, saludos tras aviso y vuelta tras aviso. Morante de la Puebla, bronca y palmas tras aviso. El Cid, silencio y saludos. Casi lleno.

     En crónica de los compañeros de burladero.com sobre la actuación de Morante y El Cid esta tarde en Bilbao, "algunos, fundamentalmente los que la torearon, la pondrán a parir. Pero para el aficionado, el público, y hasta el ganadero, la tarde en Bilbao llevó el nombre de Joselito. No es fácil debutar con un encierro como éste, de tanto lustre por fuera y tanto carbón por dentro. Con matices, que de todo hubo, la corrida de Joselito mantuvo la emoción del primero al último, fue un torrente de casta, de emoción, de motor y en muchos casos de fondo bravo. También de asperezas y de exigencia, porque no fue nada fácil aguantarla y poderla. Pero todos los toros que saltaron al ceniciento ruedo fueron arrastrados bajo ovaciones. El encierro fue largo como un día sin pan, bien comido y puesto, rematado por todas partes. Y serio por delante, con la guinda de un sexto con un metro de pitón a pitón y eslora de trasatlántico. Fue corrida exigente, pero a la vez, agradecida cuando se le hicieron las cosas bien, que no fueron todas, ni la mayoría de las veces. Amarga para aguantarla delante pero


El Cid se asentó más en el último de la tarde.

presta cuando se le bajaron las manos y se llevaron tapados. La cumbre de los seis fue un tercero negro listón largo y bien hecho, que descolgó de salida. El toro se empleó en dos fortísimas varas, de las de reventarlo. Y el toro siguió a más, con fijeza, con motor, con son, reponiendo, adelantándose y con tranco de bravo. No perdonó una tampoco, y cuando se encontró la muleta retrasada, el hueco o simplemente se quitó el torero, no perdonó.

     A El Cid le costó asentarse y sujetar las zapatillas, que fueron a ritmo distinto al de las muñecas. Se quiso poner pero no aguantaba. Hubo algún muletazo bueno, un par sobre la diestra y una serie muy buena al natural, de uno en uno. El toro respondió por abajo y con fondo. Pero se atascó la cosa y El Cid no terminó de echar la moneda nunca. Y un toro así, una situación así, y una plaza así. El sexto fue ese toro de inmensa cuerna. De acojonar nada más ponerse delante. Pero salió bueno, fue de los dos templados. El Cid se asentó más con el capote y también con la muleta, en una faena que brindó al público. El toro había cumplido en el caballo y en la muleta se vino bien las primeras series, con un molesto tornillazo al final. El Cid tiró de raza y estuvo mejor que con ninguno de los otros en Bilbao. Más asentado, le aguantó en algunas series, aunque le costó dar ese paso adelante del cuarto y quinto muletazo que calienta la cosa. Se vino abajo el toro y también la faena, que culminó con una buena estocada de la que salió trompicado y el toro muerto. Era lógico con esa inmensa cuerna, y también el cariño con el que lo trataron. Bilbao ha sido siempre una de sus plazas.

     El toreo de la tarde llevó la firma de Morante, que no quiso complicarse con su primero. El toro no humilló en el capote y ordenó que lo asesinasen en el caballo. Una y no más, pero fueron dos varas de muy mala guasa. Y la bronca se escuchó hasta en Vitoria. Cambiaron las cosas con el quinto, el toro de más temple de la corrida. Bueno el animal, Morante lo bordó a la verónica en dosis contadas. Un par de ellas en el saludo y otras dos en un quite. Mecidas, cadenciosas, con mimo. Acariciando casi, aunque en los dos turnos acabase enganchada la cosa. El inicio de faena fue bueno y prometió mucho, y para la tarde y la feria queda una serie sobre la mano diestra por abajo, pasándoselo muy cerca, a compás y con seguridad. A partir de ahí la faena tiró hacia abajo. Porque Morante se empeñó en ponerse muy encima con un toro que pedía sitio a bocanadas, porque el animal se vino un punto abajo y porque Morante no estuvo tan resolutivo como otras veces. No le perdonaron ni en la despedida, bajo una bronca".

REJONES

  • Marchamalo (Guadalajara): Se hna lidiado astados de Doblas Alcalá. Roberto Armendáriz, oreja y dos orejas. José Luis Cañaveral, silencio y ovación.

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