REAL MAESTRANZA - 2ª de San Miguel

Soberbio y cautivador Perera

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Miguel Ángel Perera ha cortado la única oreja de la tarde y ha malogrado con la espada su triunfo más ambicioso, salir por la Puerta del Príncipe. El Cid ha mostrado su mejor toreo con el primero, pero dio la vuelta al ruedo tras desigual faena al cuarto. Castella, sin opciones con sus toros, fue silenciado.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado toros de la familia García Jiménez, desiguales de presencia, nobles y flojos. Mejores primero y cuarto. Con peligro el tercero.

ESPADAS: -Manuel Jesús ‘El Cid’, de azul pavo y oro, ovación y vuelta al ruedo.

-Sebastián Castella, de turquesa y oro, silencio y silencio.
Miguel Ángel Perera, de celeste y oro, una oreja y ovación.

CUADRILLAS: Saludaron en banderillas Javier Ambel, Vicente Herrera, Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero. Buena brega de José Chacón.
   
INCIDENCIAS: Dos tercios de plaza.

 

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Excelente tarde de Miguel Ángel Perera hoy en la Maestranza. (FOTO lopezmatito.com) 

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AL NATURAL
Corrilladas de toros

Francisco Mateos
DIEZ GANANDO UN PASO
A priori, Perera; a posteriori, Perera

Javier García Baquero
LA VOZ DEL ABONADO
La Maestranza, plaza de pueblo

Union Taurina de Abonados de Sevilla

 


Manuel Viera.-

     El final de faena al complicado tercer toro fue todo un ejemplo en estado puro del personalísimo concepto de Miguel Ángel Perera. Quietud, mucha quietud, y naturalidad en esos momentos finales de inspiración que tanto emocionan. Alarde de un valor sereno y, sobre todo, esa fácil fluidez, ese torear en un palmo de terreno que, eso sí, resultó cautivador. Fue ahí donde se registró la explosión de una faena muy cambiante en su transcurso debido a las dificultades que le planteó el toro de Olga Jiménez. Las coladas se sucedieron por ambos pitones sin solución de continuidad, y el aguante del extremeño fue sorprendente. No hubo impostura ni premeditación alguna, y sí una soberbia forma de llevar las aviesas embestidas por el inverosímil lugar de la eminente cogida.

     Sensacional la forma con la que extremeño alcanzó la cima de un trasteo que adornó con ajustadísimas manoletinas y finiquitó con contundente estocada. La misma que debería haberle colado al noble sexto para abrir de par en par la ansiada Puerta del Príncipe. Sí, porque si con su primero mantuvo el ámbito de lo notable, durante la faena a su segundo emergieron soberbios derechazos, extraordinarios pases de pechos y lentísimos, aunque escasos, naturales de mano muy baja. Una lidia prologada por la decidida portagayola y una colección de lances de exquisito ritmo y cadencioso trazo. Todo poseyó un indudable interés y emoción. Y cuando la plaza esperaba que zambullera el estoque hasta dejarlo de ver, el maldito acero dijo no entrar, y cuando entró lo hizo muy malamente. Tan mal que le privó de alcanzar, con todo merecimiento, su más ambicionado triunfo.

     La versión del pase diestro de Manuel Jesús ‘El Cid’ fue de calidad sorprendente. Al trazo impecable hay que sumar temple, ligazón y la importancia expresiva de los soberbios pases de pecho. Lo mejor que se le ha visto aquí desde hace mucho tiempo. La interesante faena al buen toro primero, reducida a la mano diestra, fue servida con una transparencia inusual y sin perder un ápice de calidad. Los detalles de cambios de manos y toreros adornos aportaron la chispa necesaria a un trasteo que se quedó sin firmar. El pinchazo y la estocada desprendida sólo le sirvieron para recibir una fuerte ovación.


Sensacional la forma con la que extremeño alcanzó la cima de un trasteo que adornó con ajustadísimas manoletinas y finiquitó con contundente estocada. La misma que debería haberle colado al noble sexto para abrir de par en par la ansiada Puerta del Príncipe


 

     El cuarto tuvo igual nobleza que falta de fuerza. Como todos, se quedó sin picar. El sevillano de Salteras manejó el capote con gusto e incluso toreó templado e hilvanado en las primeras tandas con la derecha, pero después aparecieron deficiencias evidentes como los mediocres y anodinos muletazos diestros hacia fuera, desajustados y acelerados. Desigual faena con la intermitente muestra de algún que otro buen natural. Tras la estocada le dejaron dar la vuelta al ruedo.

     Sebastián Castella se estrelló contra dos toros descastados y de sosas embestidas. Lo que le hizo al segundo careció de emoción. Y lo único que consiguió con el novillote quinto fue aburrir. Pinchó a su primero antes de dejarle la mitad del estoque, y sólo medio acero le introdujo también al quinto. Ni bien ni mal. Inédito.


AL NATURAL

Corrilladas de toros

Francisco Mateos.-

     Ante la ausencia de voluntad de la Junta de Andalucía para poner orden en la evidente bajada de exigencias de presidentes y veterinarios para mantener un mínimo en la presentación de los toros en la Maestranza, quizás sea el momento de reformar el Reglamento Taurino de Andalucía e introducir una nueva modalidad taurina: las ‘corrilladas’ de toros. Son aquellos festejos en los que los astados, por edad, son toros porque tienen cuatro años, pero que por presencia aparentan ser novillotes; no son novillos por edad, pero sí lo son por presencia.

     En estas ‘corrilladas’ de toros participarían cada torero y tres banderilleros, pero para ahorrar costes de elementos decorativos no sería necesaria la presencia de picadores; de hecho hoy han venido de visita turística a la Maesranza. Bastaría con bajarle la mano en el capote para que ‘novillos-toros’ clavaran sus pitoncitos en el albero y se dieran una costalada que lograran que descolgaran el cuello. Y tras las banderillas estarían listos para la faena del matador de ‘torivillos’. Tras ver la presentación de los de Pereda de ayer viernes y los de la familia Matilla de hoy sábado, aprobados todos sin rubor alguno por presidentes y veterinarios, urge poner en funcionaiento las ‘corrlladas’ de toros.

   

 


DIEZ GANANDO UN PASO

A priori, Perera; a posteriori, Perera

Javier García Baquero (Ambitotoros).-

  1. Lo de autocitarse es una fea costumbre, pero un placentero vicio. Claro que sólo nos citamos cuando acertamos o somos consecuentes con los errores. Pues a riori dijimos que el peso de la corrida lo soportaba Perera; a posteriori lo corroboramos. El Cid mejor. Castella como últimamente en Sevilla, sin alma y sin suerte.
  2. A priori la corrida de la casa Matilla no tenía argumentos para estar en San Miguel. A posteriori, una corrida con cuatro toros con orejas, mal arreglada y que ahora sí da argumentos para volver. El problema es cuántos ganaderos no han tenido la oportunidad con más razones para estar.
  3. En el primer toro de Perera no sonó la música; no hacía falta, el extremeño supo poner letra y música y los muslos y la cabeza. Esos buenos aficionados de la banda deberían a posteriori estar tristes por no acompañar con su arte el valor de Perera.
  4. Veintidós muletazos sin enmendarse ante un toro que obedecía a ratos. La verdad de Perera se ha mostrado hoy en toda su desnudez. Alguien me corregirá a posteriori, hay que ser soplagaitas para contar las emociones, con el Pulga y el Linterna. ¿Que cuantos muletazos dío? Veintidós. veintidós… o muchos más; exactamente los que quiso a base de quietud y poder en la muleta.
  5. A prioti no era el año de El Cid ni la corrida del de Salteras a posetiori, decir que ha estado mejor. Mejor de actitud y pisando más cerca de los terrenos de «su» época y mejor por la derecha.
  6. Castella es mejor que se piense lo de volver a Sevilla. Hay una parte de la plaza que lo espera a piori. A posteriori él no da argumentos. Hoy es verdad que sorteó con poca fortuna, pero ya saben que si hoy por fas y mañana por nefás, que no puede ser.
  7. En el primer toro, a priori, no se fue Perera a portagayola; en el segundo si. Él y yo sabíamos que estaba la Puerta del Príncipe en el aire de Sevilla. Lo del primero era una oreja con la entrada para la segunda del sexto.
  8. A posteriori la espada desdibujó el triunfo. Nadie puede quitar un ápice de la verdad torera de un hombre tan grande del toro. No se puede ser tan injusto con uno mismo, Miguel Ángel: cerraste la puerta pero abriste un sitio grande en la temporada.
  9. La faena al tercero de la tarde fue de gran emoción. Pero la del sexto ha sido ante un toro con más volumen, más guasa y más emoción. A priori me quedo con la última, pero esa tanda al tercero, en el tercio, aguantando miradas, rebañes, pisotones, tarasacadas… no sé, no sé… me quedo con el torero.
  10. A priori, Perera; a posteriori, Perera. ¿Estratósferíco? Nos quedamos cortos.

 


LA VOZ DEL ABONADO

La Maestranza, plaza de pueblo

Unión Taurina de Abonados de Sevilla.-

     El titular de la reseña de la corrida de esta tarde en Sevilla no es ninguna novedad. Esta tarde hemos presenciado la confirmación plena de la penosa decadencia de una plaza que siempre fue santo, seña y referencia de toda la Tauromaquia. Hoy en día sólo queda en el recuerdo aquellas tardes donde la dignidad y seriedad de los taurinos aún ofrecían mucha gloria para ellos y satisfacción para el aficionado. En la degeneración misma de la actual Tauromaquia, Sevilla no queda fuera, y si nadie pone coto a esta deriva, en los próximos años seguirá mermando el número de festejos y, lo que es peor, la calidad y seriedad de los mismos.

     Para empezar, lo toros de Hermanos García Jiménez estuvieron mal presentados. Eran impropios de plaza de primera. Chicos unos, anovillados otros y los más con unas caritas acomodadas de plazas de segunda e incluso tercera categoría. Esto no es lo peor. Lo preocupante es su falta de casta y fuerza. Estas carencias son factores que obligan a los toreros a realizar una tauromaquia desnaturalizada en toda su esencia y en consecuencia prostituida en toda su extensión, pues privan al espectáculo entre otras cosas de suerte de varas, de emoción, y así, con un riesgo calculado y controlado, hacen llegar a los tendidos mucha mentira que nada tiene que ver con el verdadero sentido de la Fiesta.

     La suerte de varas esta tarde se puede calificar de bochornosa y auténtica estafa al aficionado o al mero espectador ocasional. Tienen ya tan acostumbrados a los tendidos a estas pantomimas que mucha gente aplaude a los picadores sencillamente por no picar. Por supuesto con estos mimbres, cero quites en toda la tarde. Cuando estos toros llegan a la muleta, aún sin picar, lo preocupante y lógico es que adolecen de fuerza, pujanza y mínima casta para generar emoción y riesgo.

     El Cid es una caricatura de lo que fue años atrás. Su toreo en la muleta contó con ayuda inmerecida de notas musicales, pero ni con esas fue capaz de cortar apéndices. Toreo animoso, pero desviado y sin profundidad. Sobre Castella mejor no hablar. Sencillamente decir que la temporada que viene merece descanso y reflexión para no venir a Sevilla. Perera, como ya es costumbre en este torero, llega bien a los finales de temporada y al menos con estos despojos de toros de García Jiménez ofreció lo mejor o menos malo de la tarde. Pisó los terrenos de sus oponentes y obtuvo muletazos, algunos de buen trazo y otros menos buenos. Con ese toreo efectista, valiente, de poca profundidad, obtuvo una generosa oreja que el presidente nunca debió conceder. La banda de Tejera amenizaba con sus notas estas mediocridades de faenas de Cid y Perera. Lo dicho, como en los pueblos.

 

 


GALERÍA GRÁFICA (lopezmatito.com)

El Cid.

El Cid.

El Cid.

El Cid.

El Cid.

El Cid.

El Cid.

El banderillero Javier Ambel.

Sebastián Castella.

Sebastián Castella.

Sebastián Castella.

Miguel Ángel Perera.

Sebastián Castella.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

     

 


OTRAS IMÁGENES (Javier Martínez)

Medio aforo cortito en el exclusivo palco de los maestrantes. Ramón Valencia y Santiago Herrero, presidente de los empresarios andaluces. José Antonio Campuzano y Javier Fernández, delegado de la Junta de Andalucía.
Un bebé aficionado. Fernando Cepeda. Turistas nipones.
Manuel Jesús 'El Cid', vuelta al ruedo en el cuarto. Perera ha cuajado una importante tarde. Apoyos extremeños para Miguel Ángel Perera.

 


 

LOS TOROS, UNO A UNO (Javier Martínez)

El primero de la tarde. El segundo de la tarde. El tercero de la tarde.
El cuarto de la tarde. El quinto de la tarde. El sexto de la tarde.

 

 


 

 

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