La estética y la ética se dan la mano

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«…Y es que desde los tiempos de Puerta y Camino no se había dado una pareja de toreros para cubrir esa impenitente dualidad en cualquier faceta de la vida sevillana. Pusieron el mingo Morante y El Cid el sábado donde el Río Grande se convierte en mar océana. La estética y la ética que portan en sus tuétanos el cigarrero y el saltereño están renovándose de tal forma que el estético se ha abrazado a la ética de estar bien siempre…»


Luis Carlos Peris.-

     Ocurrió en la sevillanísima localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda lo que habían desbaratado seis 'vitorinos' podridos en el encontronazo más esperado por el toreo según Sevilla en abril. Y es que desde los tiempos de Puerta y Camino no se había dado una pareja de toreros para cubrir esa impenitente dualidad en cualquier faceta de la vida sevillana.

     Pusieron el mingo Morante y El Cid el sábado donde el Río Grande se convierte en mar océana. La estética y la ética que portan en sus tuétanos el cigarrero y el saltereño están renovándose de tal forma que el estético se ha abrazado a la ética de estar bien siempre que puede mientras que el portador de los valores éticos sacó a relucir una estética indescriptible con el castaño sexto. Sevilla, ahora que tan rico es el escalafón, necesita de los suyos para seguir siendo lo que siempre fue y tanto Morante como El Cid garantizan esa reconquista.

*Luis Carlos Peris es periodista sevillano de Diario de Sevilla. / Publicado en Diario de Sevilla.

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