Espartaco es torero de casta. Sabe de las dificultades de la profesión y ha vivido de todo. El pasado domingo no quiso faltar a su cita en Olivenza vestido de luces pese a tener fracturada la muñeca derecha. Tras 30 años de alternativa y con fincas y la vida resuelta, sorprende la casta entrando a matar con la muñeca rota, sólo con la protección de una liviana férula. Su reponsabilidad con el público siempre ha sido ejemplar.
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SEVILLA TAURINA ha estado presente en la apertura de taquillas. Sorprendía el aspecto personal de los 20-25 primeros de la enorme cola, al igual que sorprendía la ausencia de policías pese a la enorme transacción de efectivo y los tentáculos de la reventa. A los 11 minutos ya no había entradas para Resurrección.
Los maestrantes ya quisieron romper en 1956


















