OPINIÓN.- 14 de octubre: fecha de la revolución sevillana

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«…La revolución en Sevilla tiene una fecha: 14 de octubre de 2008. ¡Han empezado las obras para acabar con el desastre de las gradas! ¡Y están pensando en instalar megafonía! Y poner la tiza y la pizarra en el Museo Taurino, incompleto y flojito, de la Maestranza. Si se animan y colocan un drenaje adecuado y unas lonas resistentes, revolución completa…»


El ruedo de la Maestranza, visto desde las gradas.
FOTO: Javier Martínez.

Ricardo Díaz-Manresa.-

     En la Real Maestranza de Caballería, más realista que nunca, ha comenzado la revolución. Anoten la fecha: 14 de octubre de 2008, día histórico en que han comenzado las obras de las gradas, las impares, a la izquierda mirando desde Presidencia, y hasta donde se ubica la música. Revolución sevillana. Revolución en toda regla después de que durante años y años los sevillanos se apiñaran, tuvieran que pisar a los demás para subir o bajar, estuvieran como sardinas en lata y unos cuantos no vieran el espectáculo o lo contemplaran deficientemente. Las gradas de la incomodidad y del timo ignorado porque por esos pedazos de cemento se han estado pagando precios de Europa. El año pasado lo reconocieron y este año empiezan a purgar sus culpas.

     Coincide con el año del gafe, en el que unos señores maestrantes se liaron la manta a la cabeza y le dieron un pastón a un artista de nombradía para que perpetrara un atentado contra el espectáculo que sostiene a la plaza. Algo parecido a un toro atravesado por una lanza con la cabeza boca abajo. Lo han pagado con creces, primero en dinero y después en desgracias, con suspensiones y las mayores y más constantes críticas que han soportado en su vida. Temporada 2008, temporada del gafe. Temporada del récord de suspensiones, tan criticadas por falta de todo.

     Vaya revolución, se reunirán para ver si se pone o no megafonía a esa joya arquitectónica que es la plaza sevillana. Pues sí, hay que ponerla. Ahora se hacen maravillas y no va a desvirtuar ni la liturgia ni la belleza de este templo del toreo. Gradas nuevas y razonables, y jubilación para el tío de la pizarra. Coño, ni cuando se tiró el muro de Berlín.

     Ya no habrá peligro alguno de aglomeración o de locuras o de salidas precipitadas, que afortunadamente nunca se han producido pero que podrían haberlo hecho, ya que lo que no sucede en cien años te pasa en un segundo. Y además la mínima comodidad en este siglo XXI es imprescindible.

     Si se animan y colocan un drenaje adecuado, unas lonas al menos como las de Las Ventas y una arena que puede ser albero o algo que se le parezca y la convierten en una plaza seria y no en el hazmereír y hazmerabiar que fue esta temporada, revolución completa, que para los siglos de los siglos llevará la fecha del 14 de octubre de 2008. 

*Ricardo Díaz-Manresa es escritor y articulista / Artículo publicado Avance Taurino.

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